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Símbolo de identidad

Masada, una historia de coraje y valor

Masada es un símbolo de la identidad judía y de la tenacidad de dicho pueblo para resistir contra la dominación, la esclavitud y los muchos intentos de aniquilación que ha sufrido a lo largo de su historia milenaria.

Era la segunda mitad del siglo I de la era común, Judea se encontraba bajo el yugo del Imperio romano, que durante algunos años fue sumamente opresivo con los judíos. Pero en el año 66 los judíos se revelaron contra el Imperio romano exigiendo igualdad de derechos y libertad religiosa. A esta revuelta se le llamó la Primera guerra judeo-romana.

En respuesta a esta revuelta, el emperador Tito ordenó que los judíos fueran masacrados y su sagrado templo destruido. Las órdenes del emperador se cumplieron al pie de la letra, sin embargo, los zelotes, un grupo de judíos rebeldes que luchaban con violencia para ser liberados del yugo romano, se resguardaron en la cima de un acantilado rocoso negándose a la rendición.

Aquella emblemática fortificación se encontraba en la cima de una montaña ubicada en la región oriental del desierto de Judea. Sus inquebrantables defensas naturales y su belleza la convertían en una fortaleza perfecta. En el pasado había funcionado como lugar de descanso para Herodes el Grande, sin embargo, sería una batalla entre judíos y romanos lo que le daría a Masada un nuevo significado.

En el año 73 Flavio Silva, comandante Romano, se dispuso a derrotar a los judíos rebeldes que se resguardaban en Masada. Así que con la ayuda de 15,000 hombres mandó a construir una rampa por el lado oeste de la montaña. Para los romanos, el esfuerzo de llegar hasta la cima fue exhaustivo, pues la construcción de dicho camino les llevó 7 meses, hasta que finalmente, los romanos se encontraron cerca de los judíos rebeldes.

Visualizando una inminente derrota, Eleazar Ben Yair, líder de los judíos zelotes, propuso a toda su gente suicidarse antes de que los romanos llegaran a la cima, pues de hacerlo, les esperaría una vida llena de esclavitud y de sufrimiento.

Convencidos y acorralados, las 953 personas se suicidaron y cuando finalmente los romanos llegaron a la cima ya no había nada por hacer. Los judíos habían terminado con sus propias vidas.

“Primero destruid nuestro dinero y la fortaleza por medio del fuego, no conservemos nada, salvo las provisiones, pues ellas darán testimonio de que no fuimos vencidos por falta de cosas necesarias, sino que, de acuerdo con nuestra resolución, hemos preferido la muerte antes que la esclavitud.” Eleazar ben Ya’ir.

Todo esto es narrado por el cronista de la época Flavio Josefo, quien sin saberlo, escribió lo que dos mil años más tarde se convertiría en una historia emblemática de lucha, resistencia e identidad judía. Pues la historia de Masada nos habla de la antigua y milenaria presencia del pueblo de Israel en Judea, habla también de lucha y de valor, y lo más cautivante es que este hermoso patrimonio arqueológico se puede visitar el día de hoy.

Fuente: CCIU

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