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Siria: “las fuerzas de assad están enterrando a la gente viva”

En medio de los tiroteos y el regocijo de los partidarios de Assad, las milicias extranjeras bajo el mando iraní y las tropas leales al régimen capturaron el lunes cerca del 90 por ciento de las zonas de Alepo oriental.

La última esperanza de los rebeldes sitiados, la mayoría de los cuales parecen haberse retirado ante una cierta derrota, ha sido recibir refuerzos o reabastecimientos de sus contrapartes en los suburbios del sur y el oeste. Esa opción ahora se ha descartado porque estas rutas están completamente bloqueadas por el régimen.

La conquista triunfal de la ciudadela de la revolución siria siguió un día de intenso bombardeo de casas y edificios de apartamentos, destruyendo a tantos que era imposible determinar el número de muertos. Los barrios de Bustan al-Qasr, al-Kallasa, al-Farod y al-Salhin en la Ciudad Vieja, así como Sheikh Saed, en el distrito del sur, están bajo el control del régimen.

La Defensa Civil de Siria, o los Cascos Blancos, un equipo de emergencia internacionalmente reconocido, dijo que más de 90 cadáveres de personas presuntamente vivas están bajo los escombros y que su personal voluntario informó que podían escuchar las voces de niños atrapados en las ruinas de sus casas.

Un miembro del grupo en Alepo dijo al canal de televisión al-Arabiya el lunes por la noche que hombres, mujeres y niños estaban acurrucados y llorando en las calles y puertas de edificios vacíos en los pocos barrios que quedaban en manos de la oposición. El hombre describió una situación desesperante, porque las municiones de precisión y las indiscriminadas bombas de cañón habían destruido instalaciones médicas, ambulancias y el suministro de combustible en la cuidad.

Según informes no confirmados, difundidos por los medios de comunicación de la oposición, las atrocidades masivas ya han comenzado, así como las ejecuciones sumarias de 17 personas en el barrio al-Kalaseh, 22 en Bostan al Kasrand y la inmolación de cuatro mujeres y nueve niños en la calle de al-Firdous. Estas cifras no han sido confirmadas de forma independiente.

La agencia oficial de noticias siria, SANA, afirmó que ocho personas murieron y 47 resultaron heridas en Alepo, luego de que los combatientes de la oposición bombardearan la ciudad. La mayoría de las víctimas son mujeres y niños.

Los activistas y residentes del cada vez más pequeño foco de oposición, un islote urbano de unos cinco kilómetros cuadrados que alberga hasta 100,000 personas, pasaron el día cerrando sus cuentas en las redes sociales, pidiendo a los periodistas que cuenten su historia, advirtiendo de su inminente desaparición.

El Daily Beast contactó a Abdulkafi Al-Hamdo, un maestro universitario en la ciudad sitiada:

DB: “Espero que estés a salvo.”

AA: “No creo que lo esté mañana”.

DB: “¿Se espera que todos los barrios sitiados restantes caigan mañana?”

AA: “No. Sólo sobre los cuerpos de los civiles. No entregaré mi cuerpo, el de mi esposa y mi hija al régimen de Assad sin defenderlas … Espero que divulgue lo que estoy le estoy diciendo.”

En un mensaje de WhatsApp públicamente visible perteneciente al centro de medios de comunicación de Alepo, al-Hamdo es más fatalista. “Alepo es una catástrofe”, dijo. “La gente corre sin saber a dónde ir. Gente viva está atrapada bajo los escombros y nadie puede salvarlos. Hay heridos en las calles sin que nadie pueda ayudarlos porque las bombas caen en el mismo lugar.”

El galardonado blogger y activista Marcell Shehwaro, nativo de Alepo, compartió en Facebook un mensaje de uno de sus amigos más “pacíficos” y menos sectarios. “No Marcell, no te preocupes”, decía. “Me mataré, no dejaré que me arresten.”

Lina al-Shamy, una mujer de 26 años, publicó un video de sí misma en Twitter. Hablando en inglés fluido, al-Shamy dijo: “A todos los que me puedan oír. Estamos aquí expuestos a un genocidio en la ciudad sitiada de Alepo. Este puede ser mi último video. Más de 50,000 civiles que se rebelaron contra el dictador, al-Assad, corren peligro de ser ejecutados en el campo o de morir bajo los bombardeos. Según los activistas, más de 180 personas han sido ejecutadas en el campo en las áreas que el régimen ha tomado el control recientemente mediante las pandillas de Assad y las milicias que las apoyan. Los civiles están atrapados en una zona muy pequeña que no supera los dos kilómetros cuadrados. Sin zonas seguras, sin vida, cada bomba es una nueva masacre. Salven a Alepo, salven a la humanidad.

