HebreosNet - Series Especiales - Bobes & Zeides - Mi melliza
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Yo tuve una melliza. Una melliza 59 años mayor que yo (a que pocos
tuvieron mellizos asi en la familia!). No tenia el mismo nombre que yo
(claro, donde se ha visto dos mellizas con el mismo nombre, no?), pero
curiosamente yo llevo el nombre de su madre (que no es la mia aunque
seamos parientes). Siempre estuvimos juntas mi melliza y yo.
Dormiamos en la misma habitacion, en el mismo par de camas (una arriba, otra
abajo). Como ella era la mas grande era la que me consolaba cuando
lloraba de noche, la que me preparaba la comida, la que me mimaba con
esos pancitos lactales con dulce de leche y queso blanco (banderitas le
decia, todas con diferente combinacion).
Mi melliza era muy elegante. En casa usaba batones (era lo que las
mujeres se ponian en esa epoca para estar adentro) y en ella lucian
fantasticos. Cuando salia era un espectaculo verla. Empezaba
cuando se preparaba, elegia la ropa con cuidado (no tenia ni mucha
plata ni granes prendas, pero todo era de muy buen gusto y lo lucia
como si fuera el ropaje de una reina). Reina, justamente, su nombre le
cuadraba, se llamaba Regina, aunque en idish le decian Ester Rivke.
Con muy poco maquillaje y su postura majestuosa, nunca pasaba desapercibida
fuera donde fuera.
Juntas fuimos testigos de los cambios en el mundo, juntas vimos el
alunizaje de la Apolo XI, emocionante para mi, para ella....que tenia
que acarrear el agua desde la fuente del pueblo cuando chica, impactante!
Mi melliza me ayudaba a memorizar las tablas, y yo le hacia trampa.
Ella me preguntaba: 2x8? Y yo decia...2x8...2x8...2x8 y mientras tanto
sumaba de a dos en dos, hasta que llegaba y gritaba triunfalmente 16, como
si acabara de recordarlo.
Sus matematicas eran raras, ponia en un papel numeros de dos cifras para
sumar y empezaba a sumar desde la decena, no se como hacia!
Jugaba conmigo a juegos de pelota en Polaco, me contaba de su infancia y
de la primera guerra mundial, cuando ella y sus hermanos se escondian
detras de un carro a ver la guerra del otro lado del rio Vistula.
Mi melliza era muy dulce, me llamaba Mirele, con una voz muy tierna,
siempre. Era muy sensible tambien.
Siempre tuvo muy buena salud, salvo alguna que otra molestia en las
piernas, que solucionaba levantandolas contra la pared en una especie de
ejercicio de yoga adelantado para su epoca. Estaba llena de energia, a
sus casi 70 años se puso a estudiar ibrit (ella solo sabia Polaco, Idish y
castellano:-) y se iba caminando de ida y de vuelta al Bialik de Devoto 3
veces por semana. Cuanto entusiasmo! Yo volvia del shule y mi
melliza, con su carpeta en la mano, me preguntaba por palabras que habia
encontrado sola al leer las lecciones que todavia no habian estudiado en la
kita.
Mi melliza tenia costumbres raras, tarde un tiempo en entenderlas ya que
no hablo de ellas hasta que le pregunte directamente, pero varias veces al año
dejaba una lucecita prendida al lado de una fotografia (de sus padres, de
sus hermanos) durante 24 horas, todos parientes mios que yo no habia llegado
a conocer.
Los 28 de febrero, nos despertabamos juntas al son del feliz cumpleaños,
cuando el resto de la familia nos traia a la cama, una torta con
velitas para que apagaramos. Pobre, desde que yo naci nunca mas tuvo
un cumpleaños propio, ni yo, pero bueno, eso les pasa a las mellizas no?
Mi melliza alcanzo a estar conmigo para mi compromiso, compartio mi
alegria, mi felicidad, pero poco tiempo despues una fea enfermedad le jugo
una mala pasada, y a mi, porque se la llevo consigo.
Ya no pudo verme casada, ni conocio a mis hijos, ni estuvo mas al lado de
mi cama para acariciarme ni decirme: - Mirele, no llores, yo te quiero -
cuando me enfrente a las cosas tristes de la vida. No vio como me
converti en mujer, y sali adelante, luchando, igual que ella lo hizo en su
tiempo.
El 28 de febrero habran pasado 100 años desde el dia en que mi Bobe
Regina nacio en Polonia.
Hace ya mucho tiempo que solo me cantan a mi el feliz cumpleaños ese
dia, ya no compartimos la torta, pero no hubo un solo cumpleaños desde su
partida en que haya sido tan feliz como cuando soplabamos las velitas
juntas.
Myriam
PD: Quise compartir con ustedes este homenaje a mi Bobe, cuando el 100º
aniversario de su nacimiento, 41º del mio, se aproxima.
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