Una Misión de Espionaje Se Torna Amarga
En la parashá de esta semana, los espías presenciaron muchos funerales. Los Sabios dicen que en cada ciudad que visitaron, había funerales de importantes oficiales. En vez de alegrarse de que Dios había distraído a los Canaanitas para que no notaran la presencia de los espías judíos, ellos leyeron las señales en forma pesimista como: “Una tierra que devora a sus habitantes” (Números 13:32).
La parashá comienza cuando Dios le dice a Moshé que envíe espías, aparentemente una orden directa. Sin embargo, la Torá no es un libro de historia, y por lo tanto no está necesariamente en orden cronológico. En Deuteronomio 1:22 leemos que el pueblo pidió que se mandaran espías, y Moshé estuvo de acuerdo. También en el libro de Yehoshua (Cap.2), Yehoshua manda dos espías anónimos a Jericó (que llevan su respuesta solamente a Yehoshua).
¿Dios mismo dio la orden de que se mandaran espías, como está implícito aquí, o fue idea del pueblo?
¿Por qué mando Moshé a doce personas famosas, que dieron su reporte a toda la nación y no simplemente dos hombres desconocidos como Yehoshua?
Nuestra parashá utiliza la palabra “explorar” (latur) que se refiere a la tierra, en vez del término “espiar”. El comentarista Malbim explica la diferencia. Si una nación está considerando invadir a otra, en lo primero que debe fijar su atención es en el elemento positivo de la tierra que desea. ¿Satisface sus necesidades y deseos? Esto es de particular importancia cuando la nación consiste de varias tribus, cada una con su propio interés. Entonces sería lógico enviar representantes de cada tribu para explorar la tierra y dar un reporte de sus bondades a todo el campamento.
Sin embargo, una vez que una nación decide conquistar, tiene que mandar espías para buscar los puntos débiles. Esto es puramente por razones militares y el reporte se entrega solamente al comandante en jefe.
Entonces, vemos que dado que Moshé envío exploradores para inspeccionar lo bueno de la tierra y determinar si eran adecuados sus recursos, él tenía que enviar representantes de cada tribu para que reportaran sus hallazgos a todo el pueblo. Yehoshua, por su parte, envío espías que eran hombres de ejército con un propósito militar, y ellos entregaron el reporte sólo a su líder.
Los judíos que deambularon 40 años en el desierto vivieron una existencia sobrenatural. Comieron Maná, tuvieron una fuente de agua portátil y sus ropas y zapatos no se gastaban. Esto, sin embargo, no era la meta. Dios creó la naturaleza, y como regla, quiere que vivamos de forma natural. ¡Los años del desierto fueron un “curso rápido” de cómo creer, amar y temer a Dios! Sin embargo, una vez que entramos a la tierra, teníamos que plantar y cosechar como cualquier otra persona.
En Egipto, Dios peleó todas nuestras batallas. Ahora, Moshé les dijo que tenían que desenvainar sus espadas y sus lanzas para ir a la guerra. “Suban para heredar la Tierra Prometida. ¡No teman ni vacilen!” (Deuteronomio 1:21). Esto implica que había algo que temer. El pueblo reaccionó diciendo: “Si debemos pelear una batalla natural, debemos utilizar tácticas militares y enviar exploradores y espías”. Moshé no pudo negarse sin que sospecharan que tenía algo que esconder.
En este momento, se le aparece Dios a Moshé y le informa que si él desea enviar espías (bajo su responsabilidad), los líderes de las tribus son los candidatos que tienen la mayor probabilidad de ser exitosos. Fue la decisión del pueblo, con la aprobación pasiva de Moshé. Dios, sin embargo, eligió a los espías, que eran grandes personas.
La causa del error de los espías fue que cuando la naturaleza empieza a jugar un rol, tendemos a olvidar que Dios hace que las cosas ocurran.
En la vida, nos enfrentamos constantemente con este dilema. Por otro lado, debemos realizar los esfuerzos naturales necesarios para satisfacer nuestras necesidades. Tomamos remedios, buscamos un/a esposo/a y un trabajo, tenemos un ejército y una fuerza aérea para proteger nuestra nación. Y aún así creemos que todo está finalmente en las manos del Creador, sin importar cuánto esfuerzo nosotros pongamos.
El puente entre esta paradoja es el rezo. Tomamos los remedios y rezamos, buscamos un trabajo y rezamos, defendemos nuestro país y rezamos. Sin la ayuda de Dios, nada puede resultar exitoso.
