Estudiando algunos midrashim de la parashá

Por Qué la Torá especifica la Fecha y Lugar Donde Hashem Habló a Moshé

El libro de Bamidbar comienza, “Y Hashem habló a Moshé en el desierto de Sinai, en el Mishkán (tabernáculo), en el primer día del segundo mes (Iyar), en el segundo año después de que ellos hubieron salido de la tierra de Egipto.”
Hashem habló a Moshé cientos de veces, y la Torá generalmente no especifica la fecha. ¿Por qué, entonces, lo hace aquí?
La siguiente parábola ilustra el punto:

El señor XY, un famoso millonario, conocido por poseer varios rascacielos, vastas cantidades de acciones en firmas importantes, granjas y propiedades en el Sur, era incapaz de hallar satisfacción en su vida personal. Había acabado de divorciar a su segunda esposa, la hija de un rico magnate petrolero, quien había amargado sus días con su incesante disputar. El había divorciado a su primera esposa varios años antes porque ella le había sido infiel. Raramente hablaba de estos matrimonios, y cuando era interrogado por curiosos reporteros, rehusaba divulgar todo detalle. Mantenía las fechas de sus casamientos y divorcios en secreto, y cuando se le solicitaba exhibir sus contratos matrimoniales él negaba poseer cualquier documento semejante.
Muchos años más tarde sus amigos sugirieron una pareja para él, no obstante inusual para un hombre en su posición, probaría indudablemente ser auspiciosa. La muchacha en cuestión estaba empobrecida, pero era de noble estirpe y refinado carácter.
Después de que el millonario hubo investigado y encontrado que todas las afirmaciones hechas acerca de la joven dama eran ciertas, exclamó, “¡Esta vez yo he encontrado la esposa correcta! Anunciaré públicamente la fecha de la boda y ciertamente le daré a ella un contrato matrimonial.”

Después de crear a la humanidad, Hashem, para decirlo de alguna manera,se desilusionó, de una generación a otra. La generación del Diluvio se rebeló en contra de El, y así hizo ciertamente la generación de la Dispersión. La Torá por consiguiente comenta la elevación y caída de éstas y las subsiguientes generaciones, sin revelar las fechas exactas de su aparición en el escenario de la historia o de su salida. De este modo, la Torá no registra cuándo las destrucciones de la generación de la Dispersión o de los Sodomitas tuvieron lugar, ni cuándo las Diez Plagas y el ahogo de los egipcios ocurrieron.
Relativo a los judíos, no obstante, Hashem exclamó, “Ellos son diferentes de las generaciones previas;¡ellos son los hijos de Abraham, Itzjak, y Iaacov! Yo sé que este pueblo será leal a Mí.”
Por consiguiente, El ordenó a Moshé, “Registra en la Torá el día,mes,año y localidad exactos cuando los elevé a la grandeza.”

La Torá (Bamidbar 1:1) especifica la fecha y lugar precisos de la alocución de Hashem a Moshé, al igual que estos particulares son encontrados en una ketubá (contrato matrimonial).
Así este pasuk (versículo) demuestra que el pueblo judío fue escogido por Hashem de todas las naciones.

Por Qué Hashem Reveló la Torá en un Desierto

Las palabras, “en el desierto de Sinai,” indican que Di- s adrede eligió un desierto en el cual entregarnos Su Torá.
Hay varias razones de por qué Di- s prefirió un desierto a tierra habitada. Entre ellas:
– Si la Torá hubiera sido entregada en Eretz Israel, sus habitantes alegarían una relación especial con la Torá. Hashem habló a los judíos en un lugar donde todos disfrutaban de libre acceso a fin de instruir que todo judío tiene una parte y obligación en la Torá igual a aquélla de todo semejante judío.

– Revelando la Torá en el desierto, Di- s nos enseñó que a fin de volverse grande en estudio, uno debe hacerse a sí mismo como un desierto- eso es, hefker, sin dueño.
Estas palabras implican:

1. Al igual que un desierto es libre para todos para pisar sobre él, así un judío debe ser humilde. Humildad es la conciencia de la propia pequeñez de uno. Es una virtud necesaria para tener éxito en el estudio de Torá y para una vida feliz en este mundo.

