Opinión: Antes de que alguien hable de “desproporción”

La jornada del martes comenzó en Israel con 27 proyectiles disparados desde la Franja de Gaza hacia el sur, la zona adyacente al territorio gobernado por Hamas.

Y como Israel evidentemente contestó, antes de que alguien se ponga a hablar de “desproporción” y “disparos indiscriminados”-conceptos muy comunes en estas situaciones, cuando la gente opina y juzgar sin saber- quisiera adelantarme y hablar yo misma de desproporción.

Es la desproporción entre los ataques terroristas hacia la población civil israelí y el empeño que pone Israel en responder atacando blancos de la infraestructura de los propios terroristas. Sin ir más lejos, pocos minutos antes de las 7 de la mañana, uno de los proyectiles impactó en el patio de un jardín de infantes de un kibutz ubicado a pocos kilómetros de la frontera con Gaza, cuando los niños ya estaban en camino a su clase. Afortunadamente, aún no habían llegado.

Pero el estremecimiento le tocó a un compatriota, Daniel, uruguayo israelí, que no sólo oyó la alarma desde su trabajo y tuvo que hallar refugio como en tantas otras oportunidades, sino que enseguida entendió que uno de los morteros había caído en el jardín de sus nietos. Su hija ya estaba en camino al lugar con sus dos pequeños, cuando empezó a sonar la alarma. Alcanzó a resguardarse en la estructura más cercana que encontró, de todas esas dispersas por los poblados del sur, para que la gente pueda protegerse de las esquirlas de los cohetes cuando están en medio de su diario andar y los sorprende la alarma en camino a casa, al trabajo o al coche.

En el patio del jardín de infantes fueron hallados numerosos restos de esquirlas de metal del proyectil que estalló en el patio. Es fácil y aterrador imaginar qué habría pasado si los niños se hubieran adelantado. Cada uno de esos trozos de metal podía matar. También los que impactaron en la pared y en el techo protector especial que los frenó.

En las horas siguientes, fueron varias más las decenas de cohetes y morteros disparados desde Gaza hacia Israel, no sólo a ese kibutz sino a numerosos poblados civiles a lo largo de todo el territorio junto a Gaza, ya no sólo el pegado a la frontera sino también más tierra adentro. Cada corto rato, a lo largo de todo el día y también la noche, sonaron alarmas en numerosos poblados en las zonas de Eshkol, Shaar HaNeguev, Sdot Neguev, Bnei Shimon, Hof Ashkelon, en la ciudad de Ofakim y Netivot.

Mientras escribimos estas líneas, continúan llegando los mensajes del ejército informando sobre los disparos desde Gaza, las alarmas detonadas en todo el sur, siendo ya noche en Israel.

Hamas y Jihad Islámico reivindicaron los ataques.

Israel responde hacia los terroristas y estos buscan matar civiles. No es casualidad que la primera tanda de cohetes fue a las 7 de la mañana, cuando los niños entran al jardín, y la segunda a las 8, cuando los niños de primaria están entrando a la escuela.

Otra desproporción es entre la actitud de los gobiernos a ambos lados de la frontera entre Israel y Gaza, ante sus respectivas poblaciones.

En Gaza, el gobierno de la organización terrorista Hamas que controla la Franja desde hace casi 11 años, tiene total desprecio por la vida de su gente, a la que usa como arma contra Israel. Hamas roba sus recursos, no destina ningún esfuerzo a desarrollar a su población y atender sus necesidades, sino todo lo contrario. Tras semanas de recurrentes intentos por violar la frontera internacional entre Israel y Gaza y de cometer atentados en territorio israelí, arriesgando para ello a su gente, al ver que no lo logra, decidió al parecer pasar al viejo sistema de los cohetes. Sabe que Israel no puede no reaccionar. Pero a Hamas no le importa arriesgar a su población.

Del lado israelí, velar por la ciudadanía es el objetivo central. Israel ha dedicado sumas enormes para desarrollar el sistema “Cúpula de Hierro” destinado a interceptar en el aire y destruir cohetes que el radar del aparato capta que de seguir en vuelo caerán en zonas pobladas. El trabajo profesional de avanzada con que se lo hizo, ha salvado incontable cantidad de vidas. Es que la Cúpula de Hierro tiene un porcentaje de éxito superior al 90%, lo cual significa que casi todos los cohetes disparados que son destruidos en el aire, de no ser por esta tecnología, impactarían sobre la población. Este martes, fueron aproximadamente 30 los interceptados exitosamente. Cuando el cerebro del sistema capta que no caerán en zona habitada, no se activa. A veces hay fallas, como el del jardín de infantes de la mañana y el caso del cohete que cayó en un estadio de fútbol en Netivot. Cada uno de los proyectiles, si cae en una casa, una escuela, un jardín de infante, puede matar a varias personas.

Pero no basta eso. Se ha desarrollado un sistema de alarmas y refugios que advierten y protegen a la población ya lamentablemente conocedora de la situación .Han sido muchos los casos de gente que entró en segundos al cuarto blindado en su casa al oír la alarma, y al salir, vio el comedor dañado por el mortero que cayó donde segundos antes había estado la familia.

Hamas no sólo no protege a su población, sino que la arriesga al atacar sin razón a Israel, que a su vez cuida a la suya como su máximo tesoro.

Quizás la “desproporción” más alevosa, sea la de los rollos de tinta y horas de transmisión con tono preocupado cada vez que mueren palestinos por disparos israelíes- aún si Israel abrió fuego defendiéndose de un ataque iniciado por el otro lado- y la nada que escuchamos ahora con el alevoso ataque terrorista desde Gaza hacia Israel, expresamente dirigido hacia blancos civiles. Claro que sí ha habido algunos informes, pero es rarísimo que se vean acompañados por los términos fuertes, tendenciosos y cargados de emociones con los que se condena a Israel.

¿Y las condenas a Hamas por atacar así porque sí a sus vecinos? ¿Y la convocación del Consejo de Seguridad? ¿Está esperando que mueran palestinos para pedir que se reúna?

Debería haber ya una condena internacional unánime contra los terroristas de Gaza. ¿Y saben qué? No sólo por Israel que fue atacado, sino por los palestinos de la Franja, rehenes hace 11 años de fundamentalistas islámicos comprometidos con la destrucción de Israel o al menos con el máximo esfuerzo por hacerle la vida imposible.

Estamos esperando los comunicados de gobiernos y organismos internacionales, de periodistas destacados y políticos preocupados…que condenen a Hamas.

Autora: Ana Jerozolimski
Fuente: UYPRESS – CCIU