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Acto por el 21° Aniversario del Atentado a la AMIA

Con un fuerte pedido de justicia se llevó a cabo esta mañana el acto central por el 21° aniversario del atentado a la AMIA – Asociación Mutual Israelita Argentina-, que mató a 84 personas en 1994, en la calle Pasteur 633 de la capital argentina, como todos los años, bajo el lema “Víctimas del terrorismo, víctimas de la impunidad”. Debido a que la fecha exacta cae en Shabat, el día de descanso judío, todos los eventos alusivos se adelantaron un día.

Los oradores centrales del acto fueron el tesorero de la entidad, presidente de la Federación de Comunidades Judías (Vaad Hakehilot) y candidato a presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban, y Mario Averbuch, padre de Yanina, una de las 85 víctimas del ataque terrorista del 18 de julio de 1994. Además, la conductora del evento fue la periodista Cristina Pérez.

La carta completa que Iara Nisman (Foto) escribió para recordar a su papá en el acto por AMIA

Quería agradecerles por el lugar dado en este homenaje a mi papá y transmitirles que, por más que mi dolor sea más reciente, entiendo y comparto el largo camino de búsqueda y sufrimiento que ustedes llevan hace 21 años.

Porque vi lo mucho que mi papá trabajó para que se haga justicia y escuché de él los detalles e historias de familias detrás del atentado.

Tanto mi hermana Kala como yo, les pedimos que nos acompañen y ayuden a encontrar la verdad sobre lo que pasó con mi papá, sea cuál fuere y sin dar importancia a las cosas que a veces se dicen para ensuciarlo, porque él no se puede defender y le restan valor a su esfuerzo y trabajo.

Discurso de Mario Averbuch

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Pasaron 21 años desde que los terroristas mataron en este lugar 85 seres humanos en un atentado que nos hace pensar que en la Argentina poner bombas y matar inocentes es gratis, absurdamente gratis.

Fue gratis matar 29 personas en el Atentado a la Embajada de Israel y también fue gratis matar a nuestros familiares en esta cuadra dos años después.

Que son y que representan 21 años, representa una generación que se está yendo sin que se le pueda explicar porque llegamos a lo que llegamos y que va en camino de ser reemplazada por una nueva generación que no existía sobre la tierra cuando la bomba hizo lo que hizo.

Esa generación nueva que quiere un país distinto, con justicia y sin impunidad, hace unos días manifestó a través de 85 jóvenes lo que no quieren de nuestro querido país.

Ese grupo de jóvenes que en el 94 no existían, conmemoró la tragedia caminando hacia atrás, en una llamada antimarcha en donde con crudeza nos indicaron como la verdad y la justicia se están moviendo:

Para atrás, siempre para atrás.

Esos chicos nos dicen que esa marcha representa la OMISION CUMPLIDA.

La omisión de los que tenían y tienen la obligación de dar respuestas y no las dan, porque no saben, no pueden o no quieren, pero las respuestas no están.

Esas respuestas que hace 21 años esperamos recibir y que nunca llegaron hicieron que escribamos lo que todos podemos leer de esta convocatoria:

Ellos fueron víctimas del terrorismo asesino hace 21 años y desde esa fecha son víctimas de la impunidad.

Cada uno de los que ya no están son nombres y rostros que quedan en el recuerdo de cada amigo que tuvieron, de cada compañero que conocieron y de cada familiar que lo guarda en lo mas profundo de su corazón.

Ellos eran como los chicos que caminaron para atrás, pero solo soñaban con caminar para adelante.

Tenían proyectos como cualquiera de nosotros, querían ser alguien en la vida y estar donde eligieran estar, pero los asesinos no los dejaron.

Desde hace 21años en cada casa, en cada familia hay una foto que no se toca y una silla vacía que no se usa.

También queda el recuerdo de las cosas que hicieron y de los sueños que tenían y que nunca se hicieron realidad.

Cada día vuelven a aparecer en nuestra memoria los sueños de Romina y de Naúm, los de Andrea, Yanina y Paola y los de la Bobe Berta, pero esos sueños quedaron sepultados bajo los escombros.

Pero la vida sigue y los familiares aprendimos a cargar con la mochila que nos dejó la bomba y a seguir viviendo con esa pesada carga para siempre.