2. “Volviéndose como un desierto” también implica que un judío debe estar listo para sacrificar el confort material por la Torá. El concepto de “desierto” sugiere lo opuesto de civilización con su confort y lujos materiales. Un judío puede tener la esperanza de progreso en el estudio de Torá y cumplimiento de mitzvot sólo si él está preparado para hacer sacrificios en cuestiones mundanas.

3. Una característica adicional del desierto es su vaciedad. El intelecto de un judío debe ser como el desierto, libre de elementos extraños, antes de que pensamientos de Torá puedan enraizarse en él.

Los Bnei Israel son Contados una Cuarta Vez

En el primero del mes de Iyar, de 2449, el segundo año en el desierto, Hashem ordenó a Moshé, “Cuenta a los varones judíos entre las edades de veinte y sesenta años.”
Sólo judíos de nacimiento fueron contados, no los erev rav. (Estos conversos egipcios habían sido excluídos de todas las cuentas previas, también.) Hashem ordenó a Moshé, “Reúne a los Bnei Israel y cuéntalos colectando una moneda de medio shekel de cada uno (dado que los judíos no pueden ser contados directamente).
“Cada uno presentará documentos y testigos para probar la Tribu de la cual su padre es descendiente. “Registra el nombre de cada hombre de acuerdo con la descendencia de su padre y calcula el número total de varones de cada Tribu. Después de ello, calcula el total de Bnei Israel”.

Esta fue la cuarta vez que los judíos fueron contados:

1. Inicialmente, la Torá registra que los miembros de la familia de Iaacov que viajaron a Egipto fueron setenta.

2. La Torá consigna que 600.000 hombres abandonaron Egipto. Estas cifras indican que el pueblo judío se multiplicó milagrosamente mientras estaban en Egipto. Debido a la Especial Providencia de Hashem, la pequeña familia de Iaacov, a pesar de los planes enemigos para exterminarla, maravillosamente se convirtió en una nación incluyendo millones de almas.

3. Después del pecado del Becerro de Oro, el once del mes de Tishrei, de 2448, los Bnei Israel fueron contados una tercera vez. Aquel censo fue tomado como señal del amor e interés de Hashem por los judíos incluso después de su pecado.

4. Ahora, en el primero del mes de Iyar, de 2449, casi siete meses después del más reciente censo, el pueblo fue contado otra vez.

Hashem ordenó este censo por varias razones, entre ellas:

1. El propósito principal de esta cuenta era asegurarse de la prosapia de cada individuo y de ese modo determinar su Tribu.

2. Hashem ordenó que los judíos fueran contados en este primero de Iyar porque su entrada a Eretz Israel estaba fijada para tener lugar en veinte días. (La estadía de cuarenta años en el desierto fue decretada solamente después, cuando el pueblo demandó Espías.) Esta inspección determinaría quién calificaba para servir en el ejército que conquistaría Eretz Israel.

3. A pesar de que hay muchas otras razones para este censo, una en particular explica profundamente por qué Hashem ordenó contar a Bnei Israel ahora, a pesar de que ellos habían sido contados sólo unos pocos meses antes:

A la noche, un hombre de negocios regresó a casa exhausto. Había sido un día agitado- llamadas telefónicas, órdenes, y embarques. El deseaba solamente tener una buena cena y caer en cama. No obstante, primero tomó tiempo para atender algo. A pesar del tiempo consumido y la concentración requerida, no obstante le daba mucho placer. Sacando fuera de su billetera los cheques y billetes que había recaudado durante el día, pacientemente los contaba varias veces. Olvidando su cansancio, se llenaba de satisfacción y placer.
Una persona invierte tiempo y esfuerzo para inspeccionar y contar objetos que le son preciados. Más valioso el ítem, más cuidadosamente lo escrutará.

El Todopoderoso frecuentemente cuenta a Klal Israel, demostrando que a Sus ojos cada judío individual es importante. Por lo tanto, la Torá hace todo lo posible para detallar el número del pueblo judío. En parashat Bamidbar sola, hay cuatro diferentes listados del número de Bnei Israel.
Hashem dice, “Toda vez que la suma total de Benei Israel es mencionada, Yo soy feliz, porque ella representa el número de soldados en Mi ejército, que cumplen Mi voluntad en el mundo.”