Originalmente los espías tenían buenas intenciones, pero se inmiscuyeron segundas intenciones. Ellos tenían posiciones de liderazgo y les dio miedo que después de entrar en la Tierra de Israel, pudieran perderlas. En algunas ocasiones las segundas intenciones pueden llevar a las personas a racionalizar hasta el punto que pueden engañarse a sí mismas.
Cuando los espías llegaron a la ciudad de Hebrón tuvieron la primera visión de los gigantes. “¡Éramos como saltamontes a nuestros ojos y así nos veían ellos!”. (Números 13:33)
¿Cómo puede alguien que presenció las Diez Plagas, la apertura del Mar Rojo y la revelación en el Sinai impresionarse tanto con un gigante mortal?
Los espías sabían que ellos estaban viviendo en un estado de elevación espiritual mayor que el de los Canaanitas. Sin embargo, ellos pensaron que si para los Canaanitas, era requisito ser un gigante físicamente para sobrevivir en la tierra, entonces seguramente en un nivel más elevado, ellos debían ser “gigantes espirituales” para poder vivir en la tierra. (Escuchado del Rebe de Klausenberger)
Calev y Yehoshua
Uno de los espías era Yehoshua. Como discípulo de Moshé, él recibió una bendición especial de su mentor, que estaba consciente de la tremenda prueba que ellos enfrentaban. Por otra parte, Calev, de la tribu de Yehuda, sintió que se debilitaba y que pronto sería intimidado para seguir el plan de los otros espías de dar un mal reporte.
Dado que estaban cerca de la ciudad de Hebrón, donde están las tumbas de los Patriarcas y de las Matriarcas, Calev fue solo a rezar en sus tumbas para poder superar la prueba. Ese es el significado del cambio de persona gramatical, “Ellos (plural) subieron al Negev y él (singular) fue a Hebrón” (Números 13:22).
En este punto, los espías decidieron dar un reporte negativo y asustar al pueblo. Eso iba en contra de la esencia de su misión. La definición de su misión era: “Observen la tierra y sus habitantes, vean si son fuertes, o si son débiles, son pocos o son muchos” (Números 13:18). Pero Moshé no dio a entender que eso marcaría una diferencia en si atacábamos o no. La intención de Moshé era decir que no hacía ninguna diferencia si eran fuertes o no, ellos los iban a conquistar de todas maneras.
El propósito de la misión de los espías era tener un reporte de testigos directos de la tierra antes de la entrada de los israelitas, para que las futuras generaciones supieran sobre el milagro que Dios les hizo al permitirles conquistar a esas poderosas naciones de gigantes.
Moshé le dijo a los espías específicamente que trajeran algunas frutas de Israel. Dado que era la época de cosecha de la uva, ellos no provocarían sospechas al estar cargando racimos de uva. La fruta era tan enorme, que era necesario que ocho hombres cargaran un solo racimo de uva, y un hombre para cargar una granada y otro para un higo (cada uno probablemente del tamaño de una sandía). (Números 13:23)
Eso suma 10 espías, ¿qué pasó con los otros dos?
Yehoshua y Calev no tomaron frutas porque se dieron cuenta que el plan de los espías era asustar al pueblo – diciendo por ejemplo “¡Si piensas que la fruta es gigante, sólo espera a ver a las personas!”.
La misión tomó 40 días. A pesar de que los sabios calcularon que el tiempo que se requería para completar la misión era el doble de eso, Dios acortó el camino para que el castigo de “un año por cada día” no fuera tan largo.
Los espías regresaron al desierto y dieron su reporte al pueblo. “[De] la tierra mana leche y miel y esta es su fruta” (Números 13:27). Sobre esto los sabios dicen: “Para que una mentira sea creíble, tiene que contener un poco de verdad”.
Los espías continuaron con su reporte: “¡Sin embargo!, Las personas son gigantes, hombres de gran altura, y la tierra devora a sus habitantes” (Números 13:32). Los espías dijeron que presenciaron constantemente funerales (planeados por Dios para prevenir que los detectaran en su misión). “Para poder vivir en esa tierra, uno debe ser un gigante”. Para la mayoría de la gente eso significa ser un gigante físico; para los judíos, significa ser un “hombre de gran altura espiritual”. (Rebe de Klausenberger)
La misión tomó 40 días. A pesar de que los sabios calcularon que el tiempo que se requería para completar la misión era el doble de eso, Dios acortó el camino para que el castigo de “un año por cada día” no fuera tan largo.
Los espías regresaron al desierto y dieron su reporte al pueblo. “[De] la tierra mana leche y miel y esta es su fruta” (Números 13:27). Sobre esto los sabios dicen: “Para que una mentira sea creíble, tiene que contener un poco de verdad”.
