Sobreviviente del atentado a la Embajada: “El terrorismo hoy es un fenómeno mundial que no fue escuchado hace 27 años”

Daniel Carmon sobrevivió al atentado contra la sede diplomática israelí en 1992, cuando se desempeñaba como cónsul de la embajada. Allí perdió a su esposa, Eliora, madre de sus cinco hijos. A 27 años del ataque, en una extensa y profunda entrevista con la Agencia AJN afirmó: “Si nos hubieran escuchado cuando empezó este fenómeno, el mundo estaría hoy más preparado para confrontar el terrorismo”.

El domingo 17 de marzo se cumplen 27 años del ataque terrorista a la Embajada de Israel en Buenos Aires, que se llevó la vida de 29 personas. El diplomático sobrevivió a la tragedia y dialogó en una extensa y profunda entrevista con la Agencia AJN.

El diplomático recientemente terminó su periodo de cuatro años como embajador de Israel en la India, con una exitosa gestión que fortaleció el vínculo entre ambos países y que tuvo como hito la visita del primer ministro Benjamín Netanyahu a la India.

Durante el diálogo con la Agencia AJN, Carmon comparó la situación del terrorismo de hace 27 años con el actual y subrayó: “El terrorismo que comenzó con ataques puntuales, ahora pasó a ser un fenómeno mundial”.

-¿Cómo era el mundo y cómo se manejaba el terrorismo hace 27 años atrás?
-En aquel entonces el terrorismo iba dirigido a objetivos específicos, Israel fue uno de los primeros países víctimas de ese terrorismo. Yo siento que Israel fue el primero con el que se hizo ese experimento y fue terrible porque hubo muchas vidas en juego. El primer avión que fue secuestrado fue en Argelia en 1970, las bombas en las calles de Jerusalem, los rehenes, las negociaciones para liberarlos o no, la Masacre de Munich y la Operación Entebbe. Los palestinos con organizaciones criminales de terroristas empezaron a luchar y a pensar que iban a cambiar direcciones políticas con terrorismo. Es un punto de vista muy equivocado y lo que pasó durante todos esos años es que Israel no cambió su política y la visión de ser un país libre, democrático y judío, no cambió por el terrorismo. Hay dos errores grandes que tuvieron del otro lado: uno, pensar que el terrorismo nos va a doblegar, y segundo, pensar que ir a la comunidad internacional con votos iba a cambiar algo. Si hay una crisis con nosotros o un proceso político de paz, hay que hacerlo entre las partes, no con la amenaza del terrorismo o el voto internacional. Pero en aquel tiempo el terrorismo fue un fenómeno específicamente contra Israel. El mundo fue bastante naif en aquel entonces y no quiso escucharnos. Quizás entre los servicios de inteligencia había una conversación, pero los políticos pensaron que era un tema israelí. Y otro elemento que hay que agregar es el elemento iraní. En Buenos Aires no fue una de las organizaciones palestinas, sino que la decisión se tomó en Irán y el hecho se hizo con Hezbollah.

-¿Cómo es el terrorismo hoy en día?
-El terrorismo que comenzó con ataques puntuales, ahora pasó a ser un fenómeno mundial. Cada dos días, en algún lugar del mundo, pasan cosas terribles. En Nueva Zelanda fue el más reciente. No hay inmunidad contra el terrorismo y eso nos obliga a unirnos y me parece que el mundo lo empezó a comprender. Pero si hablé antes de la comunidad internacional, todavía allí por la dinámica que hay, por ejemplo en las Naciones Unidas o en el Consejo de Derechos Humanos, se está inventando la realidad. En algunos días habrá una resolución en Ginebra, para que los países miembros del Consejo de DDHH tengan que condenar el terrorismo por ser terrorismo. Porque no se pueden dar versiones o explicaciones. El terrorismo es terrorismo. En Ginebra espero que de una vez por todas el Consejo de DDHH, con muchos países que no saben lo que son los DDHH pero son miembros de esta institución, voten lo que corresponde. Porque se está reinventando la realidad por la dinámica que hay en estas instituciones. Hay un informe que habla de las protestas que hay cada viernes en la valla fronteriza de la Franja de Gaza, de hecho hoy es el primer día durante muchos meses en el que no hay una protesta.

En definitiva, el terrorismo hoy es un fenómeno mundial y quizás si nos hubieran escuchado cuando empezó este fenómeno, el mundo estaría más preparado para confrontar algo que sufren tantos pueblos en tantos países. Nosotros, como un país víctima de tantos actos de terrorismo y tantos tipos de ataques, desarrollamos respuestas y soluciones. Un tipo de respuesta es contra los miles de cohetes que lanzaron hacia Israel con diferentes soluciones tecnológicas para interceptarlos. Así que la buena noticia es que nosotros, a pesar de perder tantas personas durante actos de terrorismo, desarrollamos muchas soluciones.

