Opinión – Gran artículo: Patética excusa del New York Times por publicar una caricatura antisemita

En un momento de creciente antisemitismo, cuando nos hemos visto cada vez más expuestos al incremento de tropos y libelos antisemitas, cuando hay un activo y animado debate sobre este tema en los EEUU, nada menos que The New York Times International Edition hizo el equivalente de decir “no me cuenten historias que me aburren“.

Quizás pensaron que los comentarios de la congresista demócrata Ilhan Omar sobre la lealtad extranjera o los “benjamines” ya fueron problemáticos, pues bien, ahora la edición internacional del NYTimes acaba de decir: “Permítanme demostrarles lo que nosotros podemos hacer“, y qué mejor que con la caricatura de un ciego presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tocado con una kipá negra, y siendo guiado por un perro con un collar con la Estrella de David, y cuyo rostro se asemeja al Primer Ministro Benjamin Netanyahu.

No creía que la caricatura fuera cierta cuando la vi por primera vez. Muchos de mis colegas tampoco lo creyeron. Me pasé todo el sábado tratando de localizar una copia impresa. Llamé a mis amigos, recibí un PDF de la edición, e incluso entonces no me lo creía.

Tenía que verla por mí mismo. Así que me dirigí a un supermercado de 24 horas. Allí, en el quiosco de prensa, estaba la edición del 25 de abril. La hojeé cautelosamente, temiendo ver la página 16.

Y luego la encontré. Me devolvió la mirada: esa horrible imagen de un ciego presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con una kipá guiado por un perro con la cara del primer ministro Benjamin Netanyahu. Peor aún, el perro llevaba una estrella de David como collar.

Y esto es lo que The New York Times piensa de nosotros, los israelíes. ¿Incluso si posteriormente dijeron que fue un error, anteriormente llegaron a pensar que estaba bien imprimir una caricatura de ese “perro judío” que guiaba a un ciego presidente de los Estados Unidos?

Y no solo eso, los que vieron cómo se imprimía pensaron que estaba bien ponerle una kipá judía al presidente de los Estados Unidos. ¿Alusión a un posible doble lealtad? No hay necesidad de luchar con más preguntas.

Antes se nos decía que Trump estaba fomentando el “antisemitismo de Trump” y que conducía a una nueva ola de antisemitismo en los Estados Unidos. Pero esta caricatura del NYT lo representa como un judío. Bueno, ¿entonces con qué nos quedamos? ¿Está fomentando el antisemitismo, o es ahora un judío dirigido por Israel, representado por un perro judío?

Solíamos decir que las imágenes “evocaban recuerdos” del antisemitismo de los años treinta. Esta no lo evocó, nos mostró exactamente lo que era el antisemitismo de dicha época.

Los nazis también nos representaban como animales. También pusieron Estrellas de David sobre nosotros. Los antisemitas ya nos han comparado anteriormente con perros, cerdos y monos. Solía ​​ser la extrema derecha quien representaba a los judíos controlando el mundo, como un pulpo o una araña.

Pero ahora vemos en qué medida se ha convertido en culpables de los problemas del mundo a los judíos e Israel .

La caricatura se presenta en el contexto de numerosas declaraciones antisemitas similares y “alusiones a los perros judíos“. En este caso, no se trata solo de “los judíos“, sino también de que Israel “guía” al presidente de los Estados Unidos. La caricatura es clara como el día. Presenta a los judíos, tal como lo simboliza el collar de la Estrella de David, controlando secretamente al presidente de los Estados Unidos: Trump está siendo guiado por Israel, por el estado judío.

Ningún otro país o grupo minoritario está sujeto a un odio tan implacable y sistemático por parte de los principales periódicos estadounidenses. Nadie se atrevería a poner la cara de un líder islámico en un perro, con símbolos islámicos, guiado al presidente de los Estados Unidos.

Por supuesto que no. El editor lo detendría, y sobre todo en la supuesta prensa “progresista“. Serían sensibles a este problema. Tratarían de no ser ofensivos. El editor de la noche, el editor asistente o alguien dirían: “Esto no se ve bien“.

Imaginen los días en que los racistas trataron de representar al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, como un musulmán oculto. Conocemos los tropos. Entonces, ¿por qué poner una kipá en la cabeza de Trump? Cuando se trata de los judíos e Israel, ¿no hay suficiente inmundicia a la que cierta gente se precipite?

Y una disculpa después de lo sucedido no es suficiente.

Esta caricatura no terminó en la Edición Internacional del New York Times por error. Fue elegida a conciencia. Fue puesto en una página por alguien. Fue revisada varias veces y aprobada.

Lo sé porque soy editor de opinión. Cuando solía publicar caricaturas en mi sección, no menos de cuatro personas las valoraban antes de que se imprimiera. En la edición internacional de The New York Times deberían haber sido más de cuatro. ¿Y todos ellos pensaron que estaba bien?

Todo esto nos dice es que hay una cultura de antisemitismo en algún lugar de la sala de redacción del NYT.

Y es que no hay solamente algún problema con esta caricatura, hay numerosos problemas.

El primer problema es poner una kipá sobre el presidente de los Estados Unidos de manera negativa. ¿Qué se dice allí? Que es secretamente un judío. Luego lo convierte en ciego, y es guiado por Israel. Eso implica que Israel controla la política estadounidense o controla América. Ese es el problema número dos.

Luego ponen una correa en el perro que es una estrella de David, lo cual es antisemita de múltiples maneras. Son los problemas tres y cuatro. Uno pensaría que después del Holocausto, cualquier uso de la Estrella de David generaría preguntas automáticamente en una sala de redacción.

Pero no. Luego pusieron la cara del primer ministro israelí en la del perro. Es decir, es un perro judío e israelí. Es el problema número cinco.

Así que esta caricatura no era solamente ligeramente antisemita. Es a “gritos” profundamente antisemita.

El New York Times reconoció esto de una manera patética. Admitieron que la caricatura “incluía tropos antisemitas“. Luego señaló: “La imagen fue ofensiva y fue un error de juicio publicarla“.

Eso no es suficiente. Un error de juicio implicaría que fue solo una especie de error. “Tropos” implicaría que para algunas personas sería antisemita, pero que no está claro como el día. Pero su carácter antisemita quedaba claro como el día.

Esto no es como una historia de antisemitismo poco clara, lo es a numerosos niveles. Es hora de decir no más. Es hora de decir “No pasarán“.

Este debe ser un momento definitorio. Es un momento decisivo porque uno de los periódicos más prestigiosos de los Estados Unidos ha hecho esto, un periódico que se dice “de referencia”, no un periódico de una ciudad pequeña en algún lugar.

Que estuviera en la Edición Internacional no lo hace menos dañino. De hecho, muestra la cara de América al mundo y da una señal de tranquilidad a otros antisemitas. ¿Cómo podemos exigir que haya tolerancia cero para el antisemitismo si el NYT publica tropos antisemitas tranquilamente?

La gente debe hablar en contra del fiasco de esta caricatura y exigir responsabilidades. No hay lugar a excusas donde algunos pretendan que no hay claramente antisemitismo, y no es un ataque manifiesto contra los judíos y la “lealtad dual“.

Necesitamos escuchar contrición y explicaciones. El público debería ser incluido, y el The New York Times debería escuchar cuán dañino y ofensivo ha sido esto y pagar las consecuencias.

Fuente: Safed – Tzfat