Los espías continuaron con su reporte: “¡Sin embargo!, Las personas son gigantes, hombres de gran altura, y la tierra devora a sus habitantes” (Números 13:32). Los espías dijeron que presenciaron constantemente funerales (planeados por Dios para prevenir que los detectaran en su misión). “Para poder vivir en esa tierra, uno debe ser un gigante”. Para la mayoría de la gente eso significa ser un gigante físico; para los judíos, significa ser un “hombre de gran altura espiritual”. (Rebe de Klausenberger)
Los espías comenzaron con un motivo ulterior que los llevó a inventar una filosofía (uno debe ser un gigante espiritual para sobrevivir en Israel) y luego agregaron un poco de verdad extra – Ellos concluyeron que: Como nosotros no estamos en ese nivel espiritual, ¡mejor nos quedamos en el desierto donde somos príncipes!
La ley judía afirma que la evidencia más fuerte en una corte es el testimonio de dos testigos. Un solo testigo puede exigir un juramento (de parte del demandado), pero no forzar un pago. Si dos testigos contradicen a uno, le creemos a los dos. Sin embargo, dos testigos y un millón de testigos tienen exactamente el mismo peso y pueden anularse los unos a los otros. Calev le hizo creer a los espías que él estaba de lado de ellos, mientras que ellos asumían que Yehoshua estaba de parte de Moshé. Eso significaba que eran 11 contra 1 a su favor. Por lo tanto, fue un gran impacto que Calev repentinamente defendiera a Moshé.
Calev dijo: “¿Es eso todo lo que el hijo de Amram hizo?”. Esto silenció a la multitud mientras escuchaban su siguiente comentario, “¿Nos sacó de Egipto, nos partió el mar y nos trajo el maná y el agua?”. Al estar Calev apoyando a Moshé, la cuenta estaba 10 a 2 (Yehoshua y Calev), y los dos grupos de testigos se anulaban uno al otro.
Los espías se pasearon por el campamento, toda la noche, asustando a la gente sobre la dificultad de entrar a Israel. El resultado fue que el pueblo lloró toda la noche y se negó a entrar a la tierra. Dios proclamó: “Lloraron sin razón, ¡entonces yo les voy dar una buena razón para llorar!”. Esa noche era el nueve de Av, que se ha convertido a través de la historia en una noche triste y de lágrimas para todas las generaciones. Por el decreto de morir en el desierto, cada nueve de Av, durante 40 años, todos los hombres cavaban tumbas y se iban a dormir en ellas, y algunos ¡no se levantaban!
También en esta fecha, los dos Sagrados Templos de Jerusalem fueron destruidos. En 1942, los judíos fueron expulsados de España. (Tal vez por eso Colón tenía tantos judíos en su barco). También en esta fecha, explotó la Primera Guerra Mundial, y es bien sabido que la Segunda Guerra Mundial fue simplemente una continuación de la primera y un resultado directo de su desenlace.
Los espías tuvieron una muerte horrible. De acuerdo al Midrash, sus lenguas crecieron hasta hacerse muy largas y alcanzar sus ombligos. Luego gusanos salieron de sus lenguas y entraron por sus ombligos y los mataron. Por supuesto, el mansaje era que su pecado de “Lashón Hará” (habladuría negativa) envenena el cuerpo.
El objeto de su lashón hará era la tierra de Israel. ¿Por qué está prohibido calumniar a un pedazo de tierra?
Después de que Dios prometió al pueblo una buena tierra, cualquier movimiento contrario era considerado como un movimiento directamente en contra de Dios.
El pecado de los espías de calumniar a la tierra de Israel se enfatiza con la conexión con el final de la Parashá previa, cuando Miriam fue castigada por Lashón Hará. Todo el pueblo judío tuvo que esperarla por una semana. Por supuesto que ellos dedicaron esa semana a repasar las leyes de Lashón Hará (ve “Guard your Tongue” de Zelig Pliskin), entonces que el pecado de los espías viniera inmediatamente después era particularmente severo.
Cuando el pueblo escuchó las malas noticias de que no entrarían a la tierra, hubo algunos que decidieron arrepentirse. “¡Ahora subiremos a la tierra!” declararon, a pesar de que Dios dijo que no subieran. Ellos prefirieron arrepentirse “a su manera”, haciendo lo que Dios había ordenado previamente y no lo que Él había dispuesto posteriormente. Obviamente, este no es un arrepentimiento adecuado, y al no escuchar la advertencia de Moshé, esta gente fue diezmada por los Amalekitas y los Canaanitas que se abalanzaron desde las montañas. La lección es: ¡Hazlo “a la manera de Dios”!