Cuando repasamos las cosas que pasaron en estos 21 años, los familiares y las personas de bien que nos acompañan, tenemos la sensación de que la bomba no solo destruyó vidas y bienes sino que también destruyó dos derechos básicos que debemos tener los Argentinos y que hoy están profundamente degradados, el derecho a la verdad y el derecho a la justicia.

Hoy estamos todos acá, nuevamente en este lugar, como lo hacemos todos los años, para honrar la memoria de las víctimas del terrorismo asesino.

Estamos nuevamente acá para seguir insistiendo que nuestra lucha se resume en dos palabras: JUSTICIA Y MEMORIA, y que lo nuestro no debe ser otra cosa que luchar por esas dos cosas.

Pero lo primero que debemos hacer los familiares de las Víctimas es entender y aceptar que la tragedia por la que pasamos no nos convierte en seres superiores, con derechos ilimitados y sin la obligación de rendir cuenta de nuestros actos.

Debemos ser respetuosos con los demás, estén o no de acuerdo con nosotros.

Por eso no podemos entender y repudiamos con todas nuestras fuerzas la amenaza que sufrió el Sr. Miguel Steuerman, director de Radio Jai, al que un familiar de una víctima lo amenazó diciéndole que se cuide con lo que dice porque puede aparecer suicidado.

Evidentemente, eso tiene mas que ver con conductas mafiosas que con el reclamo de verdad y justicia.

Obviamente, cuando el reclamo se desvía y termina parándose en una vereda política y abrazado a algún poderoso, deja de ser reclamo.

Sentir el calor que irradia el cuerpo de un poderoso no transforma al que lo recibe en poderoso, lo transforma en ESCLAVO.
Los familiares no debemos buscar el abrigo de los poderosos y terminar como esclavos, solo debemos reclamar verdad y justicia, con independencia de quién sea el poderoso de turno.

También queremos decir que el poder no es eterno y que el esclavo que decidió ser esclavo, difícilmente deje de serlo.
En el mismo sentido queremos referirnos a la denuncia por Traición a la Patria que sufrieron, entre otros, los Señores Santiago Kovadloff, Marcos Aguinis y Daniel Sabsay.

Del análisis de la misma se desprende claramente la catadura moral de los ideólogos que le dieron letra a esa denuncia.

Señores denunciados: ustedes son lo suficientemente inteligentes para saber cual es la definición de la palabra esclavo.

Sabemos claramente que hoy el país y buena parte del mundo está mirando que se hace y que se dice en este acto y como vemos los Familiares de las Víctimas las cosas que pasaron en este último año que se vinculan con el Atentado a la AMIA y que dejaron a nuestro país enterrado en el peor de los pantanos.

Como Familiares de Víctimas, pero sobre todo como Argentinos, sentimos mucho dolor y mucha vergüenza, dolor por lo que pasó y vergüenza por lo que pasó y lo que está pasando.

Hace unos minutos rendimos homenaje al Fiscal Alberto Nisman y lo hicimos con la convicción de que su muerte fueron dos tragedias en una.

La primer tragedia, de la que poco y nada se habló, es la humana, de la que nosotros sí queremos hablar.

Con su muerte se impidió que sus hijas puedan seguir disfrutando de su Papá como lo desea y le corresponde a cualquier hijo.
Iara y Kala, solo queremos decirles, aunque eso sirva de poco, que se deben sentir orgullosas de lo que fue su Papá.

Queremos contarles que cada vez que nos reuníamos con él, de lo primero que hablaba era de ustedes, de lo bien que les iba en la escuela y de lo feliz que se sentía de verlas crecer como a él le gustaba.

Queremos decirles que a nosotros, como a todos los Argentinos con corazón, se nos hizo un nudo en la garganta cuando escuchamos las cartas de despedida de ustedes a Papá.

Kala, queremos que sepas que lo que le dijiste a Papá que cuando a vos te toque irte de este mundo, te vas a encontrar con el en el Cielo, eso es verdad.

Pero va a suceder dentro de muchos, muchos años, y hasta que eso suceda tienen que andar por la vida orgullosas del Papá que tuvieron.

La segunda tragedia que representó la muerte del Fiscal Nisman es la Institucional.

En este sentido queremos hacer hoy algo que le correspondía hacer a otros que tenían la obligación de hacerlo y no lo hicieron.

Queremos, aunque sea tarde y a destiempo, dar el pésame que otros debieron dar a la familia de un Fiscal de la Nación que murió.

No podemos ordenar que las banderas estén a media asta en señal de Duelo Nacional pero queremos que sepan que el corazón de la gran mayoría de los Argentinos estuvo mucho tiempo a media asta.

