Resumen de la parashá

La parashá Mishpatim enumera muchas leyes básicas para la preservación de una existencia civilizada entre los Bnei Israel.
El primer grupo de leyes promueve el trato humanitario de los esclavos.
La parashá también trata las leyes referentes a agravios, y las compensaciones por éstos. También debe pagarse compensación por daño a la propiedad.

Un dueño de casa puede alegar homicidio justificado si mata a un ladrón que penetra en su casa durante la noche; sin embargo, es acusado de asesinato si mata a un ladrón durante el día.
Si un ladrón es muy pobre y no puede devolver lo robado, es vendido como esclavo.

Cuando un hombre permite a sabiendas que un animal suyo deambule por el campo o el viñedo de otro hombre, y causa algún daño, debe evaluarse las mejores partes de sus campos como base para estimar la compensación.
Una pena similar es aplicada al hombre que enciende un fuego y ocasiona, por descuido, el incendio de la propiedad de su vecino.

Si se confía dinero o propiedades al cuidado de un individuo al que no se le paga por ello, y son robados, el propietario debe recibir el doble del valor del objeto faltante. Esta multa es pagada por el ladrón si es capturado, o por el depositario si es capturado, o por el depositario si es hallado culpable de desfalco, o por los testigos que acusen falsamente al depositario de tener el objeto en su poder. El depositario puede absolverse a sí mismo de obligación si hace un juramente de que no es responsble por la pérdida del objeto.
Cuando un animal confiado a un guardián pago muere y es lastimado o robado, el depositario puede también prestar juramento de que no es responsable. Sin embargo, si el animal es robado, el guardián será responsable. Si el animal es maltratado por bestias salvajes, el depositario no es responsable si puede devolver la res. Si alguien toma prestado un animal es responsable por su muerte o herida, a menos que el dueño esté presente en el momento del accidente.

La Torá advierte que un extranjero no debe ser maltratado o insultado en forma alguna, pues los judíos mismos fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Igual consideración debe mostrarse a la viuda y al huérfano. De lo contrario, Hashem descargará Su cólera sobre cualquiera que se aproveche de su mala situación.

Los préstamos deben hacerse sin cobrar intereses.
Si alguien toma como fianza una prenda que es usada como cobija por la noche, debe devolverla a su propietario antes de la puesta del sol.

La perversión de la justicia puede ser el mayor peligro para la supervivencia de una sociedad civilizada. Puede ser causada por uno de los siguientes motivos: un testigo que levanta falso testimonio en favor de un individuo culpable; un testigo que no sostiene firmemente lo que correcto, sino que sigue a la mayoría en el error; un juez que administra justicia sobre una base parcial, y uno que acepta un soborno que influye en sus decisiones.

Debemos extender nuestra ayuda al prójimo incluso cuando hay rivalidad de por medio. Si ocurre que alguien encuentra un animal pedido por su rival, debe devolvérselo. De igual manera, si alguien encuentra un animal que yace impotente bajo su carga, debe ayudarlo y aliviar su dolor.

Los primeros productos y frutos de la tierra y los viñedos deben ser ofrecidos a D-s, Quien ha provisto al hombre esos presentes.
En forma similar, los primogénitos de hombres y animales deben ser consagrados a D-s.

Otras leyes incluyen la prohibición de comer treifá (la carne de un animal despedazado por bestias en el campo).
El séptimo año del ciclo de la shemitá es sabático. Durante su transcurso la tierra no debe ser sembrada ni cosechada, sino permanecer en barbecho.

El shabat debe ser observado con una completa abstención de trabajo por parte de todo miembro de la casa, incluyendo los sirvientes y hasta el ganado.
Tres veces por año (en Pesaj, Shavuot y Sucot), cada adulto israelita debe hacer un peregrinaje al Templo Sagrado, llevando ofrendas como expresión de gratitud a Hashem.
Está prohibido remojar la carne de cabrito en la leche de su madre.

En un mensaje final, los israelitas reciben la promesa de que si obedecen las leyes divinas, el Señor los apoyará en su conquista gradual de Canaán, y su victoria estará asegurada.