La parashá termina con ofrendas que el pueblo judío debe llevar “cuando entres a la tierra que te estoy dando” (Números 15:2). El propósito era aliviar los temores de la gente, en caso que ellos estuvieran preocupados de que luego de 40 años deambulando por el desierto, incluso sus descendientes tendrían que esperar otros 40 años antes de entrar a la tierra.
En el segundo Shabat después de Sinai, un judío anónimo (posiblemente Tzlafjad, el padre de 5 hijas. ver Números 27) quería demostrar la severidad del Shabat, para que la gente lo tomara con más seriedad. Él recogió (o cortó) madera en Shabat recibiendo advertencias ante dos testigos, sometiéndose de esta manera a la pena de muerte.
Cuando no era claro qué método de pena de muerte debía administrarse, Tzlafjad fue puesto en prisión (con el blasfemador) y Moshé le preguntó a Dios. La respuesta fue “lapidación”, que fue rápidamente llevada a cabo.
Tziztzit
Dios nos ordenó poder flecos en cada prenda de vestir de cuatro puntas. A primera vista, los flecos no parecen cumplir ninguna función. Cuando alguien tiene un hilo colgando, instintivamente lo arranca.
Pero algunas personas, se amarran un hilo alrededor de sus dedos para recordar cosas. Los Tzizit nos recuerdan que Dios nos está observando todo el tiempo. El hilo azul (teñido con la sangre de un molusco llamado “jilazón”) nos recuerda el mar y el cielo. Hoy en día, la mayoría de las personas no utilizan el hilo azul porque perdimos la tradición sobre la identidad del “jilazón”.
La Torá dice que cuando vistes Tzizit, se te recuerdan las obligaciones de un judío. Los Tzizit nos recuerdan todas las 613 mitzvot, dado que la gematria (el valor numérico de las letras) de la palabra Tzizit es 600. Suma a esto los 5 nudos y los ocho hilos, y el total es 613
La Torá sugiere que no vas a ir tras idolatría o promiscuidad cuando veas los tzizit. Es costumbre tener los tzizit hacia afuera como recordatorio, pero no es un requerimiento. Si ves los tzizit, te acuerdas de Dios. Si te abstienes de la idolatría y de la inmoralidad, serás santo, y obtendrás el regalo del amor de Dios. ¡Y todo esto es para recordarnos constantemente del Éxodo de Egipto!
(Extraido de aishlatino.com)
Estudiando 3 pesukim (versículos) sobresalientes de la parashá
Shelaj Leja XIII, 17
17 – LOS ENVIO, PUES, MOSHE A EXPLORAR LA TIERRA DE KENAAN, Y LES DIJO. “SUBID POR AQUI, POR EL MEDIODIA, LUEGO SUBIREIS A LA SERRANIA.
17 – LOS ENVIO, PUES, MOSHE. Los envió como jefes responsables y les confió, para su defensa personal, ya el secreto del Nombre de Dios, ya la vara de la que se sirviera en otra ocasión en Egipto (Rabénu Chayím Ben “Attár). El cumplió así la Mitzvá, tomando conciencia del inmenso compromiso que asume aquel que responsabiliza a otro con una misión, en el caso eventual de un accidente en el curso del trayecto.
SUBID POR AQUI POR EL MEDIODIA. Rashí explica: “Era la zona menos valiosa de la tierra de Israel. ¿Y por que, entonces, comenzaban allí su itinerario? porque así es la costumbre de los comerciantes: primero muestran los objetos de menor valor y luego muestran los de buena calidad”.
Así que las intenciones de Moshé, cuando les recomendó subir en dirección al sur del país eran puras, pero se puede uno preguntar si el efecto psicológico fue tan favorable como se esperaba.
En efecto, los exploradores se encontraron enseguida con el enemigo hereditario e irreductible de Israel, los “amalekítas”, quienes se habían establecido al sur del país de Kenáan (XIII,29).
En todos los tiempos ellos representan el “látigo del castigo”, listo a golpear en todo momento. ¿Acaso su abuelo “Esáv (Gén. XXXVI,12) no había, según la Tradición, recomendado a Amalék que ocupara el territorio al sur de Kenáan con el fin de impedir el acceso a los hijos de Israel? Es en esto precisamente en lo cual “Esáv mismo había fracasado (Tanj.). Amalék se había pues instalado en este lugar, acechando la menor flaqueza del Pueblo Judío para atacarlo.
Lo que se produce en el mundo físico se reproduce en el mundo espiritual, de acuerdo con la acepción esotérica de la Torá [Escrituras]. El Zóhar ve en los términos prestados al vocabulario material el trampolín de las fuerzas espirituales que se amarran a la Tierra Prometida: bajo este aspecto hace alusión a la Torá y a las promesas de una Tierra en el Más allá.
