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Enseñándole historia a la UNESCO

Nuevamente, la UNESCO, la organización internacional que “supuestamente” vela por la educación, las ciencias y la cultura, ha dado muestras de desconocer por completo la historia y como ya ocurrió en más de una oportunidad, ese desconocimiento se centra en el Medio Oriente y más específicamente en nuestra capital Jerusalén.
¿Será una casualidad? ¿O no?
Pero es posible que la UNESCO, no solamente desconozca la realidad, sino que la tergiverse.
Eso ya sería más grave, pues en este caso la organización internacional estaría mintiendo, haciendo manipulaciones con los datos históricos, mintiendo a sabiendas, lo que sería todavía mucho más grave.
Y la intención es bien clara, tratar de borra todo vínculo entre el Pueblo Judío y su Capital Histórica.
Vamos a intentar de darle una somera lección de historia a la UNESCO.
¿Qué el Monte del Templo no tiene ningún vínculo con el judaísmo?
Veamos cuál es la realidad…
Los datos que trataremos de recopilar a continuación están basados en dos fuentes. Una es la Biblia y la otra las investigaciones arqueológicas que se llevan a cabo hasta el día de hoy, para desenterrar indicios del pasado que se encuentran ocultos bajo nuestros pies.

El vínculo que une al Pueblo de Israel con la Tierra de Israel, tiene aproximadamente 4.000 años de existencia, cuando nuestros Patriarcas Abraham, Itzjak y Iaakov llegaron a estas tierras.
Hace alrededor de 3.000 años, el Rey David, conquistó la ciudad de Jerusalén y la convirtió en la capital de su reino. Desde entonces la ciudad es también llamada La Ciudad de David y está considerada como el Centro Espiritual del judaísmo.
Fue en Jerusalén en donde el Rey Salomón construyó el Gran Templo, en el Monte Moriah, considerado sagrado por el judaísmo pues la tradición indica que fue en dicho lugar en donde se llevó a cabo el capítulo bíblico del Sacrificio de Itzjak, que al final, no fue sacrificio. Lugar que es conocido como Monte del Templo y que la UNESCO se empecina en llamarlo por su nombre árabe…
La Tierra de Israel sufrió varias ocupaciones foráneas, como la de los babilonios en el año 586 A.C., cuando el Primer Templo fue destruido y los judíos fueron deportados a Babilonia.
Los judíos regresaron a su Tierra, construyeron el Segundo Templo, en Jerusalén, en el mismo lugar en donde se encontraba el Primero.
Los romanos, con Tito a la cabeza, ocuparon el Reino de Judea, destruyeron la ciudad de Jerusalén en el año 70 y el Segundo Templo.

Durante aproximadamente 1878 años, desde el año 70 hasta el año 1948, el país de los judíos, la Tierra de Israel fue ocupada y gobernada por diferentes imperios y no por el pueblo que lo había habitado durante varios siglos.
La dominación romana se extendió desde el año 70 hasta el 313. Los romanos en su afán por borrar la identidad judía del país cambiaron el nombre de Judea, por el de Palestina, en alusión a los filisteos, uno de los pueblos que habitaron la región.
Por supuesto que esta alusión a Palestina, no tiene nada que ver con la forma como el nombre de Palestina y el de palestinos son usados en nuestros días.
El Arco de Tito en Roma, destaca el saqueo que sufrió el Templo de Jerusalén y el Reino de Judea, en donde se puede ver en el relieve del arco (Foto), a la Menorá, el candelabro de los 7 brazos del Templo de Jerusalén, que es llevada por los judíos camino al exilio.
La dominación bizantina se prolongó desde el año 313 al 636 y llevó a una fuerte helenización del país. Los cristianos de oriente al querer conservar y venerar los Santos Lugares del cristianismo, construyeron entre otras la Iglesia de la Anunciación en Nazaret, la Iglesia de la Natividad en Belén y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.

