La historia de vida de las víctimas del ataque terrorista en Har Adar

El sargento Solomon Gavriya había resultado herido en un ataque a puñaladas hace un año, pero insistió en volver a su actividad. El guardia de seguridad Youssef Ottman mantuvo vigilancia tanto para los residentes como para los trabajadores en Har Adar. Arish tomó un turno extra para ahorrar dinero para la escuela. Estas son las historias de las víctimas del ataque de Har Adar.

En octubre de 2016, el sargento Solomon Gavriya sufrió heridas leves en un ataque cerca de Mevaseret Sion. Un año más tarde, estuvo en el ataque terrorista de hoy en Har Adar, donde fue asesinado por Nimer Jamal, junto con otros dos agentes de seguridad estacionados allí.

Las otras dos víctimas del ataque fueron los guardias civiles Youssef Ottman, de 24 años, de Abu Ghosh; y Or Arish, de 25 años, de Har Adar.

Decenas de personas se congregaron cerca de la casa familiar de Gavriya en Be’er Yaakov para expresar sus condolencias a la familia.

“Fue herido en el ataque (anterior), se recuperó y volvió. Se lesionó en el cuello, pero exigió regresar a sus amigos, nunca llegamos a verlo volver a la vida civil”, expresó Baruch Bugla, uno de los líderes de la comunidad etíope de la ciudad.

“Creció en la ciudad y era un discípulo extraordinariamente apto, tenía un corazón enorme y era el primogénito de sus padres”, afirmó.

El ataque también se cobró la vida de Youssef Ottman. El primo de Ottman fue asesinado en un atentado terrorista de 1997 en el mercado Mahane Yehuda de Jerusalem. Issam Ottman, el padre de Youssef, manifestó que su hijo estaba familiarizado con el terrorista que le quitó la vida.

“Siempre ayudaría a la gente sin dudarlo, la persona que lo asesinó no es un ser humano”, expresó.

Youssef se ocupaba de los detalles de seguridad por sí mismo. Así como vigilaba a los habitantes de Har Adar, vigilaba atentamente a los obreros que trabajaban allí. Era un soldado de combate y fue despedido con distinción.

Por otro lado, la familia y los amigos se reunieron en la casa de Arish. “Debería haber trabajado el turno de noche, pero también pidió un turno de mañana para poder ahorrar suficiente dinero para la escuela”, señaló un vecino que salía del hogar familiar.

“Su madre está llorando. El padre está completamente destrozado. Habló con él anoche”, añadió.

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Fuente: Iton Gadol