Respuesta a pedido universitario de boicotear todas las cosas provenientes de Israel

Para la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Edimburgo:

Permítaseme decir unas palabras a los miembros de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Edimburgo. Soy un Graduado de Edimburgo (MA 1975) que estudió persa, árabe e historia islámica en Buccleuch Place bajo William Montgomery Watt y Laurence Elwell Sutton, dos de los grandes expertos británicos en Medio Oriente por aquellos días. Más tarde me fui a hacer un doctorado a Cambridge y enseñe árabe y Estudios Islámicos en la Universidad de Newcastle. Naturalmente, yo soy el autor de varios libros y cientos de artículos en este campo. Digo todo esto para demostrar que estoy bien informado sobre los asuntos de Oriente Medio y que, por esa razón, estoy contrariado y descorazonado por la moción y el voto de la Asociación de Estudiantes.

Estoy impactado por una simple razón: no hay y nunca ha habido un sistema de apartheid en Israel. Esa no es mi opinión, es un hecho que puede ser probado con la realidad por cualquier estudiante de Edimburgo, y ustedes deberían optar por visitar Israel para verlo por ustedes mismos. Permítanme explicar esto, ya que tengo la impresión de que los miembros de la Asociación de Estudiantes que votaron en ésta moción son absolutamente ignorantes en lo concerniente a Israel, y que son, con toda probabilidad, víctimas de una extremadamente sesgada propaganda proveniente del lobby anti-Israel.

Ser anti-Israel no es algo en sí objetable. Pero no estoy hablando sobre la crítica habitual hacia ella.Estoy hablando de un odio que permite que no haya límites en las mentiras y en los mitos que derrama. Por lo tanto, Israel es catalogada en varias ocasiones como un estado “nazi”. ¿En qué sentido es esto cierto, es una metáfora? ¿Dónde están la concentración de campamentos israelíes? ¿Los einzatsgruppen? ¿Las SS? ¿Las leyes de Nuremberg? ¿La Solución Final? Ninguna de estas cosas, ni nada remotamente parecido a ello existe en Israel, precisamente porque los judíos, más que nadie en ésta tierra, entiende lo que representaba el nazismo.

Se afirma que ha habido un Holocausto israelí en Gaza (o en otros lugares). ¿Dónde? ¿Cuándo? Ningún historiador honesto trataría con ese reclamo más que con el desprecio que se merece. Llamar a los judíos como nazis que han cometido un Holocausto es una forma básica para subvertir un hecho histórico como si cualquiera pudiese pensar así.

Del mismo modo con el Apartheid. Para que exista un apartheid, tendría que haber una situación que se parezca mucho a cómo eran las cosas en Sudáfrica bajo el régimen del Apartheid. Por desgracia para los que creen esto, un fin de semana en cualquier parte de Israel sería suficiente para demostrar lo ridículo que es dicho reclamo.

Que un cuerpo de estudiantes universitarios en realidad sienta eso y hayan votado por eso es una triste muestra sobre el estado de la educación moderna. ¿El más obvio foco de apartheid es un país con el 20% de la población árabe? Bajo La ley israelí, los árabes israelíes tienen exactamente los mismos derechos que los judíos o que cualquier otra persona; los musulmanes tienen los mismos derechos que los judíos o cristianos; y mientras que los Baháí son severamente perseguidos en Irán, ellos florecen en Israel, donde tienen su centro mundial; los musulmanes Ahmadi, que son severamente perseguidos en Pakistán y otros países, viven seguros en Israel; en donde los los lugares santos de todas las religiones están protegidos por una ley israelí específica. Los árabes son el 20% de la población universitaria (una copia exacta de su porcentaje en la población general).

En Irán, los Bahai están prohibidos (la mayor minoría religiosa) y tienen prohibido estudiar en cualquier universidad o levantar sus propias universidades: ¿por qué ustedes no impulsan un boicot contra Irán?