Así se expresa Rabí Shimón Bar Yojái: Yo he tomado de este pasaje los secretos de la Sabiduría Superior y he comprendido secretos preciosos y profundos. ¡Ven y observa! Dios se enorgullece de la Torá y nos dice: “Marchad en Mi sendero y apegáos a Mi servicio, y Yo os conduciré a un mundo mejor”. Pero los hombres, que no comprenden, no ven ni creen nada.
A Dios que les dice: “¡Id, Yo os conduciré a un mundo superior! ellos responden: “¿Cómo podemos subir y comprender?” Entonces, cuando Dios ordena: “¡Subid por aquí hacia el sur!” es en la Torá en lo que El piensa: quien quiera adquirir la Sabiduría, debe dirigirse en su plegaria hacia el sur (B.B. 25b).
He aquí porqué el sur era el lado preferido de Abrahám cuando partió en busca del país de Kenáan (Ver Com. Gén. XII, 9). Y es que, para adquirir esta tierra, es menester luchar con la materia sin dejarse vencer por las dificultades. Se encuentran en este pais de espiritualidad, oposición entre gigantes y personas medianas que evocan los contrastes existentes en la Toráh entre lo puro y lo impuro, lo permitido y lo prohibido, la recompensa y el castigo. Si se rehúsa luchar, el revés es seguro. Pero Dios nos ayuda a superar las dificultades para llegar justamente al corazón de este reino – país magnífico que mana leche y miel.
Esta frase es igualmente una alusión a la Torá y a sus misterios, palabras dulces que resbalan bajo la lengua como leche y miel. Si se asimila bien el contenido de la Toráh, sus secretos se revelan a vosotros como tales (Jaguigáh 13a;)
Los exploradores no comprendieron el discurso de Moshé en este sentido y sus respuestas fueron completamente negativas.
Shelaj Leja XIV, 27
27 – HASTA CUANDO TENGO QUE SUFRIR A ESTA CONGREGACION PERVERSA (A LOS DIEZ ESPIAS), QUE SIGUE HACIENDO MURMURAR CONTRA MI? YO HE OIDO LAS MURMURACIONES DE LOS HIJOS DE ISRAEL QUE ELLOS (LOS ESPIAS) HACEN PROFERIR CONTRA MI
27 – ¿HASTA CUANDO… ESTA CONGREGACION PERVERSA? Rashí.- “De ahí aprendemos que diez hombres conforman una Comunidad”. Ciertos pecados son más graves cuando son cometidos por una comunidad, por ejemplo, cuando el anatema es pronunciado contra una ciudad: un solo proselitísta para la idolatría no puede atraer el anatema sobre la ciudad, pero varios sí. (Sanh. 111a)
Shelaj Leja XV, 40
40 – A FIN DE QUE OS ACORDEIS (DE MI), Y CUMPLAIS TODOS MIS MANDAMIENTOS, Y SEAIS SANTOS A VUESTRO DIOS.
40 – SEAIS SANTOS A VUESTRO DIOS. Rabí Bajyéh Ibn Pakúda comenta que existen dos clases de Mitzvót, las primeras reveladas por la Tradición, las otras confirmadas por la inteligencia humana. Nuestros Sabios distinguen las primeras al citar (en las bendiciones): [asher kideshánu be-mitzvotáv..- que nos santificaste con Tus preceptos…), mientras que las otras no citan estos términos (por ejemplo el respeto hacia los padres, el ejercicio de la caridad y de la justicia, etc.).
La Torá indica aquí el fin esencial de los Mandamientos, “la santidad”. Ya hemos subrayado la importancia que la Torá le atribuye cuando comentamos el versículo: “Seréis para Mí un Pueblo de Sacerdotes, una Nación Santa ” (Exo. XIX, 6). Fuera de todas las aspiraciones de Israel, la Santidad permanece como el summun de la finalidad: ni la bondad, ni la caridad, ni la justicia, constituyen su ideal más alto. Existen cosas sagradas, animales sagrados, hombres santos, que se han convertido en tales mediante el cumplimiento de ciertas Mitzvót particulares, lo cual los señala como una categoría de santidad, muy superior al Humanismo corriente. Israel se define por su grado de Santidad, es este la que le confiere su condición de Pueblo Elegido por Dios (Ver Com. Lev. XIX,1)
Cuando el Israelita se envuelve en el Talít, se hace también santo a los ojos de Dios como los ángeles que Lo sirven (Targúm Yonatán).
(Extraido de tora.org.ar)
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