En señal de ese duelo tardío les pedimos a todos los presentes que tengamos un minuto de aplauso en homenaje a quién pagó con su vida por buscar derrotar a la impunidad………………………………
Muchas Gracias.

El absurdo que transmitió al mundo nuestro país se vio reflejado en un título de un diario europeo en su relato de lo que estaba pasando en la Argentina en esos días. Ese título decía ARGENTINA: Entre la tragedia y el absurdo.

El absurdo se instaló en nuestro país en el mes de Enero de este año y nunca más se fue.

Los Argentinos no necesitamos que por cadena nacional alguien desempeñe el rol de cronista policial que no le corresponde y nos cuente las hipótesis de cómo murió Nisman, sino que necesitamos una justicia que sin presiones ni interferencias determine fehacientemente lo que pasó y como pasó.

No necesitamos que nadie se golpee el pecho hablando de cómo se defienden los derechos humanos y que al mismo tiempo no sepa cuidar el principal derecho humano de un Fiscal de la Nación, que es el derecho a la vida.

Si desde que se firmó el grotesco y absurdo memorándum de entendimiento entre los terroristas y nuestro Gobierno, la Argentina quedó parada en el patio de atrás en el concierto internacional, desde la muerte de Nisman hemos salido del patio de atrás del mundo, ahora estamos en el quinto subsuelo.

Antes, los países del mundo se esforzaban por entendernos, pero no lo lograban, ya no se esfuerzan, les resulta imposible entender a la Argentina.

Pero le pedimos al Gobierno que no se preocupe, hay dos países del mundo que nos entienden perfectamente, Irán y Venezuela, con eso para algunos alcanza, pero para el país es una tragedia.

No es entendible haber escuchado un reportaje a dos Iraníes acusados por nuestro país, donde dijeron que nunca iban a declarar ante un Juez Argentino, y a pesar de eso querer mantener vivo un Pacto para que declaren.

Es penoso recordar que la Argentina firmó un Memorandum para intentar interrogar a cinco Iraníes, cuando los acusados eran ocho.

Es absolutamente curioso recordar que en la firma del Memorandum los Iraníes respetaron lo que dice su constitución con respecto al tema de la Jurisdicción y los Argentinos se olvidaron de respetar la nuestra.

Es bueno hacerle recordar a nuestro gobierno, que un Juez Argentino en Irán no es un juez, es un turista.

Es inconcebible haber firmado un pacto con los Asesinos de nuestros familiares, saber dos años después que ese pacto está muerto, como lo sabemos todos y no querer reconocerlo.

Hay que violar la Constitución de la Nación para intentar mantener con vida algo que no tiene vida.

Hay que degradar al máximo las Instituciones de la República porque no se puede reconocer un error político y diplomático.
Pareciera que es menos gravoso degradar la democracia que decir me equivoqué.

Por todo eso y por todo lo que podemos ver que sucede en estos días, le pedimos a la Corte Suprema de la Nación que considere la gravedad institucional de lo que está pasando con el tema del Memorandum, que constituya el Tribunal que debe fallar sobre su Constitucionalidad respetando lo que establecen los principios constitucionales y las Leyes vigentes con respecto a la selección de magistrados.

También le pedimos que resuelva en forma urgente y prioritaria, como prevé la Ley de Amparo, los reclamos presentados vinculados a este caso, ya que todo lo que está pasando deteriora aún más la búsqueda de la verdad y la justicia y la salud de la República.

Pero no es solo la constitucionalidad del Menorandum lo que debemos conocer.

Debe hacerse público todo lo vinculado al Pacto para que tengamos claro cuál fue el motivo de haber tomado esa decisión política y diplomática.

Por eso le preguntamos al gobierno:

Si La decisión de firmar el memorándum fue tan buena para nuestro país.

Porque existen documentos secretos y reservados de las negociaciones previas y posteriores a la firma del Pacto que se guardan bajo siete llaves ?

Porque no se publican si todo fue tan claro e higiénico?

Que es lo que hay que ocultar?

Evidentemente el Memorandum tan bueno y transparente no debe ser.

Cuando algunos justificaban que el Memorandum era la única salida para destrabar las investigaciones, nosotros, que no estamos casados políticamente con nadie, decíamos que eso no era verdad.

