¿Qué pasa con la Mezquita de El Aqtza? – La realidad y las mentiras

La mezquita de El Aqtza en Jerusalén es tema de actualidad, como lo fue en más de una oportunidad en los últimos años.

Muchos de los que hablan o publican o discuten sobre el tema, no conocen a fondo la cuestión, o se dejan llevar por titulares tendenciosos o directamente falsos y para peor de los casos, muchos “conocen a fondo” el asunto, sin haber estado nunca en el lugar, ni tener la más mínima noción de las características del mismo.

Vamos a tratar de dar nuestro humilde aporte, tratando de ser objetivos y desapasionados, dentro de lo posible.

A la pregunta de nuestro título: ¿Qué pasa con la mezquita de El Aqtza? Si nos atenemos a las declaraciones de la dirigencia árabe, todos hablan de que la mezquita de El Aqtza “está en peligro”. ¿Por qué está en peligro? Porque Israel quiere destruirla y construir en su lugar el Tercer Templo…
Esto es falso. Esto es una tremenda mentira. Ninguna autoridad israelí manifestó en algún momento algo parecido.

Si a eso le agregamos las llamadas de la misma dirigencia árabe de “salir a defender a la mezquita de El Aqtza por todos los medios”, esto ya se convierte en una verdadera incitación a la violencia, o directamente, de acuerdo a cómo funcionan las reacciones violentas en el mundo árabe, a un llamado directo a asesinar judíos…

¿Pero cuál es la realidad?

Desde que la Ciudad Vieja de Jerusalén fue liberada de la ocupación del ejército jordano en la Guerra de los Seis Días en el año 1967, los lugares santos de las tres principales religiones monoteístas en la Ciudad Vieja, la Mezquita de El Aqtza para los musulmanes, la Iglesia del Santo Sepulcro para los cristianos y el Kotel, o el Muro de los Lamentos para los judíos, las tres religiones tienen absoluta libertad para cuidar, custodiar o visitar sus lugares sagrados y recorrer las estrechas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la capital del Estado de Israel, a lo largo y a lo ancho en completa libertad, cosa que no ocurrió durante los 19 años en los cuales la Ciudad Vieja estuvo ocupada por el ejército jordano.

Esta realidad puede ser constatada por los millones de visitantes que a lo largo de los años llegan a la ciudad de Jerusalén y muchos quedan sorprendidos, ya que a diferencia de la “falsa” imagen que tenían al llegar y que traían de sus lugares de origen, pueden constatar en el lugar, que tanto curas y clérigos cristianos, ya sean católicos, ortodoxos o coptos, cada uno con sus vestimentas típicas; o jeques, o emires o demás sacerdotes musulmanes, también con sus atuendos particulares, o rabinos judíos ultra ortodoxos, o modernos, pasen al lado de ellos caminando libremente como todos, en una conjunción increíble de credos que se pone de manifiesto frente a ellos, como si fuese una postal que cobra vida, en Jerusalén. Un impacto que el visitante recibe en Jerusalén y solamente en Jerusalén, al visitarla.

Ahora bien, tanto el Santo Sepulcro que se encuentra bajo la custodia de las autoridades religiosas cristianas, así también la Mezquita de El Aqtza se encuentra bajo la protección de las autoridades religiosas musulmanes o Wakf. Y fueron estas mismas autoridades musulmanas, las que dispusieron que solamente los musulmanes puedan acceder a la mezquita. Ni judíos, ni católicos, ni miembros de otras religiones pueden ingresar a la misma.

La mezquita de El Aqtza se encuentra ubicada en la Explanada del Templo, explanada artificial que fue construida, o mejor dicho trabajo de relleno que se llevó a cabo hace cerca de 2.000 años atrás por el Rey Herodes, quien fue también quien llevó a cabo grandes obras de construcción en la ciudad de Jerusalén, como así también las obras de refacción del Segundo Templo.

Tanto el Primer Templo, destruido por los babilonios en el año 586 A.C., como el Segundo Templo, destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era, fueron construidos en dicha explanada. Por supuesto, que quien conoce la historia, sabe muy bien que ni en la época del Primer Templo, ni en los días del Segundo, no había ni árabes, ni palestinos en el lugar.

La conquista árabe de Jerusalén recién se produjo en el Siglo VII, más específicamente en el 638, en dicho siglo surgió el Islam y fue recién entonces que se construyeron la Mezquita de El Aqtza, en el año 679, como también la Cúpula de la Roca, en el año 691, en la misma Explanada del Templo. Mil quinientos años después del Primer Templo y mil cien años después del Segundo.
Estos también son hechos históricos irrebatibles.
Pero para muchos de los dirigentes árabes, la historia solamente comienza desde el momento de la ocupación árabe, lo que pasó antes, es por ellos ignorado o negado por completo.
La ancestral historia del pueblo judío en su tierra, la Tierra de Israel, no existe para ellos y si alguien les trae todo tipo de argumentos históricos, o los innumerables hallazgos arqueológicos que demuestran fehacientemente el largo vínculo histórico entre el pueblo de Israel y la Tierra de Israel, la respuesta cortante que uno recibe es que se trata de “informaciones falsas o de simples mentiras”.

