Moshé comenzó su poético discurso al pueblo invocando a los cielos y a la tierra como testigos eternos de sus advertencias. Marcó el contraste entre la fidelidad y la justicia de Hashem, y las formas corruptas de Su nación elegida.
Si los bnei Israel inquirieran sobre la vieja generación, se les diría cómo D-s había elegido a Israel entre todas las naciones y cuidado a sus miembros en el desierto como un águila cuida a sus crías. Sin embargo, en generaciones posteriores Israel podría volverse hacia otros objetos de culto
Consiguientemente, D-s promete castigar su falta de apreciación negango Su favor. Tanto los jóvenes como los ancianos serán castigados con el saqueo y la crueldad del enemigo. Será sólo Su preocupación la que evitará la completa destrucción de Israel.
En consecuencia, los bnei Israel deben comprender que sólo por medio de la providencia del Señor podrían rechazar ejércitos muy superiores. Es imprescindible que reconozcan que existe un sólo D-s, Cuyo poder es absoluto.
Después de completar este discurso, el Señor le dijo a Moshé que ascendiera al Monte Nevó para que pudiera ver la Tierra Prometida antes de morir.
(Extraído del libro “Lilmod ULelamed” de Edit. Yehuda)
Shabat Shubá
El sábado que cae entre Rosh Hashana y Iom Kipur es conocido como Shabat Shuba por ser que la Haftará (Capítulo de los profetas que se lee los sábados después de la lectura de la Torá) comienza con las palabras “Shuba Israel”.
También es llamado “Shabat Teshuvá” (sábado del retorno) ya que se encuentra en los diez días del retorno (Aseret Ieme Teshuva).
Los días de Retorno
Durante los diez días del retorno (Aseret Ieme Teshuvá) que comienzan en Rosh Hashana y finalizan en Iom Kipur, cada persona debe efectuar un análisis espiritual de sus actos y arrepentirse por los pecados cometidos. Asimismo debe esmerarse y realizar actos de beneficencia y mitzvot para que de esta forma sea merecedor de la misericordia divina y sea sellado en Iom Kipur en el libro de la vida.
También debe desarraigarse de las malas cualidades como el odio, la envidia, el orgullo etc. promotores de la realización de los pecados.
La “Teshuvá” o sea “El Retorno a Dios”, que es uno de los 613 preceptos, consta de tres pasos: abandonar los pecados y decidir no volver a cometerlos jamás, arrepentirse por lo cometido, y confesarse ante el Todopoderoso.
Enseña el tratado de Iom Kipur (Ioma 85 pag. 2) “los pecados cometidos contra el prójimo no son expiados por Iom Kipur, si no recibió con anterioridad el perdón de su compañero”. Como dice el versículo “porque en este día serán expiados sus pecados delante de D-s”. O sea sólo los pecados cometidos contra D-s son perdonados gracias a la teshuvá y Iom Kipur, pero no las agresiones contra el prójimo.
Por consiguiente si tomó algún objeto sin permiso de su compañero o robó no alcanza con devolver lo robado, sino debe también disculparse y reconciliarse. Si avergonzó o hirió a su prójimo debe también pedirle disculpas hasta que lo perdone
Enseñaron nuestros sabios: “Todo el que perdona la agresiones cometidas contra él, D-s le perdona todos los pecados”. Por consiguiente la persona no debe ser cruel y debe perdonar a su compañero, de todas formas puede retrasarse en disculparlo si desea que su agresor aprenda la lección y no vuelva a cometer un pecado, la misma ley recae si teme que su compañero al ver que lo perdona fácilmente vuelva a su mal camino.
(Extraido de tora.org.ar)
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