Jouad al-Khateb envió un mensaje semejante para el mundo. Hablando en árabe, dijo a la cámara: “Detrás de mí está el barrio de Bustan al-Qasr. Desde anoche hasta este momento, está siendo bombardeado con todo tipo de armas; Cohetes, misiles. La gente que viene de Bustan al-Qasr me dice que se ha convertido en una ciudad de fantasmas. Más de 20 familias están atrapadas bajo los escombros en varios distritos. Los Cascos Blancos no han logrado llegar a ninguna de las víctimas.”

“Mi mensaje para los que me están viendo: detengan la cascada de sangre por nosotros. No queremos salir de las zonas asediadas. Simplemente detengan la cascada de sangre. Esto se ha vuelto parte de la normalidad para la comunidad internacional. Con un cohete que disparan mueren 20 o 30 personas, bajo los escombros, sin poder sacarlos, eso es algo totalmente normal. De cualquier manera, no hay espacio para tumbas donde enterrarlos. Dejen que sean enterrados bajo los edificios. Creo que este será mi último video, porque nos hemos cansado de hablar, estamos cansados de los discursos”.

Al-Khateb fue interrumpido por un fuerte gemido.

“Esa es una bomba de barril”, dijo, refiriéndose a una de las municiones improvisadas más notorias del régimen, un contenedor de metal lleno de explosivos y metralla que cae indiscriminadamente de los helicópteros.

Otro residente atrapado, Ameen al-Halabi, dijo a través de Facebook, “Estoy esperando la muerte o el encarcelamiento de las fuerzas de Assad. Prefiero morir en mi tierra que ser arrestado por milicias infieles”. Al-Halabi pidió a sus amigos que lo perdonaran si éste era el último mensaje que escribía.

En varios foros de la conocida aplicación de mensajería de Telegram, los rebeldes llamaron a librar una “yihad” contra los conquistadores de Alepo, aunque sólo fuese para defender el honor de las mujeres que habían sido violadas en el curso de la guerra de los Assadistas.

Independientemente de que esos crímenes de guerra hayan ocurrido en Alepo, aunque las organizaciones de derechos humanos hayan documentado la violación en masa en las cárceles del régimen sirio desde el comienzo del conflicto, el llamado a la guerra santa contra el régimen podría tomar fuerza. Por esta razón, la CIA y los Jefes de Estado Mayor Conjunto, aconsejaron anteriormente a la administración de Obama que la caída de Alepo oriental, además de ser una catástrofe humanitaria, constituiría una amenaza antiterrorista para Estados Unidos. La radicalización de los sobrevivientes es una conclusión previsible.

Esta semana ha sido extraordinariamente favorable para los ya radicalizados. Mientras que el régimen se ha centrado en reclamar Alepo, ISIS, o el autoproclamado Estado Islámico, ha retomado Palmira, otra ciudad siria antigua que había perdido, con mucha fanfarria internacional, el pasado marzo.

A pesar de la gravedad de los acontecimientos del día y de las numerosas violaciones del derecho internacional que condujeron al colapso de la zona controlada por los rebeldes, los líderes políticos estadounidenses tardaron en comentar. El presidente Obama ha observado en silencio mientras Rusia y el régimen de Assad han cometido lo que el Secretario de Estado John Kerry llama crímenes contra la humanidad, y Donald Trump no ha mencionado públicamente la palabra “Alepo” en Twitter desde que fue electo presidente de Estados Unidos hace un mes. Kerry incluso invitó al Kremlin a mostrar “un poco de gracia” en la recaptura de Alepo oriental.

“El sagrado Corán enseña que quien mata a un inocente es como si matara a toda la humanidad. Y el Sagrado Corán también dice que quien salva a una persona, es como si salvara a toda la humanidad”.

Este fue el mensaje de Obama ante una audiencia receptiva en El Cairo, en 2009, en un discurso inaugural muy escrutinado de su administración. (La segunda línea en esta alusión sagrada, como suele suceder, es también el mantra de los Cascos Blancos ahora desamparados.)

El presidente que asumió el cargo prometiendo reparar las diferencias entre Estados Unidos y el mundo islámico, supuestamente causada por la guerra contra el terrorismo, la invasión y la ocupación de Irak, está por dejar el cargo, habiendo hecho poco para detener la matanza o el desplazamiento de millones en Siria o la destrucción masiva de una de las ciudades más veneradas del Islam.

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Fuente: The Daily Beast
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