Siempre dijimos y seguimos diciendo que nuestro país debe denunciar a la República Islámica de irán ante todos los Organismos Internacionales de los que los dos países forman parte por la falta de cooperación con la Justicia Argentina.
Por eso nos preguntamos, si con Malvinas lo hacemos, porque con AMIA nó ?

Argentina debió buscar la solidaridad de las naciones para presionar a Irán y no lo hizo.

En vez de asociarse con los países que combaten al terrorismo, se asoció con quién lo practicó.

Hoy todos sabemos, como lo dijimos antes, que este engendro político y jurídico no logró nacer y ya está prácticamente muerto a nivel de ejecución porque las declaraciones de los Iraníes nunca van a existir.

Por eso le decimos al Gobierno que no es bueno para el país mantener un muerto en el freezer, si ya está muerto hay que darle sepultura.

Estamos en un momento muy particular de un año distinto de los anteriores, no somos ingenuos y lo sabemos.
Sabemos claramente que todo lo que hacemos y decimos va a ser usado políticamente por aquellos que quieran aprovechar nuestras críticas.

Con respecto a eso queremos decir que las causas de los Ataques terroristas sufridos por nuestro país deben ser causas nacionales y no partidarias.

Sabemos y entendemos que es el juego político pero no nos gusta la politización de este tema.

Todos sabemos que la politización de las investigaciones en la Causa AMIA logró que la impunidad le gane a la búsqueda de la verdad y la justicia.

Por eso nos produce una profunda preocupación que los candidatos a los principales puestos electivos, tanto del oficialismo como de la oposición, no se jueguen con definiciones sobre el tema AMIA, salvo honrosas excepciones.

Está muy bien que los candidatos digan que ellos quieren trabajar para mejorar la vida de los Argentinos, pero están distraídos y no dicen que derrotar a la Impunidad en las causas AMIA y Embajada también le va a mejorar la vida a los Argentinos, porque vamos a poder tener un país más creíble.

Todos los candidatos repiten que los problemas del país son la educación, la salud, la inseguridad, etcétera.

Eso es verdad, pero ninguno menciona como va a hacer para derrotar a la impunidad en esas causas y en muchas más.

Ninguno habla de cómo se revierte el aislamiento en el que quedó nuestro país en lo referente a la lucha contra el terrorismo internacional.

Todos los candidatos a Presidente deberían definirse con total claridad si son elegidos, si van a proponer o no la derogación lisa y llana de la Ley que aprobó el memorándum.

Demandamos que se comprometan a denunciar en forma expresa y a no ratificar nunca ese pacto que solo intenta beneficiar a los asesinos de nuestros familiares y a no ejecutarlo en el hipotético caso que fuera declarado constitucional.

También les pedimos que se comprometan públicamente a no llevar adelante ninguna negociación con Irán que vulneren el Estado de Derecho y la vigencia de la Constitución Nacional.

Requerimos de todos los candidatos el compromiso público de que van a hacer todo lo que esté a su alcance para mantener las Alertas Rojas de Interpol sobre los Iraníes acusados de la voladura de la AMIA, pero por sobre todas las cosas que van a abstenerse de llevar adelante cualquier acción que pueda significar su caída.

Les proponemos a todos los candidatos a presidente que surjan de las PASO, que en el primer debate televisivo que tengan, uno de los temas a considerar sea todo lo que les pedimos que se comprometan y cómo van a encarar la lucha contra la impunidad en las causas de los Atentados Terroristas que sufrió nuestro país.

Esperamos que se comprometan a debatir sobre esos temas, que incluye que van a hacer y cómo van a hacerlo.

Hace más de cinco meses que fueron nombrados los cuatro fiscales a cargo de la Fiscalía Especial de la Causa AMIA.

Nadie sabe si hicieron algo nuevo o no.

Por lo que vemos que sucedió desde el mes de Enero hasta ahora, pareciera convalidarse lo que muchos dicen y nosotros nos resistimos a aceptar, que la bala que mató a Nisman también mató a la Causa AMIA.

Si ese es el camino, con lo que nos quede de fuerzas vamos a luchar para que eso no suceda.

También le pedimos al Juez Canicoba Corral, que reitere periódicamente a Interpol para que mantenga vigente las alertas rojas que pesan sobre los cinco Iraníes acusados por la Justicia Argentina.

Todos sabemos que en pocos días más dará comienzo el juicio oral por los encubrimientos. Ese es el resultado de lo que existió y que nunca debió existir.