Ahora bien, hasta este momento, en ningún lugar hablamos ni de árabes, ni de palestinos, porque simplemente no existían.
Insisto en que nos estamos basando en datos históricos y en descubrimientos arqueológicos.
Desde el año 636, es decir en el siglo séptimo, más de 2.500 años después de que el Pueblo Judío se había asentado en su Tierra y más de 600 años después de que había surgido, también en la Tierra de Israel, el cristianismo, se produce la ocupación árabe, proveniente de la Península Arábiga, dominación que se extendió hasta el año 1099. Omar, el segundo califa del Islam, ordena construir el sitio sagrado de la Cúpula de la Roca, que no es una mezquita como muchos erróneamente la llaman y la Mezquita de El-Aqsa en Jerusalén, en el mismo lugar en donde se encontraban las ruinas del Segundo Templo.
En el año 1099 el territorio judío fue ocupado por los cruzados hasta el año 1291.
Después de un sitio de cuarenta días, Jerusalén fue tomada por asalto por Godofredo de Bouillón. Siete mil musulmanes fueron exterminados. Entretanto, los judíos se habían refugiado para rezar en la sinagoga principal que fue primero sitiada y luego incendiada. Los que intentaban salir de la sinagoga incendiada fueron asesinados en las callejuelas adyacentes.
La dominación mameluca se extendió entre los años 1291 y el 1516. Los mamelucos eran mercenarios del Sultán de Egipto, por lo que en esos años, Palestina vivió bajo la dominación egipcia.
Los turcos otomanos ocuparon la región por uno de los períodos de tiempo más extensos, 400 años, desde el año 1516 hasta el 1917.
La situación de Palestina bajo la dominación otomana no fue precisamente idílica. Fueron frecuentes las rebeliones contra su dominación.
Hubo un momento de prosperidad en la “Edad de Oro” del Imperio Otomano, bajo el reinado de Solimán el Magnífico (1494–1566). Fue Solimán quien reconstruyó las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Bajo el dominio de Palestina y de Siria por un Pachá turco, Jazzar, se produce en 1799 el intento de Napoleón Bonaparte de invadir Palestina, invasión que fue rechazada con la ayuda que los ingleses le brindaron a Jazzar.
A partir de entonces, comienza la época en la que el destino de Palestina es determinado lejos de la región, en las oficinas diplomáticas de Europa, en Occidente.
Por último, el Mandato Británico de Palestina que se extendió entre el año 1917 y el 1948.
En los 19 siglos de ocupación foránea, y es importante destacarlo, nunca se interrumpió la vida judía en la Tierra de Israel.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprueba el Plan de Partición de Palestina que llama a la creación de un Estado Judío y de un Estado Árabe, lo que constituye la base jurídica que llevó a la Declaración de la Independencia del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948. Es decir hace 68 años.
Destacamos que la Resolución de la Partición de Palestina, no habla de un Estado Palestino, sino de un Estado Árabe, dado que hasta entonces nadie hablaba de palestinos, sino de la “población árabe” de Palestina. Recién a partir del año 1964 se empezó a utilizar el término “palestinos”.
Como ya la indicamos, durante varios siglos, la Tierra de Israel vivió de manera independiente bajo el dominio del Pueblo Judío.
¿Cuándo hubo en esta tierra un gobierno árabe? Nunca.
Durante varios siglos, la ciudad de Jerusalén fue la capital del reino de los judíos.
¿Cuándo fue Jerusalén la capital de alguna dominación árabe? Nunca.

Esta es una somera lección de historia para la UNESCO.
Datos históricos que seguramente son conocidos por muchos de los que votaron a favor de la increíble propuesta, pero parte de ellos llevados por un fanatismo religioso y otros llevados por intereses económicos, decidieron dejar de lado la verdad.
Destacamos que votaron a favor, 24 países, 26 se abstuvieron y 6 votaron en contra.
Votaron en contra: Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Lituania y Estonia.
Dos países no estuvieron presentes en la votación: Turkmenistán y Serbia.
Votaron a favor, a favor de una mentira: Rusia, China, Brasil, Méjico, Egipto, Sud África, Argelia, Bangladesh, Irán, Líbano, Malasia, Marruecos, Mauricio, Mozambique, Nicaragua, Nigeria, Omán, Pakistán, Qatar, República Dominicana, Senegal, Sudán, Chad, Vietnam.
Los países que se abstuvieron, no sabemos si dudaron o les tembló la mano al intentar votar en contra, fueron: Albania, Argentina, Camerún, Costa de Marfil, El Salvador, España, Francia, Ghana, Grecia, Guinea, Haití, India, Italia, Japón, Kenia, Nepal, Uganda, Paraguay, Corea del Sur, Saint Kitts y Nevis, Eslovenia, Sri Lanka, Suecia, Togo, Trinidad Tobago, Ucrania.
Hay quienes aplauden a estos países por no haber votado en contra.
Considero que estos países deben ser criticados por no haber tenido el coraje de optar por la verdad.

Shabat Shalom y Jag Sameaj desde Jerusalén.

DE TODO UN POCO
La realidad nuestra de todos los días y una opinión desapasionada desde Jerusalén
La capital del Estado de Israel desde hace 68 años
Y del Pueblo de Israel desde hace 3.000 años,
A pesar de UNESCO.

Fuente: De Todo un Poco
Autor: Arq. Aharon Erlich