Moshé regresó desde las alturas del monte Sinaí y luego de escribir todos los preceptos que le fueran transmitidos por D-s, ofreció sacrificios y leyó el Libro del Pacto al pueblo. Este respondió de inmediato, diciendo: “Todo lo que Hashem ha dicho, nosotros haremos y escucharemos”.
Por orden de Hashem, Moshé, Aharón, Nadav y Avihú, junto con los setenta ancianos, ascendieron al monte, donde presenciaron uan visión mística de la Gloria Divina.
Después de su descenso, Moshé fue convocado solo para recibir las dos Tablas de la Ley sobre las cuales D-s había inscripto los Diez Mandamientos, a fin de que le fueran enseñados ampliamente al pueblo, mientras que Aharón y Jur quedaron para gobernar en su ausencia.
Seguido por Iehoshúa (que permaneció en la parte baja de la montaña), Moshé subió al monte Sinaí, que estaba rodeado por una nube; luego penetró en la bruma de la nube y permaneció allí durante cuarenta días y cuarenta noches.

(Extraído del libro “Lilmod ULelamed” de Edit. Yehuda)

Temáticas de la parashá:

Los Derechos Humanos del esclavo: En la antigüedad era una práctica extendida la posesión de otra persona, el tener esclavos. La Torá reconoce esa situación como existente, pero no acepta que se quite la dignidad humana al esclavo. Por el contrario, insiste en que sean respetados sus derechos básicos, y hasta brinda accesibles modos para que el esclavo obtenga su libertad.

Pena capital: Para una serie de crímenes y pecados la Torá establece la pena capital: asesinato intencional, maldecir a un padre usando el Nombre del Eterno, secuestro, brujería, sacrificios a los ídolos.
Sin embargo, era bastante improbable que un juzgado decretara la pena de muerte, pues había numerosos pasos en el proceso legal que hacían difícil su aplicación.

Indemnizaciones: Ante determinadas acciones gravosas, la Torá establece diferentes indemnizaciones. Así los accidentes, peleas, embestidas de animales que son de propiedad, robo, hurto, daño a la propiedad, extravíos, etc. son tomados en cuenta por la legislación de la Torá.

El trato hacia el socialmente desvalido: El extranjero, la viuda y el huérfano, que en la antigüedad eran especialmente desplazados, no deben ser maltratados ni insultados.

Prestamos: El préstamo de dinero entre judíos debe ser sin intereses. Si uno pide como prenda de pago una vestimenta imprescindible para el otro, ésta ha de ser devuelta antes del ocaso.

Desvío de la Justicia: La Justicia corrompida es uno de los más grandes peligros para la sociedad civilizada. Puede ser causada por: testimonios falsos, testimonio dudoso, jueces parciales, jueces que aceptan soborno.

Ayudar a otros: Es un deber extender la mano amiga hacia el prójimo judío, aún si hubiera alguna rivalidad entrambos.

Primogénitos: Los primeros frutos, así como las primeas crías, han de ser entregadas al Eterno.

Leyes varias: Prohibición de comer de un animal hallado muerto en el campo; el año sabático en el cual no se puede laborar la tierra; la completa abstención de labor en Shabbat; la peregrinación en las tres festividades; prohibición de hervir una cría en la leche de su madre.

Promesa divina: El Todopoderoso dice a los hebreos que si obedecen los preceptos de la Torá, la victoria está asegurada para ellos.

Moshé sube al monte Sinaí: Él permanece allí por 40 días con sus noches, recibiendo las Tablas de la Alianza, gran parte de la Torá escrita, y gran parte de la Torá oral.

De arriba a abajo…

En la Parashá de la semana pasada se relató la dramática revelación de Dios en el Monte Sinai.
La Parashá Mishpatim, una de las más largas de la Torá, contiene una lista exhaustiva de más de 50 Mitzvot. Están incluidas las leyes sobre asesinato, secuestro, daño personal y daño a la propiedad, prácticas ocultas, ayuda a los pobres, retorno de objetos perdidos, y alivio a los animales que sufren.

La yuxtaposición de las dos Parashiot es sorprendente: Después del alto nivel espiritual del Monte Sinai, ¡¿Por qué Dios nos “lleva tan bajo” (por así decir) con todos estos detalles de la vida cotidiana?! Las dos Parashiot, aparentemente, son diametralmente opuestas.

En realidad, son dos lados de la misma moneda. El alto nivel espiritual del Sinai es gratificante, pero no resuelve los problemas del mundo en que vivimos. La espiritualidad no se alcanza meditando en una montaña. La espiritualidad judía viene a través de la lucha con lo mundano de una manera que enaltece y eleva.

Los judíos no se abstienen de la vida, la enaltecen. Un viernes por la noche, levantamos la copa de vino y la utilizamos – no para emborracharnos – sino para decir Kidush y santificar el día de Shabat. La espiritualidad, dice el judaísmo, se puede encontrar en la cocina, en la oficina, y sí, incluso en el dormitorio.