Como hemos dicho, si bien los no musulmanes no pueden acceder a la mezquita de El Aqtza, hace unos años y como parte del status quo que rige en el lugar, se llevan a cabo visitas organizadas a la Explanada del Templo. Estas visitas son limitadas tanto en la cantidad de personas que pueden participar, luego de una minuciosa identificación, como en el limitado tiempo disponible. Los que participan de estas visitas, son tanto judíos como no judíos, de Israel y del exterior, israelíes y turistas, deseosos de conocer y de pisar el lugar en donde se desarrolló nuestra historia y en donde se encontraban los templos en el pasado. A la mezquita estos grupos no pueden entrar y durante su recorrida son acompañados por una fuerte custodia de seguridad, que intenta evitar roces o encuentros no programados que pueden derivar en problemas.
Ninguno de ellos entra a la mezquita, ni pretende entrar como erróneamente aseguran descaradamente muchos dirigentes musulmanes, quienes llaman a sus fieles a “impedir” el profanamiento de los lugares santos del Islam.

Cúpula de la Roca

Cúpula de la Roca

Otra falsa acusación que se escucha es que Israel intenta cambiar el status quo en el Monte del Templo. Nada más alejado de la realidad. Israel cumple con el status quo que define las atribuciones de cada una de las partes en tan delicado lugar y las agresiones que sufren los judíos en el lugar, esas sí son los flagrantes incumplimientos de lo acordado.
Los visitantes son recibidos en las últimas semanas por grupos organizados de musulmanas, como también de musulmanes, que acosan a los visitantes con gritos y todo tipo de agresiones verbales. Estos grupos no se reúnen en el lugar espontáneamente, sino que reciben un pago por su “trabajo”, por parte de la Facción Islámica del Norte del país. Cuando la agresión pasa de los gritos a las agresiones violentas por medio de piedras y luego a diferentes objetos contundentes que son lanzados por jóvenes, quienes también asedian y acosan a los visitantes, las fuerzas de seguridad no tienen más remedio que repeler a los agresores. Y entonces estos grupos buscan refugio, ¿dónde? Dentro de la mezquita. Desde donde se lanzan al exterior, piedras, palos, partes de muebles, objetos que son acumulados dentro del recinto sagrado del mundo islámico.
Las fuerzas de seguridad de Israel atacadas no entran a la mezquita, pero repelen a los atacantes que se encuentran en su interior.

Entonces ante esta realidad, la pregunta es ¿quién verdaderamente pone en peligro a la mezquita de El Aqtza? ¿Quién la está profanando? ¿Los agresores o los que se defienden?
¿Y por qué sucede todo esto?

Muchos de los argumentos que fueron utilizados repetidamente hasta el día de hoy por la dirigencia árabe de manifestarse en contra de la “ocupación” o de la “construcción de nuevos asentamientos”, dejaron de tener vigencia y a muchos ya no les importa. Entonces es más fácil utilizar argumentos de carácter religioso, como “el peligro que se cierne sobre El Aqtza”, que logra conmover las fibras más íntimas de aquellos, que ni se interesan tanto por la ocupación o por una o varias viviendas más que Israel construye, pero que no le toquen, El Aqtza, eso ya va mucho más lejos. Los perturba, los irrita y deja en libertad los instintos más bajos que llevan a más de uno a querer “hacer justicia” por sus propias manos, o por ejemplo a un chico de 13 años querer apuñalar a otro chico también de 13 años.

En otras palabras, los terroristas solitarios que llevan a cabo sus atentados contra ciudadanos inocentes o contra las fuerzas de seguridad de Israel, cosa que es muy difícil de evitar y de prever.

Como si todo esto fuera poco, la información que brindan los dirigentes árabes o sus medios de comunicación, no es nada objetiva. Hablan de “palestinos sentenciados” en la calle, sin hacer referencia a los ataques que éstos efectuaron con puñales, bombas incendiarias, armas de fuego o usando sus propios vehículos como armas mortales.
Para ellos la agresión no existe. La ignoran por completo. Igual que en los casos de falsear la historia, el hecho delictivo solamente comienza en el momento en que la victima reacciona y se defiende.

No es la primera vez en nuestra región en donde la víctima es convertida en agresor y el verdadero agresor es el que se lleva erróneamente la simpatía de muchos.
Y no faltan los desubicados como el caso de Ban Ki Moon, quien critica a la “reacción excesivamente violenta” de Israel, palabras que también repite otro que muchas veces no da pie con bola, como es el caso de Kerry.

O esos llamados “equidistantes” a las partes a guardar la calma. Sin hacer alusión a quién es el agresor y quién se está defendiendo. Actitud que repetidamente es ejercida por los representantes de la Unión Europea o de diferentes países esclarecidos. Sin llamar a las cosas por su nombre. Terror por un lado y legítima defensa por el otro.

Y que quede claro, cuando se intercepta a un terrorista que intenta un apuñalamiento a 0 metros de distancia, no hay tiempo, ni posibilidad, ni de conversar, ni de persuadirlo a que cambie de actitud, no hay otra cosa que hacer que eliminarlo… y después vemos que pasa.

Desgraciadamente, en más de una oportunidad ya hemos pasado por situaciones similares. Cuando los judíos son asesinados, eso a nadie le importa. El mundo calla. Pero cuando el pueblo judío se defiende haciendo uso de su legítimo derecho a la defensa y elimina al agresor, ahí son muchos los que ponen el grito en el cielo.

La realidad es una sola. Las mentiras no tienen límite.

La situación a la que hemos llegado no es nada agradable. Pero ya pasamos por situaciones peores.
Y aquí estamos.
Sobreviviendo…
Porque esta es nuestra única Tierra y no tenemos otra.

PEDIDO ESPECIAL:

Ante la desinformación que se pone de manifiesto en muchos medios, prensa, radio y TV. Si considera importante la presente opinión le solicitamos compartirla con sus familiares, amigos o allegados.
Muchas gracias.
Arq. Aharon Erlich

Autor: Arq. Aharon Erlich – Jerusalen, Israel
Fuente: Blog “De Todo Un Poco”