HebreosNet - Series Especiales - Bobes & Zeides - Don Jaime ** Mi papá
|
Don Jaime ** Mi papá
|
|
¿Cómo escribir sobre mi padre salteándome al sabio, al hombre paciente, sus inteligentes silencios, todas esas virtudes que quizás mi admiración y amor hayan asignado por demas?. Lo tengo en mi recuerdo como un soberano, del cual me suenan siempre sus frases de profundo significado. Mi
papá Chaim Gilel Barbakow
nació en Druia un pueblo pequeño
situado en Lituania o Polonia según quien fuera el invasor de turno.
Druia tenía calles de tierra,
casa de madera, sin agua corriente ni electricidad. La noria que trabajaba
aprovechado la fuerza motriz del
río cercano, servía de molino para el trigo y activar las máquinas de sus
aserraderos. El
medio mas común de recibir
educación era el “jeder”, lugar de estudio por lo general era en
la casa del rabino, allí se
estudiaba: religión, leer, escribir y nociones de matemática. Tambien
se realizaban , casamientos, divorcios, brithmilá y el Sanedrin ( juicios). La familia de mi padre eran kohanim, creo que eso tambien se deduce de la conformacion del apellido Barbakow. Contaba
con el prestigio de ser estudiosos y
hospitalarios todo caminante
que necesitara albergue sabia que los iban a recibir. Su
casa que era parte de un
gran campo por donde
pasaba y paraba el único
tren de la zona, eso
ya era destacable, pues simbolizaba extensión
y cierto poder
económico. Muchas
veces mencionaba las plantaciones
de árboles frutales. Él nos contaba que para comprobar la excelencia
de sus manzanas bastaba
mirarlas a trasluz y
se detectaba su interior. Nunca entendí
bien la operación y qué
es lo que se veía, pero siempre
me impresionó; me imaginaba a
los expertos, señores con largas tunicas elevando
una gran manzana roja
entre ellos y el sol, luego asintiendo
asombrados mientras
decían: “ nunca hemos visto una
manzana tan maravillosa
“ En
el sótano de su casa se dejaba entrar el agua para congelarlas
en invierno y entonces, en el verano se vendia las barras el
hielo. Lamentablemente, mi papá no quería contar mucho sobre su tierra natal, siempre hacia un gesto con la mano, como diciendo que eso ya era pasado y no tenía importancia ahora. Obviamente tenia que ver con el trágico destino final de sus padres, varios hermanos, sus esposas e hijos, fueron asesinados por los nazis. El año pasado fue a Druia, mi tia Jaike, hermana de mi papá, que hoy vive en Kirit Ata, y nos contó que la gente se asustó , creyendo que venia a recuperar las tierras de los Barbakow , ademas no imaginaron que alguien se salvo.Jaike y sus hijos pusieron una lapida en recuerdo de la familia y se fueron felices de conservar la memoria. Nunca
logré que me cuente cómo salió de Druia y cómo fue la despedida, trajo
consigo su estampa de joven
europeo, buen mozo y
su mano izquierda fruncida, ella era toda
una marca de identidad. Fue a raíz de un accidente mientras limpiaba
el fusil, que se le disparó una
bala y atravesó la palma; mi mamá acotaba
que como era un klein shtetl
(pueblo pequeño), se lo habían cocido uniendo los tendones de una forma
desprolija. El caso es que
para sus nietos esa
mano fruncida siempre fue símbolo
de importancia pues significaba
que el zeide era diferente a
todos y además
había tenido un fusil. Chaim
llegó a Buenos Aires en 1924
cuando el país hervía con revueltas políticas,
sus amigos ya instalados en
Argentina, le habían mandado "el
pasaje de llamada" en parte para rescatarlo
de los pogroms rusos, en parte para vivir la gran aventura de “
hacer la América”. Otra razón
importante fue la
complicidad y compañerismo de fieles y solidarios
amigos. Se sentía un verdadero Litvak , que si bien la traducción al español seria lituano , tiene que ver más con la línea de estudiosos de una cultura judía fundamentada en la Biblia y el idioma idish. Aquí en América, lo llamaron Jaime con el tiempo se convirtió en "Don Jaime " título éste que tenía cierto aire de honorabilidad y prestigio en el vecindario. Una
historia que él
contaba con frecuencia era aquella
tarde de 1928, durante la presidencia
de Hipolito
Yrigoyen estaba compartiendo
un café con sus amigos en la Av. de Mayo
cuando al pasar una manifestación política antifascismo ellos se
incluyeron, por
ese impulso lógico de la juventud. Repetían
los estribillos y los de gritos de
muera, muera, sin tener
para nada claro quién debía morir, no entendían
bien el idioma. Era la
época que en Europa un Mussolini tomaba importancia, ellos desde aquí
vivían la angustia de la
posibilidad una segunda guerra mundial.