Los árabes en Israel puede ir a cualquier parte que deseen, a diferencia de los negros en la Sudáfrica del apartheid. Utilizan transporte público, comen en los restaurantes, van a las piscinas, usan las bibliotecas, van a los cines junto a los judíos, algo que los negros no eran capaces de hacer en Sudáfrica. Los hospitales israelíes no sólo tratan a judíos y árabes, sino que también tratan a Palestinos de Gaza o Cisjordania. En las mismas salas, en el mismos quirófanos. En Israel, las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres: no hay apartheid de  género. Los hombres y mujeres homosexuales no tienen restricciones, y los gays de Palestina a menudo se escapan a Israel, sabiendo que si se quedan pueden ser asesinados.

Me resulta extraño que los grupos LGBT pidan un boicot contra Israel y no digan nada sobre países como Irán, donde los hombres gay son ahorcados o las mujeres son lapidadas hasta la muerte. Eso ilustra un modo de pensar inverosímil.

Estudiantes inteligentes piensan que es mejor mantenerse en silencio acerca de los regímenes que matan a la gente gay, pero que es “bueno” condenar el único país en el Oriente Medio, que rescata y protege a las personas homosexuales. ¿Se supone que esto es una broma de mal gusto?

En una universidad se supone que se trata de aprender a usar vuestro cerebro, a pensar racionalmente, a examinar pruebas para llegar a conclusiones basadas en evidencia sólida, comparando las fuentes, sopesando una visión contra otra y otras más. Si lo mejor que Edimburgo puede producir ahora son estudiantes que no tienen idea de cómo hacer cualquiera de estas cosas, entonces el futuro es sombrío.

No me opongo a la crítica bien documentada sobre Israel. Si me opongo cuando las personas, supuestamente inteligentes, singularizan al estado judío por encima de otros estados que tratan horriblemente a sus poblaciones.

Nosotros estamos viviendo la mayor agitación en el Medio Oriente desde el siglo VII y VIII, y está claro que los árabes y los iraníes se están rebelándo contra regímenes terribles que les responden matando a sus propios ciudadanos.

Los ciudadanos israelíes, judíos y árabes por igual, no se rebelan (aunque son libres para protestar si quieren). Sin embargo, los estudiantes de Edimburgo no hacen manifestaciones y llaman a un boicot contra Libia, Bahrein, Arabia Saudita, Yemen, e Irán. Prefieren hacer falsas acusaciones contra uno de los países más libres del mundo, el único país de Oriente Medio que ha aceptado a los refugiados de Darfur, el único país de Oriente Medio que da refugio a los hombres gay y a las mujeres, el único país de Oriente Medio que protege a los Bahai… ¿Es necesario que siga?

El desequilibrio es perceptible, y no se debe dar ningún crédito a cualquiera que haya votado por este boicot. Les pido mostrar un poco de sentido común. Obtener información de la embajada de Israel. Preguntar a algunos oradores. Escuchen a más de un lado. No descansen sus mentes hasta no haber escuchado justamente a ambas partes. Usted tienen un deber hacia sus estudiantes, y es el protegerlos contra los argumentos de un solo lado.

Ellos no están en una universidad para recibir propaganda. Y ciertamente no están aquí para ser engañados e iniciados dentro del antisemitismo mediante el castigo a un país entre todos los países del mundo, que es el único estado judío. Si hubiera habido un único estado judío en la década de 1930 (que, por desgracia, no había), ¿no creen que Adolf Hitler huibiese decidido boicotearle?

Vuestra generación tiene el deber de garantizar que el racismo perenne en el antisemitismo nunca imponga sus raíces entre ustedes. Hoy en día, sin embargo, hay claras señales que lo ha hecho y lo sigue haciendo. Ustedes tienen la oportunidad de evitar un gran mal, simplemente mediante el uso de la razón y de un sentido del juego limpio. Por favor, decidme que eso tiene sentido. Les he dado algunas de las pruebas. Depende de ustedes averiguar más.

Suyos sinceramente,

Denis MacEoin

** El Dr. Denis MacEoin es un profesor no judío, que escribió el presente texto en respuesta a una moción presentada por la Asociación de Estudiantes de Edimburgo para boicotear todas las cosas provenientes de Israel, afirmando que Israel estaba bajo un régimen de apartheid. Denis  MacEoin es un experto en asuntos de Oriente Medio y fue editor senior del Middle East Quarterly.

Fuente: Hatzad Hasheni