(Extraido de tora.org.ar)

La Humildad y el Monte Sinai

El Midrash dice que cuando Dios se estaba preparando para entregar la Torá, todas las montañas dieron un paso al frente y declararon por qué creían que la Torá debía ser entregada sobre ellas. “Yo soy la montaña más alta”, dijo una. “No,” dijo otra, “Yo soy la montaña más empinada y, por tanto, la Torá debe ser entregada sobre mí”.
Una por una, todas expresaron sus reclamaciones. Pero al final, Dios eligió el Monte Sinai – no porque era el más alto o el más grandioso (porque no lo es, como cualquier persona que recorrió el desierto de Sinai podría atestiguar), sino porque, dice el Midrash, era el más humilde.

¿Cuál es esta noción de “humildad” y qué tiene que ver con la Torá?
En primer lugar, vamos a clarificar que cosa NO es humildad. Humildad no significa ser renuente a levantar la voz o a ser asertivo. La humildad no es encoger los hombros y tener baja autoestima. La Torá (Números 12:3) se refiere a Moisés como “la persona más humilde que haya vivido” – y, sin embargo, él se enfrenta agresivamente al Faraón, lucha una guerra contra Amalek, y se levanta para castigar al Pueblo Judío.

Humildad es saber cual es nuestro lugar en el mundo. En la parashá de esta semana, la Torá describe la disposición de las 12 tribus en el campamento de los israelitas. Después de una larga descripción de quien viajará en primer lugar, y quien viajará último, la Torá dice: “Y el pueblo judío hizo exactamente así como fueron instruidos” (Números 1:54).

¿Cuál es la gran importancia de que todos hayan acampado en el lugar que debían? El Midrash explica que cuando Dios sugirió el arreglo, Moisés empezó a quejarse, diciendo: “Ahora habrá conflictos entre las tribus”. Moisés pensó que una vez que comenzara a especificar quien viaja en el Oriente y quien viaja en el Occidente, quien va al frente y quien va atrás, la gente empezaría a argumentar. Si se estableciera que la tribu de Yehudá debe viajar en el Este, ellos dirían que quieren viajar en el Sur, y así sucesivamente con cada una de las tribus.

Dios le dijo a Moisés: “Años atrás, en el funeral de Iaacov, sus 12 hijos llevaron el ataúd. La forma en que ellos se organizaron alrededor del ataúd es la misma forma en que las tribus se organizarán alrededor del campamento. De esta manera, cada tribu ya sabe cual es su lugar adecuado. Así que no te preocupes, porque cuando alguien sabe su lugar, inevitablemente hay paz y tranquilidad”.

Esto se aplica a nuestra relación con Dios también. Mientras más alto llega una persona espiritualmente, más humilde se torna. A medida que nos acercamos a Dios, llegamos a ser más realistas en cuanto a nuestras propias limitaciones, nuestra vulnerabilidad y nuestra mortalidad. Interiorizamos la realidad de que todo ser humano es efímero, y sólo Dios es eterno.

Moisés fue llamado “el más humilde” porque cuando estaba delante de Dios, él conocía su lugar. Cualquier otra cosa hace que Dios se oculte. Es por eso que el Talmud compara la arrogancia con la idolatría; ya que ambas expulsan la presencia de Dios.

En el mundo secular, las personalidades más importantes son generalmente las más arrogantes. Imagina esta escena: Una estrella de cine entra en una fiesta – engreído, presumido, con la cabeza en alto. Su comportamiento expresa: “Yo soy grande y no te necesito a ti ni a nadie”. La sala está en silencio con asombro. ¡Carisma!
El judaísmo dice que ésta es la falsificación del carisma.

La verdadera humildad significa vivir con la realidad de que nada importa, excepto hacer lo correcto. La persona humilde no depende de la opinión de los demás. Porque a veces hacer lo correcto es popular (y satisface las necesidades de nuestro ego), pero a veces, no lo es. La persona humilde puede dejar su ego de lado, en caso de ser necesario, con el fin de hacer constantemente lo correcto.
Por otra parte, una persona arrogante, no se preocupa por el bien y el mal, sino sólo acerca de sí mismo y de lo bien que las cosas van a resultar para él. Él puede parecer refinado en la superficie, pero realmente, sólo está manipulando todo a su alrededor para satisfacer sus necesidades egoístas.

