Opinión: Con la selección argentina ganaron la mentira, el odio y la ignorancia

La selección argentina no vendrá este jueves a Israel y no jugará el sábado por la noche el planeado partido amistoso con el seleccionado israelí, el último que iban a disputar antes del Mundial. Así lo decidió la Asociación de Fútbol Argentino y de acuerdo a fuentes allegadas a la selección, el propio capitán Leo Messi insistió al respecto. Esto, claro, a menos que haya alguna sorpresa de último momento.

Es una pena. Leo Messi se pierde una gran lección sobre lo importante de ver la realidad por sí mismo, en lugar de creer cualquier cosa que se dice por ahí. Es que en el marco de la campaña palestina contra Israel, seguramente oyó que Israel es un “Estado racista”. Al no viajar, se pierde de conocer a los jugadores árabes israelíes en el seleccionado nacional y al propio capitán que no es judío. Qué distinto del esquema prejuicioso ¿verdad?

Amenazas

Pero claro…el miedo pudo más y los futbolistas argentinos se vieron amedrentados por las violentas protestas palestinas en su contra. Probablemente temieron inclusive que sus familias sufran las consecuencias de la tensión. Es que el Presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, lejos estuvo de la altura de su cargo. Jibril Rajub manifestó ante cámaras: “Nosotros no estamos de acuerdo bajo ninguna circunstancia con este partido que se va a jugar” y lanzó “una campaña contra la Asociación argentina”. Rajub dijo explícitamente: “Apuntaremos a la persona de Messi, que tiene 10 millones de fans a lo largo del mundo árabe e islámico, de Asia, África y en los estados amigos del pueblo palestino” y llamó “a todos a quemar sus camisetas e imágenes y a abandonarlo”.

Suelo ser cuidadosa con las palabras. Pero debo confesar que esta vez no me aguanto del todo: patotero violento de traje y corbata. El Presidente de la Asociación Palestina de Fútbol llama a quemar camisetas con la imagen y nombre del jugador central de un país soberano, el más famoso del mundo (sería igualmente grave si se tratara de un jugador desconocido), porque por consideraciones políticas discrepa con la realización del partido contra Israel. No quiero ni pensar qué habría pasado si israelíes judíos hubieran hecho algo similar.

Mentiras históricas

El llamado palestino desató una entusiasta ola de protestas del movimiento boicoteador de Israel, tanto en Barcelona como en Buenos Aires, con manifestaciones en las que enarbolaron camisetas y muñecos manchados de algún líquido rojo que simulaba ser sangre. Evidentemente, el mensaje era acusar a Israel de “masacrar palestinos”, como si Israel no lidiara con terroristas que proclaman abiertamente su deseo de destruirle.

BBC Mundo informó que el domingo, una carta firmada, según alegó, por 70 niños palestinos, había sido entregada a la embajada argentina en Israel, dirigida a Messi. “Como se nos ha dicho, vienes a jugar con tus amigos a Malha, en un estadio construido sobre nuestra aldea destruida”, dice el texto. “¿Es acaso lógico que Messi, el héroe, vaya a jugar en un estadio construido sobre las tumbas de nuestros ancestros?”, preguntan.

Sinceramente, el partido entre Argentina e Israel no me quitaba el sueño ni me despertaba emoción especial ninguna. Lo que sí altera mi tranquilidad es confirmar una y otra vez cuánta desinformación se difunde con facilidad y con qué rapidez algunos abrazan cualquier cosa cuando es contra Israel. En lo que es hoy el barrio de Malha de Jerusalem donde fue construido años atrás el estadio, existió en efecto una aldea árabe. En julio de 1948 tuvo lugar la batalla por el lugar que finalizó con la victoria de las tropas israelíes y la retirada de las árabes de la Legión Arabe hacia Bet Jallah junto a Belén. En Malha no hubo ninguna “matanza” sino un duro combate en una guerra lanzada por los árabes, no por el entonces flamante Estado de Israel. Así la había anunciado Azzam Pasha, que en aquel momento se desempeñaba como Secretario General de la Liga Árabe: “Será una guerra de exterminio, una gran masacre, de la que se hablará como de las matanzas de los mongoles y Cruzados”. Ese fue un llamado prácticamente genocida contra el entonces naciente Estado judío. Si los árabes no hubieran atacado, no habría habido guerra ninguna.

Incitación

Más problemático aún que la cancelación del partido con Argentina, es saber que el fútbol y otros deportes han servido de elemento de incitación entre los palestinos. El ya citado Jibril Rajub ha prohibido en distintas ocasiones a jugadores y atletas palestinos competir contra pares israelíes. Ha calificado de “crimen contra la humanidad” participar en un partido amistoso entre niños de ambos pueblos (Al Hayat al Jadida, 8.9.2014). El Presidente de la Asociación Palestina de Fútbol se ha manifestado abiertamente contra la “normalización en el deporte”. “Todo aquel que se sume a una actividad deportiva conjunta con los israelíes, lo sacaré de las listas de la Asociación Palestina de Fútbol, sea un jugador, un entrenador, un juez o, Dios no permita, un equipo” (TV oficial palestina, 1.7.13).

Y fue él en su capacidad de Presidente del Comité Olímpico Palestino que apadrinó un torneo de tenis dándole el nombre de un terrorista que asesinó a cuchilladas a dos israelíes hace pocos meses.

Malos ejemplos reciben los niños palestinos con esos modelos adultos que deberían inspirarles. Tanto los 70 niños de la carta como todos aquellos que crean lo que les cuentan sus mayores.

Autora: ANA JEROZOLIMSK
Fuente: CCIU