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El partido Religioso-Nacional israelí apuesta por los candidatos no religiosos

En el pasado abril, el New York Times publicó un artículo de opinión donde se alegaba que Israel estaba de camino a convertirse en una teocracia judía ortodoxa. Como ya escribí en su momento, dicho artículo evidenciaba una profunda ignorancia de las creencias de los judíos ortodoxos de Israel – muchos de los cuales se oponen a un gobierno teocrático -, además de las políticas más amplias del país, que han tomado un giro decididamente anticlerical. Los últimos meses han visto un incremento de la presencia de los ultra-ortodoxos en el ejército, una desactivación de los poderes del Rabinato y una alianza entre los políticos sionistas seculares y religiosos frente a los ultra-ortodoxos. En otras palabras, a diferencia de algunos de sus críticos más histéricos, no solamente Israel no se dirige hacia una dominación religiosa, sino que va en la dirección opuesta. Y esta semana Naftali Bennett, el líder del más importante partido religioso del país, el Hogar Judío, demostró el por qué.

El miércoles, el Hogar Judío aprobó una revisión de su constitución presentada por Bennett. Esto puede sonar como algo intrascendente, pero en realidad fue profundamente significativo. Como el Times de Israel informaba: “En lo que ha sido uno de los cambios más polémicos, el histórico partido religioso-nacional ahora también acepta a miembros no religiosos. En un esfuerzo por atraerse a la corriente principal de la ciudadanía israelí para las próximas elecciones nacionales, en particular a los rusos seculares y a los drusos, el partido plantea presentar candidatos no religiosos por primera vez en toda su historia. Como era de esperar, aquellos que están contra este cambio temen que se vaya a diluir el ethos religioso del partido”.

Este cambio radical simbolizado por el partido de Bennett fue resumido por un crítico de este partido que le dijo al Haaretz : “Bennett pretende convertir a Habayit Hayehudi (Hogar Judío) de un partido religioso nacional a un partido nacional-religioso. La nueva constitución del partido da la espalda a los símbolos más identificados con el sionismo religioso y revoca el total compromiso del partido con la educación religiosa-nacional, con el movimiento Akiva Bnei o con el movimiento Hapoel Hamizrahi”.

Y sin embargo, esa renovada constitución fue aprobada con una sólida mayoría por una razón muy simple: es ahí donde están los votos. Para que un partido pueda seguir creciendo en escaños en la Knesset debe apelar a la corriente principal de Israel, y la corriente dominante israelí no votará por un parroquialismo religioso. En el fondo, es por eso que Israel no se convertirá en una teocracia a corto plazo: no hay una circunscripción electoral importante para esa corriente. Esto no se debe solamente a un sentimiento anticlerical que se ha extendido por el país en los últimos tiempos. Es por eso que si un determinado sector decide de repente apostar por promover un gobierno teocrático, se vería frustrado por el resto del electorado. Después de todo, los sionistas religiosos no desean una teocracia ultra-ortodoxa; los ultra-ortodoxos no desean una teocracia sionista religiosa; los árabes-israelíes no tolerarían una teocracia judía; y por su parte los judíos seculares se opondrían a cualquier teocracia. En otras palabras, los pesos y contrapesos de la democracia y la demografía israelí impiden el establecimiento de una teocracia, y todo ello empuja a políticos como Natfali Bennett hacia una posición más inclusiva.

Editoriales y artículos de opinión sensacionalistas sobre Israel que siguen anunciando el supuesto auge de una teocracia ciertamente llaman la atención del New York Times. Sin embargo, estas modificaciones en la constitución del mayor partido religioso del país, aunque como suele ocurrir pasan totalmente desapercibidas para los medios de comunicación internacionales, nos dicen mucho más sobre qué tipo de lugar es Israel y hacia dónde se dirige.

Autor: Yair Rosenberg
Fuente: Tablet
Traducción: Safed-Tzfat