Iom Kipur: 7 pasos para un ayuno fácil

Ayunar 25 horas es, sin lugar a dudas, difícil. Pero hay algo que puede facilitarnos las cosas:

Hidratación

La mayoría de la gente cree que el desafío de ayunar es el hambre. Pero la verdad es que evitar la sed es mucho más importante. Una persona promedio puede sobrevivir por un mes sin comida – pero sólo tres días sin agua.
Con una hidratación apropiada, no sólo evitarás el malestar de la sed, sino que también tragarás saliva con más frecuencia, haciendo que tu estómago no se sienta tan vacío.
Ayunar es fácil si preparas tu cuerpo de antemano. Aquí hay siete simples pasos para maximizar tu hidratación – lo cual te dejará con más fuerza y energía para realizar correctamente el importante trabajo espiritual del día.

1) Comienza temprano
Las náuseas y los dolores de cabeza que mucha gente experimenta durante un ayuno son, a menudo, el resultado de la falta de cafeína. Prepárate reduciendo la ingestión de cafeína en los días anteriores al ayuno – y deja la cafeína por completo 24 horas antes del ayuno. Un truco es mezclar café común con café descafeinado, aumentando progresivamente la proporción de este último a medida que se acerca el día del ayuno.

2) Prepárate poco a poco
La mañana previa, inicia el día con un gran desayuno – basado en cereales, pan y frutas. Esto te dará buena energía durante el día, pero al ser alimentos ricos en fibras, se habrán digerido para el momento de la comida antes del ayuno, cuando querrás tener mucho apetito.
Un desayuno abundante también te será de ayuda, ya que agranda el estómago preparándolo para recibir después más comida y agua.
Come un almuerzo moderado, lo suficientemente temprano como para tener apetito para la comida final antes del ayuno.
Comienza la comida final como mínimo una hora antes de que comience el ayuno, para que no tengas que comer rápido.

3) Evita los alimentos que dan sed
Una forma importante de mantenerse bien hidratado es evitar todo lo que haga que tu cuerpo elimine agua. El chocolate, el té, la cola y el café deben ser evitados ya que la cafeína es un diurético. El alcohol tampoco es recomendable, porque requiere mucha agua para ser procesado por el sistema digestivo.
Otro alimento problemático – la sal – es muy conocido por causar sed. Evita comidas saladas como pickles, embutidos, queso, pescado enlatado, pescado ahumado y las típicas comidas judías: sopa de pollo y carne de vacuno. Pescado fresco y pollo hervido son buenas alternativas.

4) Más carbohidratos que proteínas
Planea el menú de la última comida antes del ayuno para que destaque en alimentos ricos en carbohidratos y bajos en sal, como pastas, papas, arroz y pan (preferentemente arroz integral y pan de salvado). Los carbohidratos retienen el agua, la cual tu cuerpo podrá “beber” cuando la necesite durante el ayuno.
Las ensaladas y otros alimentos ricos en fibras deben ser minimizados, ya que viajan rápidamente por el sistema digestivo y proveen saciedad durante poco tiempo.
La comida final debe incluir sólo pequeñas cantidades de proteínas, ya que estas en realidad atraen y filtran el agua de los tejidos (de hecho, la dramática pérdida de peso que la gente experimenta en las dietas altas en proteínas es producto del agua que se pierde ya que las moléculas de proteína no son capaces de mantenerla en tu sistema – agua que ciertamente quieres en tu organismo durante un ayuno).

5) Actuar como un camello
La clave para un ayuno fácil es hidratarse mucho. Comienza 24 horas antes del ayuno a tomar un vaso de agua cada hora (colócate recordatorios).
Durante el día, consume muchas bebidas. Esto no te llenará, porque los líquidos se absorben con rapidez, pero asegurará que hayas absorbido suficientes fluidos durante el día para empezar bien hidratado la comida previa al ayuno.
No consumas bebidas dulces, las que sólo dan calorías vacías. La mejor opción: pura agua. La segunda: jugo de fruta diluido.
Las frutas, a pesar de contener mucha fibra, son una buena idea porque contienen mucha agua que van “liberando” poco a poco. Durante el día puedes comer frutas ricas en agua, como sandia, melón o uvas.
En la última comida previa al ayuno bebe varios vasos de líquido, porque muchos alimentos necesitan agua extra para ser bien digeridos. Para el postre, cambia los dulces por la sandía u otra fruta fresca que contenga agua. Por último, bebe un vaso de agua tibia para darle un agradable toque final a tu preparación para el ayuno.

6) Disciplina mental
Una gran parte del éxito al ayunar está en la mente.
Hablar de tu hambre sólo hará que tu atención se centre en la comida, haciendo las cosas más difíciles. Cuando piensas en comida, tu cuerpo se prepara metabólicamente para recibir la comida, causando la sensación de hambre.
La clave es distraer tu mente de la comida. Afortunadamente, los días de ayuno brindan muchas oportunidades para que estemos envueltos en la importante tarea de la teshuvá – el auto mejoramiento espiritual. Cuanto más te sumerjas en el rezo, menos pensarás en la comida.
Una forma “casher” de “ingerir” cosas durante el ayuno es mediante oler especias. Canela y clavo de olor son un rápido energizante si te estás sintiendo débil, y con esto puedes crear una sensación cerebral de satisfacción.

Antes de oler las especias, di la siguiente bendición:

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Decir esta bendición sobre las especias también ayuda a cumplir con la mitzvá de decir 100 bendiciones cada día.

7) Termina el ayuno con prudencia
Incluso quienes se hayan preparado bien para el ayuno estarán hambrientos cuando éste termine. Asegúrate de no comer tan rápido durante la comida después del ayuno. Comienza con frutas o un vaso de jugo; esto pondrá azúcar en tus venas y ocupará espacio en tu estómago, quitándote las ganas de comer apresuradamente.
Evita los productos de repostería y bebidas con azúcar, cuyas altas cantidades de glucosa pueden conmocionar tu sistema digestivo.
Para evitar comer en demasía, luego de comer un poco haz una pausa de media hora. Si no, la conclusión del ayuno puede convertirse en un aumento de peso (y en un dolor de estómago), porque como el cuerpo se protege de la inanición cuando no comemos bajando la velocidad del ciclo digestivo, las calorías que consumes justo después de ayunar se quedarán contigo más tiempo que las que ingieres cuando tu metabolismo funciona a una velocidad normal.

¡Que tengas un ayuno fácil y significativo!

Agradecemos a Michael M. Segal, Doctor en Medicina y en Filosofía, y a Richard Israel.
Fuente: Aish Latino