Shabat, esa sensación inexplicable

BS"D

"Así como descansaron, así también se trasladaron" (Bamidbar2).  Mientras que la interpretación literal de este versículo es que el pueblo de Israel debería trasladarse en el desierto de la misma manera en la que había acampado, se pueden extraer otras
interpretaciones.
Nuestras vidas se pueden dividir en dos etapas semanales: una es la semana laborable y la otra es ,el Shabat.  Mientras que en el mundo secular se conceptualiza el día de descanso como el día en ,que la persona se recupera de la semana de trabajo y recarga energía para la próxima, la Torá va más allá y conceptualiza el Shabat como un día de espiritualidad como lo
define el Zohar, el día de la Neshamá (alma).

Mientras que disfrutar del Shabat es una Mizvá y se requiere honrar el día con sabrosas comidas y elegantes vestimentas, esto no es solamente lo que el Shabat representa y puede ser apenas un aspecto formal y acaso el más notorio pero como tal, es superficial y no representa la totalidad del significado de este día tan especial.

La Guemará trae que "le es dado un gran pago a aquella persona que hace gratificante al Shabat".
Los comentaristas destacan que la Guemará no dice "aquel que se gratifica con el Shabat" sino "aquel que hace gratificante al Shabat". Mientras que es apropiado y merecido disfrutar del Shabat, esto mismo debe ser hecho de una manera tal
que el Shabat sea  honrado y respetado, más que una simple gratificación.

Un Shabat que está limitado al descanso físico y a los placeres gastronómicos, no contribuirá en nada a intensificar nuestra espiritualidad y a mejorar nuestro comportamiento.  Por otro lado, si el Shabat es observado como el día del alma, utilizando sus preciosos momentos para rezar y estudiar Torá, el comportamiento particular de cada uno, en la semana entrante, será más espiritual.  La intensidad en la devoción de las oraciones del Shabat impactará sobre las oraciones de la semana y el estudio de la Torá en Shabat influirá en lo que hagamos y cómo lo hagamos durante los días siguientes.

Si quisieramos explicar a alguien no observante del Shabat qué es lo que se siente ese día, difícilmente podamos transmitir nuestras vivencias, ya que sólo aquel que lo experimentó puede entender la diferencia de este día tan especial.
Tiempo atrás comentaba la esposa de un matrimonio joven, cómo había sido la transformación de su vida secular a la observante.  Ella explicaba que eran socios de un reconocido club de la colectividad (argentina) de la zona del Tigre, al cual concurrían desde el sábado bien temprano en la mañana hasta el domingo por la tarde(yo tambien iba a ese club...y conocia a estas personas de alla.).  Allí los niños tenían distintas actividades que compartían con inseparables amigos.  De a poco fueron
interiorizándose en el camino de la observancia y vivían con mucho beneplácito cada cambio que experimentaban.  Todos, menos uno: el dejar de ir al club los sábados.  Resultaba calamitoso concurrir a un club tan caro una sola vez por semana, ya
que no se justificaba la cuota mensual y peor aún, los chicos estaban siendo descartados de las diferentes disciplinas deportivas, ya que no concurrían a entrenar los días sábados, condición ésta fundamental para seguir compitiendo en cada actividad.  La decisión no era fácil, más aún, les resultaba doloroso.  El largo fin de semana se había transformado en un
simple domingo, que no alcanzaba para hacer todo lo que antes se hacía en dos días.  Ni que decir del dolor de ver a otro
ocupando el lugar de "mi hijo" en el equipo de fútbol...
Sin embargo, empezaron a  vivenciar en el propio ámbito del hogar algo que el más prestigioso y caro club social no se lo podía brindar.  Se dieron cuenta que la pretendida unión familiar que hasta esos momentos les brindaba el entorno social del club, no era tal.  Ni las comidas al "estilo kasher" que vendían en el restaurant del club sabían tan ricas como las que ahora se hacían en
casa en honor del Shabat.  De pronto se encontraron que hubo que cambiar el colorido jogging y las zapatillas "Nike" por un sobrio traje para papá, un elegante conjunto para mamá y además hubo que ir a comprar "zapatos" para los chicos, ya que sólo usaron esos elementos de vestir tan anticuados para algún ocasional Bar Mizvá de un pariente o amigo; ya que a quién se le ocurriría calzar a su hijo con algo que no fueran unas modernas zapatillas.

Vísperas del Shabat resultaba hasta cómico ver al más pequeño enfundado en sus zapatitos negros brillosos, camisa blanca y un chaleco que no terminaba nunca de abrochar.  Todos así listos emprendían su caminata al Templo.
De regreso compartían su irremplazable mesa de Shabat con cantos, relatos y la sabrosa comida de mamá.  Ya no se escuchaba el infernal ruido de las fichas de buraco mezclándose en el buffet del club, mientras mami le daba al nene unos pesos
para que se acerque a la barra y se pidiera un pancho.  "Tomá pichón, arreglate con esto, si necesitas más vení a pedirme, pero no me molestes ahora que estamos jugando el desempate.  Cuando termines, busca a tu hermanito que debe estar por ahí jugando con Pablito y Rodrigo, llévalo al vestuario y cámbialo.
Cuando terminen me vienen a buscar con papá".  Y mientras mamá mezclaba ruidosamente las fichas del buraco, al nene se le ocurre una pregunta insolente: "Pero mami, ¿dónde está papi?".  "No sé nene, vos querés que yo esté en todo, tengo sólo dos manos, no ves que estoy ocupada.  Encargate de tu hermano y después me venís a buscar con papá...  Tenés cinco años y ya
sos bastante grande para arreglarte sólo...".

La mamá contaba con emoción, que hoy no entiende como podían haber vivido semejante distorsión en sus vidas.  Lo que alguna vez les pareció un imposible de llevar a cabo, hoy les resultaba imposible vivir sin eso.
El haber comenzado a cumplir Shabat les reveló una dimensión oculta en los lazos familiares, hubo que hacer lo que en un principio parecía un sacrificio enorme, pero el reencuentro familiar lo compensó con creces.  Gracias al Shabat su vida hoy es otra vida.

"Así como descansaron así también se trasladaron".  La forma en que cada ,uno observe el Shabat decidirá como será el comportamiento y la elevación espiritual de la semana y esto a su vez, se proyectará a todo el ámbito de la vida familiar.

Claudio
 

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