Pedir disculpas
No importa si estoy en lo correcto o si mi insulto fue intencional o no. Lo cierto es que si herí los sentimientos de alguien, por esa razón tengo que pedir disculpas.
Hay dos enfoques que la gente utiliza, la “disculpa sincera”, y la “disculpa egoísta”.
El enfoque sincero es corto y amable, y suena así:
“Siento haberte lastimado. En el futuro me preocuparé de que no vuelva a suceder”.
Limpio, directo, sin excusas. Si alguien te hubiera herido, ¿no te sentirías mejor después de recibir una disculpa como esta?
Luego viene la “disculpa egoísta”. Que es algo así:
“Te pido disculpas. Pero no lo hice a propósito. Tuve un día muy duro y no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Igual, de todos modos, no deberías ser tan sensible”.
Esta persona ha verbalizado una “disculpa”, pero es una disculpa vacía ya que no hay arrepentimiento. La verdad es que la persona siente que no es su culpa y que en realidad no hizo nada malo.
Este tipo de disculpa no sólo no apacigua a la persona que resultó herida, sino que en realidad empeora las cosas. ¿Por qué? Debido a que esta “disculpa” está en efecto diciendo:
“El hecho de que mis acciones te hayan herido no es realmente mi problema. Y como no me arrepiento de mis acciones, no voy a hacer un esfuerzo por cambiar. Por lo tanto, si una circunstancia similar ocurre en el futuro, voy a actuar de la misma manera, ¡lastimándote nuevamente!”.
Lo que viene disfrazado de “disculpa” en realidad se convierte en un gran insulto.
Pedir disculpas puede ser una experiencia difícil y humillante. Es posible que nos sintamos vulnerables, bajos.
Pero no tiene que ser de esta manera…
Imagina que tu chaqueta se mancha. Por supuesto que debes llevarla a la tintorería. Pero, ¿te sientes deprimido cuando tu ropa está manchada? ¡Por supuesto que no!, tú sabes que una mancha no es algo permanente en el tejido.
El judaísmo dice que es lo mismo cuando cometemos un error. Nuestra alma es la prenda que se mancha. Y tenemos que limpiarla. ¡Pero cometer un error no significa que soy inherentemente una mala persona! De hecho, el Talmud (Yevamot 79) dice que el sentimiento de vergüenza es esencial para la naturaleza de un judío.
Una distinción debe hacerse entre culpabilidad “insalubre” y culpabilidad “saludable”. Culpabilidad insalubre es cuando uno se siente como una mala persona. Culpabilidad saludable es cuando uno mantiene en mente que es una buena persona, y al mismo tiempo reconoce que ha juzgado equivocadamente y que ha cometido un error.
Recuerda una ocasión en la que te hayas disculpado. ¿Cómo te sentiste después? ¡Limpio! Sacarlo afuera es una liberación expansiva, catártica, liberadora. Limpiamos la mancha y recapturamos esa pureza perdida. Rectificamos los errores del pasado y avanzamos.
La parashá de esta semana comienza así: “Ustedes están todos hoy aquí de pie ante Dios” (Deuteronomio 29:9). Alegóricamente, esto se refiere a Rosh Hashaná, el día en que todo judío está de pie ante el Todopoderoso y hace una introspección para ver realmente quién es.
Esta es la época del año para comprometernos a corregir nuestros errores. Dios está cerca en este momento, y como dice el verso en la parashá de esta semana: “Dios eliminará las barreras de sus corazones” (Deuteronomio 30:6)
(Extraido de aishlatino.com)
Artículos relacionados:
RSS sindicación para comentarios en esta entrada · TrackBack URI
Dejar una respuesta
Los comentarios son revisados antes de ser publicados. Por favor no dejes comentarios inapropiados puesto que no van a ser publicados. Gracias.