El saber la verdad en ese juicio va a ser útil para la salud de la República y un mensaje a todos los que quisieron y quieren que la verdad no se sepa nunca.

También fue penoso que no se haya investigado como correspondía, la denuncia del Dr. Nisman.

Haberla investigado hubiese sido útil para deslindar responsabilidades de los que no tuvieron nada que ver con lo que ahí se denunciaba.

Lamentablemente se perdió esa oportunidad.

La desestimación de la denuncia dejó una inmensa duda que tal vez en el futuro se pueda despejar.

Como dijimos el año pasado, lo que más acerca a la muerte no es la vejez, sino el olvido.

Por eso siempre decimos que la primera muerte de nuestros familiares llegó de la mano de los asesinos y la segunda muerte puede llegar con el olvido y la indiferencia.

Por eso les pedimos que nos acompañen en nuestra lucha de todos los días.

Para que la impunidad no nos gane más.

Sabemos claramente que solo están perdidas las batallas que no se dan.

Por eso estamos convencidos que hay que seguir peleando por un país mejor que conserve la memoria de las cosas que nos pasaron y nos pasan, para que no nos vuelvan a pasar.

Debemos luchar todos juntos para que la impunidad no nos gane y que no seamos más el campo de ensayo del terrorismo asesino.

Debemos luchar por Justicia y Memoria para que de una vez por todas podamos tener el país que los Argentinos nos merecemos, sin odios ni ataques a quién piensa distinto.

En donde todos juntos podamos decirle no al terrorismo, a la impunidad y a la falta de justicia.

Todos los años terminamos nuestro discurso con dos palabras muy fuertes y emblemáticas para los Argentinos: NUNCA MAS.
Este año no vamos a terminar diciendo eso y por eso terminamos diciendo:

EN LA CAUSA AMIA, NO QUEREMOS NINGUN MUERTO MAS.

Discurso de Ariel Cohen Sabban

amia-cohen-sabbanHoy recordamos el peor acto terrorista sufrido en nuestro país hace 21 años.

Sí, aunque no lo parezca, ya hace 21 años que el anhelo de todo el pueblo argentino por encontrar a los responsables de semejante barbarie, no se concreta.
En 21 años una generación ya se ha hecho adulta, viviendo toda su vida bajo la oscura sombra de la ausencia y la impunidad.

Las preguntas que con el paso del tiempo siguen sin encontrar respuestas, los sueños arrancados, los proyectos destruidos, las historias cruelmente interrumpidas y, a pesar de todo, la esperanza de que la defensa a ultranza del valor de la vida será aquello que pueda salvar a la humanidad.

El terrorismo es un flagelo global. Los países que lo fomentan, financian y apoyan deben ser denunciados claramente antes de que se sigan cobrando vidas. Los estados libres, las organizaciones defensoras de los derechos humanos, las sociedades de cada rincón del mundo que quieren vivir en paz, tenemos que aunar esfuerzos para detener el avance de quienes atropellan nuestros valores a sangre y fuego.

Argentina, un país que desde su conformación fue siempre mirado como un ejemplo de respeto por la diversidad y la convivencia pacífica, fue elegida como blanco por el fundamentalismo asesino que hoy, bajo diferentes denominaciones, amenaza al mundo entero.

Setenta años atrás, la falta de reacción del mundo ante las atrocidades del régimen Nazi impidió que pudieran salvarse a millones de personas de la maquinaria asesina más grande de la historia. No podemos repetir nuestros errores y quedarnos callados ante el peligro más grande de nuestro tiempo.

El 18 de julio de 1994 nos enfrentó con la peor cara de nuestra especie. 85 seres humanos asesinados por decisión de otros seres humanos. Tan simple y tan inexplicable. La intolerancia, la xenofobia, la ceguera del fanatismo extremo, resumidos en un instante en el que se detuvo el tiempo. Un segundo sin vuelta atrás. Un momento que nos deja perplejos ante el sinsentido de la violencia.

Quedó claro entonces que nada habíamos aprendido del atentado que sufrimos dos años antes en la sede de la Embajada de Israel en Buenos Aires. Sin dudas los terroristas sabían que Argentina les ofrecía, una vez más, las mejores condiciones para ejecutar su macabro plan. Pero luego de semejante atrocidad ni el más pesimista de nuestros compatriotas podía haber imaginado que, pasados 21 años, nadie iba a estar cumpliendo una condena. La falta de justicia, la impunidad más grosera que hayamos conocido, es una burla descarada hacia las víctimas y la deuda pendiente más grave que tenemos como sociedad.

