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Opinión: Las potencias no pueden ser juez y parte

“Business are business, negocios son negocios”. No importa el idioma, y según lo que se ha dicho hasta el cansancio, a los negocios no les importa la guerra, no tienen color, raza, religion, ni se detienen por la política. Se dice que para tener éxito en los negocios los empresarios y los países tienen que ser “flexibles”, transando los principios y valores frente a los criterios económicos.

EL PACTO CON IRÁN Y LOS NEGOCIOS

En el pacto del grupo de los 5 +1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) con Irán “la justicia y la razón” han sido dejados de lado en pos de la conveniencia y los negocios. No es la primera vez que eso sucede. Es como una ley no escrita que siempre van a primar los intereses de las partes sin importar si hay un tercer perjudicado o incluso si una de las partes se ve afectada con injusticias. Este acuerdo abrió las puertas de negocios que estaban trabadas con candado y ya todos corren detrás de las ganancias que puedan obtener. El primero en llegar ha sido Alemania con su ministro de Economía Sigmar Gabriel acompañado por una gran delegación comercial en busca de una tajada mayor en el reparto. Los alemanes calculan que en tres o cuatro años sus exportaciones a Irán podrían multiplicarse por cuatro. Las declaraciones del Ministro alemán pidiendo que Irán modifique su posición reconociendo a Israel y su derecho a existir, son solo cosmética para justificar sus únicas intenciones, hacer negocios y entrar con fuerza en un mercado de 78.000.000 de habitantes, diez veces más que la población de Israel. El gobierno de los Ayatollahs ha descartado de plano reconocer a Israel, respondiendo en forma pública, rápida y concreta que no cambiarán sus políticas de apoyo a los terroristas de Hezbollah, Hamas, y al gobierno de Assad en Siria. ¿Alguien puede creer que Alemania dejará de hacer negocios por ello? El resto de las potencias también van a ir por su tajada y muy pronto Irán se convertirá en comprador o vendedor, en cliente o proveedor de quienes tienen que controlarlo. Esto se asemeja mucho a una coima, a un delito de soborno y se presta a una corrupción generalizada y con pantalla legal. Un juez no puede hacer negocios con un procesado, un inspector no puede hacerlo con quien debe inspeccionar. En este caso con el agravante de todo lo que hay en juego, la seguridad de un país como Israel amenazado en primer lugar y aunque hoy no se den cuenta, la propia seguridad de las potencias firmantes del acuerdo.

SER CLIENTE O PROVEEDOR DARÁ IMPUNIDAD A IRÁN

Si alguien te debe mucho dinero, cerrarias su Empresa o fuente de ingresos? Provocarias que no pueda pagarte? Si alguien compra tu producción o te abastece de lo que necesitas, volarias sus instalaciones?, dejarías de hacer negocios con él porque un tercero se sienta perjudicado? En este mundo moderno y globalizado donde el lema no escrito es “sálvese quien pueda” a nadie le importa lo que le pasa a los demás, ni que las cosas sean justas, ni lo que está bien o lo que está mal, solo quieren ganar dinero. Las potencias y otros países que van a aprovechar el impulso no son la excepción. La conveniencia propia estará siempre por encima de la justicia. Los negocios son demasiado grandes como para que alguien se oponga o quiera detenerlos. El que lo haga será destruido, castigado, dejado fuera del concierto mundial políticamente aceptado. La libertad y la independencia para juzgar ha desaparecido, es imposible. Ninguno puede ser juez porque todos son parte y tampoco hay voluntad política para que eso cambie. Las potencias no podrán sancionar a su cliente o proveedor sin perjudicarse y asi se esta declarando la impunidad total de los iraníes.

EL PETRÓLEO DESPUÉS DEL ACUERDO

En momentos en que el petróleo ya tenía un precio en baja, la inserción de Irán en la producción y venta del crudo hará descender aún más los valores. En un mercado de oferta y demanda, el petróleo iraní que aún no ha fluido al mercado hizo bajar otro 10 % los valores solo por expectativas y en forma preventiva. Esta situación favorece a algunos que son compradores y perjudica a otros productores. Muchos de ellos son países árabes que además no ven con confianza la firma del acuerdo. Para ellos al igual que para Israel la posibilidad de una bomba nuclear iraní sigue vigente y cada uno se va a preparar para enfrentar la posible situación. Se espera una carrera nuclear en la región con los peligros que esto representa.

ISRAEL ESTARÁ SOLO EN UN NUEVO ESCENARIO

Los negocios cambian el panorama mundial en el que habrá nuevos alineamientos. La mayoría de ellos van a ir en busca de ganancias y dinero. Si Irán rompe sus promesas, algo muy factible porque ya lo hizo en otras ocasiones, Israel puede verse obligado a atacar las instalaciones nucleares de ese país. Pero alejado del panorama anterior de no hace tanto tiempo, los israelíes estarán solos en esta ocasión y con todo el peso en sus espaldas. Quien va aceptar atacar a su cliente, a su proveedor, a su deudor? Nadie quiere perder y mucho menos perder dinero o poder político. Una vez que se jueguen las fichas de los negocios no habrá más debate sobre lo que corresponde o no corresponde. El pequeño país de los judíos deberá tomar todos los recaudos y prepararse durante los próximos años para una situación que no puede ser más peligrosa. Seguramente obtendra mas armamento de las potencias, o algun apoyo economico, pero nunca una participación directa de alguna de ellas que por detrás van a frenar sus decisiones para atarle las manos y defender sus propios intereses.

UN TRIUNFO O UNA DERROTA

El presidente iraní Hasan Rohani está eufórico. Muestra a su pueblo una victoria sin necesidad de usar armas ni hacer uso de la violencia. Con muy bajo costo y con el poco compromiso que representa un acuerdo para los iraníes, lograra eliminar las sanciones, ingresar millones en sus arcas, realizar negocios nuevos, revitalizar los viejos y aliviar en algo la vida de los iraníes. Para él significa un triunfo político, internacional e interno, un regalo que recibió de las grandes potencias mundiales. A pesar de ello no tiene la más mínima intención de retribuir ese gesto. Por otra parte Barack Obama se debate entre el triunfo y la derrota. Logró ponerse en el centro de atención y ser apoyado por la cuestionada ONU y los enemigos de Israel. En contrapartida gran parte de la población estadounidense está decepcionada, cree que ha relegado los valores y traicionado los principios. Tendrá ahora una dura lucha en el Senado. A pesar de tener el veto presidencial como arma definitiva, usarlo puede significar para él la última gran derrota política.

Autor: Bernardo Ptasevich
Fuente: Jai Uruguay