Entonces, ¿por qué necesitamos del Monte Sinai en primer lugar? Lo necesitamos porque una experiencia espiritual poderosa es lo que enciende nuestros motores.

Todos hemos tenido momentos de inspiración. Pero ese sentimiento dura sólo un instante. Maimónides lo explica metafóricamente de la siguiente manera: Imagina que estas perdido en la noche, caminando en medio de una tormenta. De pronto un rayo de luz ilumina el camino. Quizás es la única luz que verás por kilómetros. Y esta única luz debe guiarte durante toda la noche. Así también, dice Maimónides, un momento de inspiración debe durar por años.

La Torá nos dice que para maximizar un momento de inspiración, necesitamos concretizarlo. La inspiración espiritual debe echar raíces en la realidad del mundo físico. Es por eso que después de la orden de “No robar” en la Parashá pasada, la Parashá de esta semana nos enseña a enjuiciar a un ladrón. El nivel elevado de ayer no nos garantiza que seguiremos así mañana. Solamente a través de las leyes de la vida cotidiana podemos transformarnos a nosotros mismos y transformar nuestro mundo.

“Nahasé be Nishmá”

Cada sociedad profesa ideales de justicia y compasión.
¿Pero de qué manera se expresan estos ideales en la vida cotidiana? La clave es “legislación”.
Por medio de leyes como devolver objetos perdidos o preocuparse por la viuda o el huérfano, la Torá construye un marco para llevar a cabo una transformación personal profunda.

Esto nos lleva al tema del “Apego a la Ley” en contra del “Espíritu de la Ley”. “Apego a la Ley” es realizar un acto porque fue ordenado por la Torá. “Espíritu de la Ley” es realizar un acto por un sentido emocional interno.

Analicemos la caridad por ejemplo. La Torá ordena entregar el 10% de los ingresos a caridad (Apego a la Ley), lo que por supuesto nos lleva a desarrollar sentimientos de compasión por otros. (Espíritu de la Ley).
Por supuesto, idealmente deberíamos tener ambos. Pero dada la opción de uno o el otro, ¿cuál es más crucial?
El judaísmo prefiere que des tu 10% con todo tu corazón. Sospecha, sin embargo, que en la gran mayoría de los casos, si esperamos que el corazón de la gente se rompa para dar miles de dólares anualmente, estaríamos esperando por mucho tiempo.
El judaísmo dice: da el 10%, y si tu corazón se ve involucrado, magnifico. Pero si no se ve involucrado, de todas maneras en el entretanto, has hecho mucho bien.

¿Cuál es la lección de todo esto? “Hacer” es mas importante que “Sentir”. Y esta es una de las grandes lecciones que los judíos deben enseñar en un mundo que idealiza los sentimientos.
“¿Cómo te sientes al respecto?” no es la pregunta judía. “¿Qué vas a hacer al respecto?” sí lo es.

Ese fue el poder de los judíos diciendo “Nahasé be Nishmá” cuando Dios preguntó si querían recibir la Torá.
Ellos dijeron: “Nuestro compromiso primordial es cumplir con las Mitzvot, y también intentaremos entender su significado práctico, intelectual y espiritual. Pero la falta de entendimiento no nos va a impedir cumplir con nuestro compromiso”.

Por supuesto, hacer una Mitzvá con gran sentimiento es lo óptimo, y eso es lo que aspiramos.
Pero la pregunta es: ¿Qué tiene prioridad?

Otro ejemplo es rezar diariamente. La gente pregunta, “¿por qué no puedo rezar sólo cuando estoy inspirado?”. La respuesta es que, muchas veces, rezar es exactamente el catalizador que te ayuda a inspirarte.
Es un acercamiento pro-activo. Situarse a uno mismo en un marco que nutre y desarrolla la inspiración, en vez de esperar que la inspiración venga hacia ti.

La Parashá comienza con las palabras: “Eleh hamishpatim asher tasim lifneyhem”; que se traduce como: “Estas son las leyes dentro de las cuales debes situarte”.
El Zohar explica que los ideales del Sinai deben ser internalizados y absorbidos en nuestros propios huesos. Cuando experimentamos un momento de inspiración y claridad, debemos traducir esa energía en una acción cotidiana concreta.

La validez de cualquier experiencia religiosa se comprueba si el resultado concreto es que nos transformamos en mejores personas. Así, nos dice la Torá, es como traemos las alturas del Sinai… a la tierra.

(Extraido de Aish latino)

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