En el año 2005 el Estado Nacional se declaró responsable por no haber podido cuidar la integridad de sus ciudadanos y se comprometió a asumir una cantidad de obligaciones enumeradas en un decreto, tendientes a resarcir a las víctimas, fortalecer la investigación e instrumentar todos los mecanismos necesarios para minimizar las posibilidades de un nuevo ataque.

El mismo Congreso que tardó 10 años en sancionar una ley a favor de las víctimas que aún no se ha instrumentado, necesitó sólo un mes para aprobar el Memorándum de Entendimiento con Irán.

Desde los albores de la investigación se determinó que los autores intelectuales y materiales del atentado fueron funcionarios del entonces gobierno de la República Islámica de Irán, y de la agrupación terrorista Hezbollah. Esa línea de investigación se fue fortaleciendo y profundizando con el tiempo, y dio lugar a los pedidos de captura internacional que hoy cuentan con el aval de Interpol.

Pedimos a nuestro Gobierno que vuelva a la postura valiente que mantuvo durante años, y que redoble los reclamos en el máximo nivel internacional para que se tomen medidas concretas, para que los imputados iraníes sean algún día sometidos a la Justicia.

Hace dos años y medio, cuando pudimos conocer el contenido del acuerdo firmado con Irán, un contenido sobre el cual nunca fuimos consultados, manifestamos nuestro rechazo.

Que quede muy claro: no nos oponemos a la intención de buscar caminos legales alternativos que se propongan avanzar en la causa; criticamos el instrumento utilizado y el texto acordado, por su inconsistencia, sus falencias y los riesgos a futuro.

El Memorándum, más allá de las intenciones que lo puedan haber impulsado, en la práctica no obtuvo ni reperecutio en el avance concreto de quienes la justicia, nosotros y la sociedad en su conjunto creemos culpables.

Nos opusimos a su implementación porque entendemos que terminará para siempre con la causa AMIA. Que sumirá la investigación en un laberinto del que no saldría jamás. Que sólo traerá más confusión, cuando lo que necesitamos son certezas.

No podemos pactar con los asesinos. Legal y moralmente, no podemos pactar con los asesinos.

El fallo de la Cámara Federal nos dio la razón al declarar el acuerdo con Irán contrario a la constitución nacional y a nuestras leyes, y en la práctica lo dejó sin efecto. También los jueces reconocieron que no sería de ninguna utilidad, y que resultaba violatorio de todos nuestros derechos como víctimas.

Ahora es la Cámara de Casación la que tiene que resolver sobre la legalidad del Memorándum. Sin embargo hace pocos días vimos que dicha cámara se vio obligada a suspender y dilatar nuevamente su fallo. Nuevamente estas demoras postergarán, una vez mas, un fallo definitivo.

Consecuentemente solicitamos que todos los jueces involucrados actúen con la máxima celeridad, cumplan en tiempo y forma con sus deberes como jueces de la Nación a los efectos de obtener el fallo de la Cámara.

Somos y representamos a las víctimas, y no vamos a tolerar ninguna acción que nos quiera colocar en el lugar de victimarios. No vamos a permitir que se nos acuse de obstruir la Justicia y de ser responsables del fracaso de los poderes del Estado.

No vamos a disculparnos por ejercer nuestros derechos. No vamos a ceder en nuestros reclamos. Nuestra postura transitó siempre los caminos que señala la Constitución Nacional. Sin embargo, por el simple hecho de manifestarnos críticos hacia una decisión, somos sometidos a una suma de agresiones e intentos de desprestigio.

Hace pocos meses incluso traspasaron cualquier límite al intentar involucrarnos como parte de una conspiración internacional. Nos llamaron “traidores a la patria”.

Nos lastima y nos ofende. Es absurdo tener que aclarar que los traidores a la patria no somos quienes debemos trabajar, estudiar, rezar o hacer cualquier tipo de actividad, en edificios custodiados con pilotes.

Los traidores a la patria no tienen un Servicio de Empleo que ayuda a miles de argentinos en todo el país, no organizan propuestas culturales abiertas y gratuitas en forma diaria, no brindan soluciones a cientos de familias en situación de vulnerabilidad social. Porque eso es lo que hacemos en AMIA todos los días poniendo en acción los valores de la solidaridad, la justicia social, la equidad y el amor al prójimo.