Este grupo de pseudo
revolucionarios, fue interceptado
por un carro de policía, todos
comenzaron a correr y ellos también,
pero no tuvo un final feliz pues terminaron
en la comisaría y aunque
le dieron la libertad antes de
las 24 horas quedaron todos registrados como comunistas hecho que apareció
veinte años después y
les dificultó al querer
obtener la carta de ciudadanía.
Los vecinos debieron prestar
declaraciones certificando la
buena conducta del ya " Don
Jaime". Mi
papá era un
trabajador, que empezó siendo
socio en una fábrica de camas , luego fue toldero y colchonero, tenía un
negocio en la calle Congreso 2185, que se llamaba “ El cumplidor de Belgrano
“ Pasear con él por la Avenida
Cabildo era mi orgullo pues todos
los comerciantes lo conocían y querían.
Se iba parando a charlar con
ellos mientras me
señalaba los distintos toldos que
había colocado. Éste era unos de los paseos
frecuentes, incluía un helado y fin de la vuelta. El
Bosque Palermo, era otro de los lugares de
esparcimiento y también de reunión
de la colectividad judía de entonces, nosotros
también estábamos allí acarreando
el generoso equipaje
que incluía: bursh, aceitunas , pepinos agridulces, los infaltables
plechalej, y ...el mate
gringo. Además de la mesita las sillas plegable, las banquitos, el dominó,
los juguetes y el diario Di Presse . Había para él algo sagrado y eran las vacaciones, a veces íbamos a : Córdoba, Miramar o Mar del Plata. Recuerdo los traslados en el Buick, Chevrolet o el último automóvil que tuvo un Fiat 1500 rural. Los viajes eran largos y con muchas paradas, a veces por que se pinchaban las gastadas cubiertas, otras por que había que parar para descansar y comer. Casi siempre llevábamos algún amigos de mis padres, para hacerle un favor o para compartir los gastos. Cuando
se mudaron a la calle
Quesada 2999 cocía los toldos en
la piecita de arriba y como dos
de sus hijos estaban en Israel
y yo en mi casa de
casada, él cantaba, papirene kinder clep
ij on de vent..,( hijos de papel pego en la pared) , se refería a las
fotografías, de sus hijos que estaban en retratos
colgados en las paredes. Era
socio del Templo David Wolfshon y allí iba en las altas fiestas con la
bolsita de terciopelo azul donde
llevaba el talit, el traje gris, el perramus y el sombrero. Su lugar
en la sinagoga era al final del
salón en una especie de
altar, donde casi siempre permanecía de pie
y apoyando todo su cuerpo en él,
allí iban sus nietos a saludarlo y a llevar las velitas los
primeros Iom Kipur. Fue uno de
los fundadores del nuevo Colegio y Templo siempre nos
decía que él había
donado “ los primeros quinientos ladrillos
que sostenía el edificio”. En
aquella época cada vez que llegaba a la Argentina algún personaje importante
de Israel , la convocatoria era en el Luna Park, allí íbamos con él a
presenciar el acto. Cuando
alguien le decía si no tenia
miedo ir con las nenas, por si habían antisemitas y hacían desmanes , él
decía: “ lo que le va a pasar a
todos nos va a pasar
a nosotros.” Cuando
le pusieron el marcapasos,
internado en el Sanatorio Pombo, mirando por al ventana un día me dijo: “yo
si que tengo suerte , justo me tocó una ventana al Parque Las Heras, de día
veo a los chicos jugar y de noche a los enamorados besarse”·. Siempre
que salía de la clínica me decía:
“ esta bueno estar del lado de afuera” Frases
como: “si no se puede por arriba hay que ir por abajo”,
“ no sacar un ladrillo de abajo pues se puede destruir la pared”
“ hay tiempo” “ está incluido? ponga” quizás solo a mi me emocionan
y le encuentro un gran significado, pues cada uno de ellos habla un poco de su
personalidad. Admirador
de Raúl Alfonsin, Tato Bores, Ben Gurion, Karadagian y
Golda Meir. Iba mucho a
ver obras en idish a los teatros
judíos que en la década de los cuarenta había en Buenos Aires, nada menos
que cuatro distintas salas.- Siempre
vi a mi padre como un ser
extraordinario, inteligente y sabio, callado, generoso y observador, era el
que finalmente iba a definir una
situación emitiendo su rotunda opinión, siendo ésta
la definitiva, sin lugar a duda.
El
20 de junio de 1987 dejo de vivir, justo
El Día del Padre, casual
obviamente , pero nunca mas significativo.
A mi querido viejo : Lydia
|