• “Arrogancia” = Yo soy el que cuenta.
• “Humildad” = Lo que es superior a mí es lo que cuenta.

En realidad, ¡la humildad es lo que garantiza el carisma! La persona humilde tiene la capacidad de elevarse por encima de su envoltura narcisista y abrazar a los que están a su alrededor. Al saber con confianza cual es su lugar, puede dejar espacio para los otros sin tener una crisis de ego. Él honra a los demás y también los ayuda a encontrar su lugar.

Humildad es la capacidad de ser objetivo acerca de la propia posición con respecto a los demás. Si estoy en condiciones de liderar, entonces yo debería liderar. Y si no estoy en condiciones, no debería hacerlo. Tengo que saber donde estoy; tengo que conocer mi lugar. Si yo estoy en presencia de alguien más sabio, debo pensar dos veces antes de hablar. No hay nada más molesto que un contador, en un salón lleno de doctores, opinando sobre la ciencia médica.

Rab Simja Bunim de Pshisja (siglo 19, Europa) siempre llevaba dos tiras de papel, una en el bolsillo derecho y otra en el izquierdo. En uno de los papeles estaba escrita la declaración talmúdica, “El mundo entero fue creado sólo para mí” (Sanedrín 38a). En el otro papel estaban escritas las palabras de Abraham, “No soy sino polvo y cenizas” (Génesis 18:27). De esta manera, él recordaba que a veces es bueno dar un paso adelante, y a veces es mejor dar un paso atrás.

Tomemos por ejemplo al Rabino Moshé Feinstein z”l, el líder de los judíos de Estados Unidos durante gran parte del siglo 20. En la introducción a Igeret Moshé, su monumental compendio de responsa, el Rabino Feinstein escribe: “Yo no me habría ofrecido voluntariamente para liderar al pueblo judío. Pero dado que este es el papel que Dios ha elegido para mí, tengo que aceptarlo de buena manera”.

Un día en la sala de estudios, un visitante atendió el teléfono público, y la voz en el otro extremo pidió hablar con Moshé Feinstein. El visitante entonces entró en la sala de estudios y comenzó a gritar: “¡Moishy!, ¡teléfono para Moishy!”. Increíblemente, ¡estaba usando un apodo informal para llamar al gran sabio! El Rabino Feinstein calmadamente levantó su mano, y amablemente aceptó el teléfono.

Una vez le preguntaron a la hermana del Rabino Feinstein: “¿Qué hace tan especial a tu hermano?” Ella respondió: “Lo que hace especial a mi hermano es que él nunca se mira a sí mismo como alguien especial”.

¿Cómo podemos adquirir humildad?
Lo primero que hace un judío al despertar por la mañana, es decir, la oración Modé Ani: “Te agradezco, Dios, por haber devuelto gentilmente mi alma para otro día. ¡Gracias!”.

El primer paso hacia la humildad es poner en perspectiva nuestra relación con Dios. Sentir que existe el “nosotros”, en lugar de la auto-indulgente energía negativa. De esta manera estaremos más relajados, tranquilos y seremos más flexibles. Y esto, a su vez, se extenderá hacia todas nuestras relaciones interpersonales: relaciones de negocios, el matrimonio, la comunidad y la nación.

El segundo paso hacia la humildad se encuentra en el versículo de apertura de la parashá de esta semana. “Y habló Dios a Moisés en el desierto de Sinai” (Números 1:1). Los sabios hacen una pregunta fundamental: ¿Por qué la Torá fue entregada en un desierto? Y responden: ¡porque un desierto está vacío! Esto quiere decir que para adquirir la Torá – es decir, para recibir la sabiduría de Dios – en primer lugar debemos estar dispuestos a dejar un espacio libre en nuestro interior.

El Maharal (Praga, siglo 16) explica que la única manera de enseñar algo es logrando que el estudiante pregunte, porque una pregunta crea una falta y una necesidad – es decir, un espacio que la respuesta puede venir y llenar. Pero sin una pregunta, no hay espacio para la respuesta.

En esta época de la festividad de Shavuot, y de revivir la experiencia de Sinai, el mensaje para nosotros es conocer nuestro lugar, hacer un poco de espacio, y dejar que la verdad de Dios y Su Torá entren en nuestro interior.

(Extraido de aishlatino.com)

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