Hay algo que debe quedar muy claro: para golpear y atacar salvajemente a la comunidad judía y a toda la sociedad argentina, los terroristas eligieron a la AMIA. No podemos negar esa referencia y por ello seguiremos en primera fila reclamando en forma permanente por verdad y justicia.

Nosotros fuimos las víctimas del terrorismo y somos víctimas de la impunidad. Los traidores a la patria, tendrán que buscarse en otro lado.

Es necesario volver a reclamar a Interpol la efectiva vigencia de los pedidos de captura internacional que pesan sobre los acusados de ser los autores intelectuales del atentado. Sin su colaboración con la Justicia Argentina y con la Justicia internacional, los imputados seguirán burlándose de nosotros y de las víctimas, como lo hizo en el pasado el Ministro de Seguridad de Irán al ingresar en territorio boliviano.

Le solicitamos al Juez Canicoba Corral que, como se lo ordenó la Cámara Federal, requiera a Interpol que busque activamente a los sospechosos iraníes, y que los pedidos de captura no sean solamente una formalidad. Son sospechosos de haber cometido un crimen de Lesa Humanidad, y deben ser buscados y perseguidos activamente.

A nivel nacional, desde el fallo de la Corte Suprema en el año 2009, que ordenó reabrir la investigación por la conexión local, NADA se ha avanzado en el esclarecimiento total del hecho.

Sabemos quiénes fueron los autores intelectuales y materiales, pero sabemos también que tuvieron colaboración local. Hubo gente aquí, en esta ciudad, que les prestó auxilio.

Es un imperativo moral, y ésto se lo decimos de manera directa al Juez Canicoba Corral, a los Fiscales Namer, Murray, Sabadini y Salum, ahora a cargo de la causa, investigar, descubrir y enjuiciar a esos cómplices.

Son ellos quienes deben esclarecer de manera definitiva la conexión local.

Todavía no nos pudieron decir quiénes dieron ayuda a los terroristas; quiénes albergaron al conductor suicida; quiénes ofrecieron un lugar seguro para terminar de armar el coche-bomba; quiénes y dónde proveyeron el explosivo, y tantas otras preguntas más que a 21 años del hecho siguen acuciándonos y exigiéndonos que mantengamos firme el reclamo.

No es sencilla la tarea de los nuevos fiscales. Pero son ellos quienes deben darnos las respuestas para esas preguntas, junto al juez de la causa. Esa sigue y seguirá siendo una deuda intransferible del Estado.

En pocas semanas empezará el juicio por lo que suele llamarse el “encubrimiento”. Se dijo siempre que esa causa permitirá conocer más detalles sobre el atentado. Queremos que se determinen las responsabilidades que correspondan. Pero no que se quiera desviar el foco de nuestra atención. Lo dijimos muchas veces: no queremos una caza de brujas, no queremos culpables porque sí. Queremos un juicio justo, al amparo de la ley, con jueces imparciales que permanezcan ajenos a cualquier manipulación política.

Hasta hace tres años éramos tildados de oficialistas por haber apoyado determinadas decisiones que hasta ese momento habían sido tomadas en relación a la causa y por haber acompañado los discursos del entonces presidente Néstor Kirchner y de la presidenta Cristina Fernández en la Asamblea de las Naciones Unidas, en los que reclamaron a Irán la colaboración con la justicia argentina.

Hay quienes quieren señalarnos como opositores por haber manifestado nuestro desacuerdo frente al Memorándum. No somos ni una cosa ni la otra, ni vamos a permitir que se nos quiera utilizar como moneda de cambio en ninguna disputa electoral.

Intentamos mantener nuestras convicciones y expresarlas con independencia, sin participar de discusiones que nada tienen que ver con nuestras prioridades. Podemos acertar o equivocarnos, como todos, pero lo que hicimos, hacemos y haremos, será siempre con absoluta libertad.

La causa AMIA no es un tema de la comunidad judía, ni de un partido político, ni del oficialismo, ni de la oposición. La resolución de la causa AMIA debe convertirse en una cuestión nacional que nos saque de la vergüenza en la que vivimos estos últimos 21 años los argentinos. Sería muy bueno saber qué opinan sobre este tema los precandidatos presidenciales y conocer cuáles serán los compromisos que asuman en caso de ganar las elecciones para saldar esta deuda. Los 40 millones de argentinos tenemos que estar involucrados y exigiendo justicia por esta herida que sigue abierta.

