Estudiando 3 pesukim (versículos) sobresalientes de la parashá

Tazría 12,2
Cuando una mujer concibiere y diere a luz a un varón” (12:2)

PREGUNTA: Parsha Shemini concluye con el tema de la comida kasher y la no kasher. ¿Cuál es la conexión entre el fin de Parsha Shemini y el comienzo de Tazría, que estudia el nacimiento de un niño?

RESPUESTA: La Torá está enseñando que la obligación de los padres hacia el niño no comienza después de su nacimiento, sino mientras todavía está en el vientre de la madre.
La madre embarazada tiene que tener mucho cuidado de lo que come, pues esto puede tener un efecto negativo o positivo sobre el niño, dependiendo de si la comida es o no kasher.
En la Guemará (Iomá 82 b) está la historia de una mujer embarazada que venció su deseo de comer en Iom Kipur y posteriormente dio a luz al gran sabio Rabí Iojanan.
Otra mujer embarazada que se rehusó a vencer su deseo, dio a luz a un rashá (malvado) que fue conocido como “Shabbatai Otzar Perot” (el acaparador de provisiones [para especular]).
El último versículo de Shemini, que resume las leyes referentes a la comida kasher y no kasher, alude a lo anterior.
En hebreo, una mujer que da a luz es conocida como “jaiá“.
Así, la Torá nos dice: “lehavdil bein hatamé uvein hataor” -”para distinguir entre el (niño) puro y, Di-s no permita, el (niño) contaminado” – es contingente sobre “uvein hajaiá hamejelet” -”la distinción entre una “jaiá” -una madre que fue negligente durante el embarazo en la observancia del kashrut -”uvein hajaiá asher lo tejeil” -una madre que fue cuidadosa de no comer comida cuyo kashrut es cuestionable” (11:47)

Tazría 12,3
En el octavo día la carne de su prepucio será circuncidada” (12:3)

PREGUNTA: En el brit es costumbre que todos los presentes proclamen: “Así como él ha entrado al pacto, así entre a la Torá, el matrimonio y los buenos actos”. ¿Por qué asociamos estas tres cosas con el brit?

RESPUESTA: La circuncisión hecha en el brit es permanente. Una vez que se ha efectuado, no puede ser cambiada de ninguna manera. Aquellos presentes pronuncian una bendición triple y oran por el niño. Primero, así como el brit es permanente, del mismo modo su conexión con la Torá sea para siempre. Segundo, que la persona que despose sea su compañera de por vida. La tercera y final bendición es que a través de su vida esté llevando a cabo constantemente buenos actos.

Alternativamente, la primera mitzvá en la cual el niño es involucrado es un brit. Debido a su corta edad, sus padres tienen un rol activo en planificarlo y prepararlo.
Cuando viene al judaísmo, muchos padres tienen la tendencia a decir “Cuando nuestro hijo crezca, tomará sus propias decisiones”.
Por lo tanto, todos los presentes en el brit llaman la atención a los padres “Keshein shenijnas labrit“-así como en el brit los padres están activamente involucrados -”ken ikanes leTorá ulejupá ulemaasim tovim“-así también, cuando el hijo llegue a la edad del estudio de la Torá, el matrimonio y los buenos actos, los padres estén activamente involucrados en todas sus decisiones.

Metzorá, 14,2
Esta será la ley del leproso” (14:2)

PREGUNTA: ¿Por qué el leproso es llamado “metzorá“?

RESPUESTA: La Guemará (Arajin 15 b) dice que una de las maneras de transformarse en un metzorá es a través de hablar lashón hará (calumnias).
La palabra metzorá es una combinación de dos palabras “motzí ra” -”uno que saca el mal” [acerca de otra persona]. El castigo de esto es nega tzaraat -llaga de lepra.
La Torá prohibe el lashón hará ordenando “Lo telej rajil beameja” – “No habrá maledicencia entre tu pueblo” (19:16).
Estas palabras equivalen numéricamente a 883, el mismo valor numérico de “nega tzaraat”. Esto muestra que el pecado y el castigo son exactamente midá kenegued midá -medida por medida

Como Combatir el Deseo de Hablar Lashón Hará

La gente se enfrenta a diario con innumerables ocasiones que dan lugar a hablar lashón hará. De todas las extremidades y órganos, la lengua es el órgano que se mueve con menos dificultad y mayor rapidez. Por consiguiente, lashón hará es uno de los pecados que se comete con más frecuencia.
Asimismo, los efectos de la palabra hablada no son tangibles, como son los del pecado consumado con acciones, y por eso tendemos a tratar a esta clase de agravios de forma menos dura que otras prohibiciones de la Torá.
El castigo de tzaraat ya no tiene efecto, y su amenaza no nos detiene de hablar mal como lo hacía en la época del Beit Hamikdash. ¿Cómo podríamos fortalecernos contra la tentación de hablar lashón hará?
El Midrash ofrece varios pensamientos que sirven como consejos valiosos.

1. Nuestros Sabios nos enseñan que cada palabra que deja nuestra boca se graba en el Cielo. Algún día todas esas palabras nos las van a hacer escuchar. Entonces, trataremos de excusarnos con frases tales como “Yo no era conciente de la gravedad de la transgresión; no pequé intencionalmente”.
No obstante, se nos responderá, “¡Demasiado tarde ahora! Era tu deber darte cuenta de que tanto las cosas buenas como las malas que decías quedaban registradas, así las dijeras de forma intencional o no.
La gente debe darse cuenta de que una vez que uno pronuncia una palabra, ésta no se evapora en el aire sin dejar rastro, y por lo tanto debe ser tomada con seriedad. Cada palabra que uno pronuncia graba una marca que queda eternamente y que no se puede borrar.

2. La gente debe considerar la posición especial que el Todopoderoso le asignó a la lengua.
Hashem reprende a la lengua, “¡Oh, lengua malvada! ¡¿Por qué es que te mueves constantemente a pesar de que te coloqué en una posición diferente a la de todos los otros miembros y órganos del cuerpo humano?! Coloqué a las otras extremidades en una posición vertical o inclinada, mientras que tu yaces en la boca con posición horizontal para que descanses (esto es para indicar que la posición natural de la lengua es la de descanso; y que esta no debería estar en movimiento permanentemente).”
“Además,” le dijo el Todopoderoso a la lengua, “Te encerré. Te cerqué con dos tapias (para advertirle a su dueño que no deje que te pierdas), un cerco interno formado por dientes, y una barrera externa formada por carne, los labios que te encierran. ¿Cuántas otras barreras acaso son necesarias para impedir que hables mal?

Hashem le encomendó a cada órgano una tarea especial y cada uno de ellos nos deberían alentar para que los empleemos sólo para los usos benéficos que el Creador desea.
La lengua fue otorgada para que pronuncie las palabras de la Torá, tefilá, y para que beneficie al prójimo.

(Extraido de tora.org.ar)

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