Europa: ¿Por qué se centran tanto en nosotros?

¿Qué sucede en los Parlamentos de Europa? No discuten sobre como tratar con los 10 millones de sirios expulsados de sus hogares, o con los millones de africanos asolados por la guerra y el hambre, o sobre la situación de los cristianos y los yezidíes en los países musulmanes, y tampoco opinan sobre las turbulencias en Libia e Irak, o el golpe de Estado en Egipto. En concreto, discuten el reconocimiento de un Estado palestino unilateralmente, en contraposición al espíritu de Oslo que supeditaba este reconocimiento a las negociaciones entre las partes. ¿Qué los lleva a esto? Puedo nombrar tres razones principales: dos relacionados con el Islam y otra con el antisemitismo occidental.

La primera es la necesidad de complacer a los muchos votantes musulmanes que viven en Europa occidental. Otra razón es el deseo de agradar a los ricos países musulmanes que invierten una verdadera fortuna en la economía occidental. La mayoría de los inmigrantes y de los países musulmanes más ricos odian a Israel un odio radical. Este odio se expresa en las masivas manifestaciones que se desarrollan en las calles de las principales ciudades europeas, como París, en donde este año se gritó: ¡”Judío, fuera, Francia no les pertenece”, “Israel, váyanse, Palestina no es tuya”!, y en donde se ha registrado un importante aumento de los ataques antisemitas. También se refleja en los libros de texto y en los sermones en los países ricos musulmanes como Arabia Saudíta.

¿Cómo es que los inmigrantes musulmanes se han convertido en factores tan influyentes? El principal problema actual de Europa es su muy baja tasa de fecundidad entre sus mujeres, una situación que crea un “vacío” que requiere una inmigración masiva. De hecho, muchos de los inmigrantes, en particular los que vienen de los países musulmanes, llegan a estos países para ocupar ese vacío. Los musulmanes están pasando a ser una fuerza visagra en las elecciones nacionales y regionales. En las últimas elecciones en Francia, más del 90% de los musulmanes franceses votaron a favor del presidente François Hollande llevándole a ganar las elecciones.

Observen bien, por ejemplo, la camiseta del futbolista Lionel Messi del Barcelona. El patrocinador del equipo, Qatar Foundation, es dirigida por la esposa del Emir de Qatar, la misma familia que fundó el canal Al-Jazeera. Los emiratos también financian muchas universidades occidentales, millones de dólares para cada una – incluyendo Harvard, Georgetown, Oxford, Moscú y más.

La fuente del profundo odio de los musulmanes está muy arraigado: para el Islam ortodoxo, los judíos son los principales enemigos de su religión. Los judíos fueron los que asesinaron al Profeta Muhammad (surat Rasul Alláh) y serán ellos los que van a pelear la última guerra contra los musulmanes en la víspera del último día de la historia (Tzajijaj Muslim). Con el establecimiento de un estado judío en parte de Dar al-Islam (la casa del Islam, tierra santa islámica), los judíos han cometido un crimen triple: han provocado un control extranjero sobre parte de la tierra islámica, han causado un control de extranjeros sobre los musulmanes y se han rebelado a su propio destino que es el ser un pueblo sometido al islam (Corán 9:29) y por lo tanto es un deber religioso para todo musulmán eliminar al estado judío. En Europa hay un florecimiento sublime de la religiosidad entre los musulmanes: en Francia el 70% de los musulmanes ha ayunado durante el Ramadán y sólo el 14% se consideran más franceses que musulmanes.

En tercer lugar, como se ha mencionado con anterioridad, la razón está relacionada con el odio hacia los judíos en occidente. El odio abierto ha provocado estragos desde finales del siglo XIX hasta finales de la Segunda Guerra Mundial. Tras la vergüenza temporal que sentían después del Holocausto, al antisemitismo nuevamente levanta su cabeza siendo que la cuestión palestina les permite legitimar su odio. En los últimos años, junto con una mayoría abrumadora que se expresan de forma anti israelí, hay intelectuales occidentales que ya no esconden su odio por los judíos y no sólo hacia Israel. Por ejemplo, el francés Alan Sorrell, quien fundó un movimiento político que tiene como objetivo luchar contra el sionismo y que fue condenado este año por incitación contra la comunidad judía en Francia.

Estos fenómenos aún ningún no han impactado en las exportaciones israelíes a Europa, pero muchos fabricantes temen el fenómeno de la “botella de ketchup”, es decir, una extensión sincronizada de un boicot a los productos israelíes que también provoque la no firmas de contratos con empresas israelíes.Entonces no sólo van a aislar a Israel políticamente, sino también económicamente.

El gobierno israelí debe internalizar los profundos cambios negativos en Europa y luchar en todos los niveles para frenar la influencia de la combinación del anti-sionismo creciente y el antisemitismo de los islamistas que coactúan con el antisemitismo tradicional occidental. Israel debe también desarrollar velozmente los mercados en el lejano oriente, una zona que no sufre del tradicional odio europeo hacia los judíos.

 Autor: Efraim Herrera – Doctor especialista en Islam, analiza la tendencias radicales en el mundo musulmán utilizando técnicas de Text Mining.
Fuente: Hatzad Hasheni