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Para la masa:
125 gr. mantequilla fría y cortada en cubitos pequeños
250 ml. harina cernida
125 ml. crema
1 cucharadita de sal
Cernir los ingredientes secos dentro de un bol, hacer un hoyo en
el centro, agregar la mantequilla y agitar hasta que se cubra bien. Introducir la mantequilla en la harina
deshaciéndola con los dedos. Agregar la crema (usando la parte desafilada de un cuchillo). Mezclar hata
que se combinen bien los ingredientes.
Volcar en una tabla de amasar enfriada y ligeramente enharinada:
Amasar con las manos frias y dar forma:
Envolver en un papel manteca y meter al refrigerador por varias
horas o toda la noche.
Para el relleno:
250 gr. queso crema o queso cotagge (requesón)
250 gr. queso cheddar rallado grueso
125 gr. de papas cocidas y bien condimentadas
1 cucharada de maicena o harina
1/4 de cucharadita de pimienta negra recién molida
una pizca de pimienta de cayena
sal al gusto
1 huevo
1/2 cubo de sopa de cebolla molido fino
Combinar todos los ingredientes en un bol y batir hasta que esté
espumoso y cremoso.
Para pintar la masa:
1 taza de ajonjolí
2 huevos bien batidos diluidos con 1 cucharada de agua helada
Sacar la masa del refrigerador y estirarla a .5 cm de espesor, cortar
en cuadrados de
10x 10 cm.
Colocar una cucharada de relleno en el centro de cada cuadrado.
Pintar los bordes con la mezcla de huevo. Doblar formando un triángulo. Aplastar suavemente
los bordes pero evitar pelliscarlos. (Aquí en México venden unos utensilios para hacer empanaditas que
ayudan a cerrar bien y bonito las burrecas, sólo que éstas son con círculos... seguramente
en sus países también las hay...)
Pintar todo el triángulo con huevo. Esparcir ajonjolí
encima. Cocinar en horno precalentado a 230ºC (450ºF), durante aproximadamente 25-30 minutos o hasta que estén doraditas
y crocantes.
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