Mañana se cumplen también seis meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Un hecho tan traumático para la sociedad nos hizo sentir los ecos de la bomba del 18 de julio. todavía resuenan con fuerza. Rápidamente y como un triste y penoso rasgo de nuestros tiempos, se buscó presentar el tema con los códigos propios de la farándula. Se hurgó de manera vergonzosa en el ámbito de la vida privada para encontrar todas aquellas excusas que permitieran desviar la atención de lo verdaderamente importante: ¿qué pasó y cómo murió el fiscal que investigaba el atentado?

Desde AMIA decidimos no hacer conjeturas ni emitir opiniones con liviandad y sin ningún tipo de respaldo en la contundencia que sólo brindan los hechos. Sin tener certezas ni elementos para aportar y probar, no podíamos sumar nuestra voz a la artillería verbal de la que fuimos testigos y que tuvo lugar, sin el mínimo decoro, sin siquiera respetar a los deudos.

Sin embargo, muchos parecieron interesarse más por los detalles amarillos que imaginar el futuro de dos hijas pequeñas que se quedaron sin su padre. Mientras la investigación sobre el atentado terrorista más importante de la historia argentina se quedaba sin el fiscal que debía liderarla, alguna dirigencia política hacía cálculos sobre el impacto de una nueva muerte en el resultado de la contienda electoral. Y una parte del poder judicial, que mantiene una inmensa deuda con la sociedad en su conjunto, derramó lágrimas de dudosa sinceridad por la pérdida de uno de sus miembros. Muy pocos pudieron estar a la altura de los acontecimientos.

Las extrañas circunstancias en las que se dio el fallecimiento del fiscal Nisman, redoblan la obligación por conocer exactamente qué sucedió. La salud de la República está y estará en jaque hasta tanto un hecho de tamaña gravedad y trascendencia no sea esclarecido.

Así como dijimos que ni el más pesimista podía imaginar que íbamos a llegar a los 21 años sin un solo condenado, también sabemos que muchos apostaron a que el paso del tiempo hiciera sucumbir nuestro reclamo.

Sin embargo, por más que a algunos les incomode y hayan querido deslegitimar este espacio, aquí estamos.

Sobre la misma calle que se cubrió de polvo, escombros y sangre, donde personalmente participe activamente de la remocion de los mismos, nos pusimos de pie y seguimos reclamando, acompañados por todos ustedes. Lo hemos hecho ante las distinatas autoridades del estado durante los últimos 21 años y seguiremos aquí exigiendo nada más que verdad y nada menos que justicia.

Trabajar por una sociedad en la que se defienda el derecho a la vida por sobre cualquier otro interés, debe ser un compromiso, una responsabilidad y un imperativo ético para todos.

Sólo así tal vez tengamos la oportunidad de permitir que los familiares vuelvan a mirar las fotos de aquellos seres queridos de quienes no se pudieron despedir y decirles, de verdad, que ya no tienen que preocuparse, que se ha hecho justicia y que, de una vez por todas, pueden empezar a descansar en paz.

Recuerdo aquella mañana del 18 de julio de 1994.

-Como puedo olvidar, como puedo olvidar los gritos, llantos, desesperación de miles de personas buscando rastros de sus seres queridos
-Como puedo olvidar aquellos rostros de éste mismo lugar.
Pero hoy puedo ver éste edificio de la Comunidad Judía y Sociedad Argentina que después de haber sido desbastado, se erige como ejemplo de vida, de la sociedad toda.
-Como olvidar a todos ustedes y aquellos que vienen acompañando el reclamo Unánime contra IMPUNIDAD.
-Como Puedo olvidar aquellos centenares de voluntarios, que han puesto sus vidas en peligro, con un único fin, VALORAR LA VIDA.

Por eso pido:
-un fuerte aplauso por nuestro reclamo de justicia
-un fuerte aplauso por la vida.
-un fuerte aplauso por la memoria de nuestros muertos.
-un fuerte aplauso por todas aquellas personas que acompañaron nuestro reclamo.
-un fuerte aplauso, para que pronto veamos una Argentina donde reine la JUSTICIA
Invocamos a D`os todo poderoso a iluminar el destino de nuestro bendito país señalando el camino de la paz, la solidaridad y la convivencia pacifica en la diversidad de los seres humanos marginando a aquellos que optan por la muerte y el odio despreciando el valor eterno de la vida humana.

Gracias a todos por acompañarnos.

Fuentes: ItonGadol – La Nación