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Solidaridad con los Cristianos perseguidos

La Comunidad Judía de Madrid realizó ayer martes un acto en apoyo a la Comunidad Cristiana perseguida en Oriente Medio y en países africanos. En el acto intervinieron el Presidente de la Comunidad Judía de Madrid, David Hatchwell, el arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osorio, el Gran Rabino de España, Moshé Bendahán, el padre ortodoxo griego Gabriel Nadaf y el profesor cristiano católico caldeo iraquí Raad Salam Naaman entre otros. Al encuentro acudió también el Embajador de Israel en España, Alon Bar.
Dejamos aquí el Manifiesto de la Comunidad Judía de Madrid para la ocasión:

MANIFIESTO COMUNIDAD JUDÍA DE MADRID

Madrid, 23 de junio de 2015

Nos dirigimos a la opinión pública, como españoles miembros del pueblo judío, y en el marco de las conmemoraciones del 50 aniversario de la declaración Nostra Aetate, uno de los documentos fundamentales del Concilio Vaticano II, para denunciar las persecuciones que a diario sufren los cristianos en Oriente Medio y en algunos países de Africa.

Los judíos conocemos el dolor y la tragedia de las intimidaciones, las persecuciones, las expulsiones, las violaciones, las torturas, los asesinatos y los intentos de exterminio. Nunca nos taparemos lo ojos ante estas situaciones, nunca miraremos para otro lado, nunca mantendremos un silencio cómplice. Y por ello declaramos nuestro afecto, nuestra solidaridad y nuestro apoyo a las comunidades cristianas y todas las minorías perseguidas en esas regiones.

Protestamos por los intentos de limpieza étnica, cultural y religiosa que hacen perder los hogares, las posesiones, la libertad y hasta la vida a los cristianos que viven bajo el terror sectario de grupos y regímenes extremistas. Condenamos el odio irracional de gobiernos y terroristas fanáticos contra todo aquel que consideren infiel a sus creencias integristas.
Exigimos a nuestro gobierno, a los representantes políticos de nuestro país y de toda la Unión Europea que proclamen su absoluto rechazo a los abusos y la violencia contra pobres civiles expuestos a todo tipo de arbitrariedades y atrocidades, especialmente las cometidas contra los más débiles, los más indefensos.

Pero más allá de declaraciones, esta es una llamada urgente a la acción. Igual que Occidente debió impedir la deportación masiva de judíos hacia el exterminio durante la Shoá, nosotros, sus supervivientes, conminamos a nuestros líderes democráticos a actuar con todos los medios para evitar que la tragedia continúe, con la determinación de la urgencia requerida, con la convicción de estar del lado de la civilización y del bien. España y Europa deben hacer lo que esté a su alcance para detener las matanzas y los crímenes. Y también tienen la responsabilidad de lograr que la Organización de las Naciones Unidas proteja el cumplimiento de su Declaración Universal de los Derechos Humanos con esas poblaciones perseguidas.

Denunciamos la hipocresía criminal de aquellos gobiernos que por intereses egoístas pactan con regímenes sanguinarios para obtener ventajas económicas o geopolíticas obviando su despreciable comportamiento. Las democracias sin valores no son verdaderas democracias y la condonación de actitudes discriminatorias por razón de religión, raza o sexo en esos países nos debe avergonzar como ciudadanos de naciones que, teniéndolo en su mano, no ponen sus recursos para impedirlo.

También hacemos un llamamiento a los medios de comunicación para que difundan de modo veraz las informaciones que llegan a diario de esos países de Oriente Medio y de África; responsabilidad suya es que las personas comprendan la gravedad de la situación, la imperiosa necesidad de reacción.

Convocamos a los miembros de todas las religiones y creencias y a toda persona de bien, a unirse para que se detengan inmediatamente esos actos inhumanos. La tibieza y el desentendimiento son colaboradores necesarios de la vileza criminal que sufren estas personas discriminadas cada día.

Deseamos transmitir a los cristianos que sufren la barbarie que estamos con ellos y que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para protegerles.

La Comunidad Judía de Madrid no se mantendrá pasiva ni guardará silencio ante el sufrimiento de los perseguidos y las víctimas.

Fuente: Embajada de Israel en España