Opinión: Los peculiares paquetes turísticos del New York Times

The New York Times Journeys es el programa de viajes internacionales del eminente diario neoyorquino. Ofrece visitas guiadas por expertos a diversos lugares del mundo, que varían desde lo mundano a lo exótico: “Tendencias y Sabores de la Budapest Bohemia”, “Artes, Comida y Mercados de la Ciudad de México”, “Andalucía: Centro del Judaísmo, Cristianismo e Islam”, “Descifrando los Misterios de Indochina” y el llamativo “Persiguiendo al Sol, la Luna y las Estrellas en Sudamérica” entre muchos otros. Del área de Medio Oriente ofrece, entre otros, “Los Secretos de Marrakesh”, “Egipto: A la Tierra de los Faraones”, “Historia y Eventos Actuales en Jordania y el Líbano” y “Conflicto, Cultura e Historia: El Acertijo Israelí-Palestino”, con un itinerario de nueve días a cargo de expertos y corresponsales del diario, que se auto-promociona como “líder en su cobertura equilibrada de Israel, Palestina y el Medio Oriente”.
Sospecho que los editores del Times y yo discreparemos a propósito de qué constituye una cobertura equilibrada.

También promueve travesías turísticas a la República Islámica de Irán, una teocracia dictatorial que patrocina terrorismo a escala global, que lleva adelante actividades financieras ilegales, que desarrolla un controvertido programa nuclear, que se halla bajo sanciones de Washington y que Cortes de Estados Unidos y Canadá han hallado responsable de matar estadounidenses. Por USD 7.895 el Times puede llevarlo a conocer Teherán, Kermanshah, Borujed, Khomein, Isfahan, Yazd y Shiraz en un periplo de trece días. “Aunque Irán habitualmente rechaza los modos occidentales y está frecuentemente bajo fuego por sus posturas sobre los derechos humanos, su programa nuclear a Israel”, aclara la publicidad del tour, “su rol como un lugar de nacimiento de la civilización no puede ser negado”. Quienquiera anotarse en el programa “Irán: Cuentos de Persia” debe apurarse: la próxima partida es el 10 de noviembre… Y Donald Trump está por anunciar nuevas y vasta sanciones contra el régimen ayatolá.

Afortunadamente para el Times, no ofrecía viajes a Venezuela cuando el servicio secreto bolivariano arrojó por la ventana de un décimo piso a un disidente político unas semanas atrás. Pero para su incomodidad, estaba promoviendo tours de diez días a Arabia Saudita con alojamiento en hoteles de cinco estrellas a un precio inicial de USD 11.995 por persona, con el nombre de “Arabia Saudita y los Emiratos: el pasado y el futuro del petróleo”, cuando alguien en Ryhad ordenó estrangular, descuartizar y enterrar en algún lugar desconocido de Turquía al periodista crítico y colaborador del Washington Post, Jamal Khashoggi. Tras algunos cuestionamientos, el New York Times canceló los próximos tres viajes a la Casa de Saud.

Esa fue la decisión correcta. Desde la desaparición de Khashoggi en el consulado saudí en Estambul y hasta el momento de escribir estas líneas, este diario dedicó siete editoriales severos al tema. Sus títulos y subtítulos fueron suficientemente elocuentes:

-“Encuentren a Jamal Khashoggi: Arabia Saudita debe hacer todo lo posible por ayudar a localizar al periodista desaparecido del Washington Post” (Oct. 5).
-“Arabia Saudita debe responder por Jamal Khashoggi: Si el periodista saudí en el exilio fue secuestrado y asesinado, como muchos temen, se necesita una rendición de cuentas completa” (Oct. 8).
-“El mundo necesita respuestas sobre Jamal Khashoggi: Y el presidente Trump debería liderar el camino para exigirlas” (Oct. 11).
-“El encubrimiento saudita se desmorona: Evidencia de un crimen espantoso en el consulado de Arabia Saudita en Estambul. El presidente Trump todavía parece inclinado a comprar las negativas cojas del reino” (Oct. 16).
-“Trump dice que Jamal Khashoggi está muerto. ¿Qué sigue?: Ahora no es el momento de dar marcha atrás” (Oct. 18).
-“El cuento de hadas de un príncipe saudí: El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, da otra increíble explicación sobre la muerte de Jamal Khashoggi” (Oct. 20).
-“¿Cuál es el juego de Turquía?: El presidente Recep Tayyip Erdogan ve el caso de Jamal Khashoggi como una oportunidad para entorpecer a Arabia Saudita, un rival regional y religioso” (Oct. 23).

De manera que en realidad el Times no tenía alternativa. No podía sermonear a la Administración Trump desde un pedestal de alta moralidad y simultáneamente lucrar con viajes turísticos a Arabia Saudita. Al cancelar los próximos tours allí, sin embargo, el diario se encontró en un dilema de inconsistencia, y -tal como Ira Stoll de The Algemeiner ha notado- algunos observadores se lo hicieron saber. “¿Bajo qué lógica están ustedes suspendiendo turismo a Arabia Saudita pero orgullosamente publicitando ´viajes´ generadores de dinero a Irán, el líder mundial en patrocinio de terrorismo?” cuestionó Robert Satloff del Washington Institue for Near East Policy. “El @nytimes decide que no puede llevar adelante su tour de USD 11.995 a Arabia Saudita porque mató a Jamal Khashoggi”, tuiteó el activista de derechos humanos canadiense Kaveh Shahrooz. “El viaje a Irán por USD 7.895 aún está OK no obstante. Porque Irán no mata disidentes, aparentemente” agregó con ironía.

Me pregunto si el Times zafará por su tour “Cocina Extrema en China” en momentos en que el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial ha denunciado que “hasta un millón de uigures” (una minoría musulmana) estarían detenidos en campos de re-educación en la provincia de Xinjiang, al oeste de China.

“Presente a sus papilas gustativas nuevos sabores, desde el escorpión frito y la crisálida del gusano de seda en los puestos del mercado nocturno de Wangfujing hasta las delicadas sopas de caballitos de mar de Yangshuo. Con un experto del New York Times y aficionados locales, descubra tipos de comida que nunca supo que existían”. ¿Qué tal una visita a los uigures apresados para que los turistas descubran tipos de violaciones a los derechos humanos que nunca supieron que existían?

No vale la pena buscar cuantos editoriales indignados lleva publicados el New York Times sobre China. A estas alturas, ya advertimos de qué fibra está hecha la integridad editorial de este diario.

Autor: Julián Schvindlerman
Fuente: The Times of Israel – 30/10/18