-¿Se pudo analizar cuál fue el motivo de atacar a Israel en Buenos Aires?
-Hay varias versiones y me parece que no es casualidad que se hicieran dos en la misma ciudad. Y siempre se habló de la posibilidad de que hubiera un tercer atentado, pero Israel fue atacado en muchos lugares. Buenos Aires fue uno más, muy grave, con una embajada destruida, no como un edificio sino como un símbolo. Fue como atacar un puesto que no es militar, pero un puesto del gobierno israelí. Pero al mismo tiempo, había muchos otros ataques en otros lugares del mundo. Por supuesto, en Israel también. Así que forma parte de una lucha que comenzó más o menos en ese periodo y se amplificó hasta hoy. Nosotros hablamos de un hecho puntual y de la gente que amamos y que perdimos, pero es algo que va más allá de un evento.

-¿Cuánto sirve de ejemplo esto para los gobiernos del mundo que tienen responsabilidades políticas y qué tan importante es que tomen conciencia?
-Es aún más importante cuando saben que la frase ‘a mí nunca me va a ocurrir’ es falsa. Ocurre y lamentablemente puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Los terroristas en los últimos años no necesariamente son parte de organizaciones. La inteligencia a priori es más difícil de hacer porque parte de los terroristas son individuos que actúan solos y eso puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. La lucha debe ser ordenada, coordinada entre países, gobiernos y ejércitos, cada país con sus sistemas. Es más que importante tener esta coordinación y recibir la experiencia que tiene los países donde ocurrieron todos los tipos de ataques. Y si hablamos antes de lo que Israel puede ofrecer, lamentablemente tenemos bastante experiencia para poder ofrecerla a otros países. Y lo hacemos. Hay países europeas que llegan a Israel para escuchar cómo se está luchando contra el terrorismo.

-¿Qué está ocurriendo con las manifestaciones antisemitas que se están reavivando en Europa?
-Hay dos niveles. Uno es el antisemitismo como fenómeno y otro son los actos antisemitas. Estos dos niveles se tocan a veces y otras no. Cuando pasó el ataque al rabino de la AMIA, en Israel entrevistaron a argentinos y había una línea muy clara, donde se hizo la diferencia si el antisemitismo es parte de una política (y la respuesta fue ‘por supuesto que no, Argentina no es un país antisemita’), pero por otro lado hay personas que lo son y a veces hay motivos que les dan la posibilidad de hacer algo. Eso ocurre también en Europa. Hay antisemitismo no por instituciones o por países, pero hay una infraestructura que a veces madura la situación para que actúen individualmente. Ahora, hay una nueva visión sobre esto, y eso lo dijo muy bien el presidente francés hace unas semanas, que es una nueva adición al antisemitismo tradicional: el antiisraelismo. Y puede ser también un pretexto. Decir que critican la política del gobierno israelí y eso les permite hacer un acto antisemita. Da más fuerza al antisemitismo tradicional del cual sufrimos hace tanto tiempo. Poner el antiisraelismo como una nueva forma de antisemitismo es terrible.

-¿Qué significa para usted vivir este nuevo aniversario del atentado?
-Me acuerdo tan bien lo que pasó que es como si fuera ayer. Pasaron 27 años, es una generación. Son tantos años y al pensar en lo personal, veo la familia y nacen nuevos nietos y nietas. Mi hijo mayor me dio mi cuarto nieto. Y cada vez que tenemos un evento, pensamos qué alegría hubiese sido para la madre que ya no está. La pérdida la vivimos todo el tiempo. Cuando miro a mis hijas, veo que cada una de ellas cuatro tomó algo muy específico de Eli. Una de mis hijas se parece cien por ciento a su madre. Hay gente que la mira y no lo puede creer, porque siente que es igual. Es realmente shockeante. Otra de mis hijas actúa y habla como Eli. Así que ella está tan viva con nosotros… pero no está. Y se perdió vivir todo lo que hicimos durante estos años, no pude ver lo que pasó. No pudo ver cómo cambio el país, por lo bueno, ni tampoco está con nosotros para ayudarnos a solucionar las complicaciones. El mundo no es menos complicado que antes.

-¿Cuál es el mensaje que puede darle a los líderes políticos y a la comunidad judía que le tocó pasar por el atentado?
-Yo vi en las redes sociales que hay una campaña que se llama ‘Contarás a tus hijos’. Es algo que copiaron de la tradición judía. Pero es tan inteligente, tan amplio, tan profundo… Nosotros normalmente estamos mirando al presente y al futuro. Estamos corriendo muy rápido, para hacer negocios o éxitos en tantos niveles de nuestras vidas. Pero no se puede olvidar. Y hay que recordar eventos pasados buenos y malos para que nos guíen y nos eduquen. Ojalá podamos educar a las próximas generaciones, no solamente contar y recordar lo que pasó, sino hacer vínculo entre lo que pasó y lo que debemos aprender para que no ocurra de nuevo. Y si hablamos de terrorismo, que cambió a ser un fenómeno mundial, tenemos que ver lo que pasó en la Argentina y aprender. No solamente técnicamente, desde el punto de vista policial, sino cosas más profundas alrededor del terrorismo. Y juntarnos entre países, líderes, gobiernos y policías, para que más allá de recordar, también enseñemos los daños, las pérdidas, el efecto y que el terrorismo y la violencia no son una solución para nada.

Fuente: AJN