Viernes, 3 de Febrero de 2012 SHVAT 11 de 5772
¡DETÉNGASE 1 MINUTO!
PARA SABER
¿DONDE ESTÁ EL PODER?
«Un empresario fue a ver al Rebe. Se quejó de que sus ganancias eran demasiado bajas en todas sus empresas, por más que él y sus socios se esforzaran.
¿Y cuánto de estas ganancias das en caridad? preguntó el Rebe.
27 de Enero de 2012 SHABAT 4 de SHVAT de 5772
INTENTAMOS COMUNICARLE ESTE
MENSAJE
POR FAVOR
¡DETÉNGASE 1 MINUTO!
Y léalo
Un mensaje que diga que el mundo está cambiando y necesitamos participar activamente en su cambio.
Que estamos por abandonar la Era del materialismo y entrar en la Era del CONOCIMIENTO.
El CONOCIMIENTO de la PALABRA de DI-S, para poder andar en Sus Caminos.
El CONOCIMIENTO que une, más que el materialismo que divide.
Con la tecnología actual, podemos alcanzar a la gente de todo el mundo y unirnos a ella.
Para CONOCER escuchemos la palabra del Señor en la Torá:
20 de Enero de 2012 26 de Tevet de 5772
¡DETÉNGASE 1 MINUTO!
PARA LEER ESTE MENSAJE
Hoy es viernes, ya estamos pensando en detener la marcha, por lo pronto por 1 minuto.
Paro todo lo que estoy haciendo y leo este sencillo y profundo mensaje.
Luego recupero el ritmo vertiginoso, pero ya mi alma, que tocó lo DIVINO, está con fuerzas suficientes para proseguir con la tarea positivamente.
Viernes 13 de Enero de 2012 18 de Tevet de 5772
¡DETÉNGASE 1 MINUTO!
PARA LEER ESTE MENSAJE
Hoy viernes, y cada viernes, desde Toratenu, Ud. podrá entrar por un minuto, solo uno, en una dimensión espiritual, en su mismo hogar.
¿Cómo?
Por favor, interrumpa un instante lo que está haciendo por importante que sea, deje elevar a su alma leyendo las palabras que vienen a continuación, le hará muy bien, y después podrá proseguir con sus ocupaciones positivamente.
El cuarto Mandamiento nos dice:
«Recuerda el DÍA SÁBADO para santificarlo.»
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Todo el que entra a una sinagoga, sea en Israel o en la diáspora, verá casi siempre las Tablas del Pacto (Lujot Habrit) como decoración central. A veces encima del Arca, otras en vitrales o sobre una de las paredes, etc. Las Tablas son uno de los símbolos centrales del judaísmo, junto al Candelabro, la Estrella de David y el Shofar.
No siempre fue así, y recién encontramos las Tablas a partir del siglo XIII. El historiador E. R. Goodenough en su monumental libro “Jewish symbols in the Greco-Roman period” escribe y muestra el uso del Arca como símbolo en la época greco-romana, pero ni una sola vez señala el uso de las Tablas.
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Esther I
1. Aconteció en los días del Rey Ajashverosh, quien reinó sobre 127 naciones desde Jodu hasta Cush.
2. En aquellos días, el Rey Ajashverosh se sentó en su trono real en la Capital de Shushan.
3. En el tercer año de su reinado hizo un banquete para todos sus oficiales y sus siervos, el ejercito de Paras y Maday los nobles y los oficiales de todos los países estuvieron presentes.
4. Por mucho tiempo, por 180 días hizo gala de las riquezas de su reino y la belleza y magnificencia de su reinado.
5. Y cuando estos días terminaron, el Rey hizo una fiesta durante siete días para todo el pueblo de la Capital de Shushan, tanto para las personas distinguidas, como para las personas simples, en el jardín del Palacio Real.
6. Habían cortinas de fino algodón blanco y lana azul celeste, sostenidas por cordones de lino fino y lana morada, colgados de varillas de plata y pilares de mármol. Habían sofas de oro y plata y el piso estaba hecho de precioso mármol de color verde y blanco.
7. Las bebidas se sirvieron en copas de oro, cada copa diferente de la otra v había una gran cantidad de vino real, como solo un Rey podría permitirse.
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Janucá (חֲנֻכָּה, y sin puntuación diacrítica חנוכה), llamada la “Fiesta de las luces”, se celebra durante ocho días, conmemorando la derrota de los griegos y la recuperación de la independencia judía gracias a la victoria de los macabeos sobre los griegos, y la posterior purificación del Templo de Jerusalem de los iconos paganos, en el siglo II AEC. La festividad comienza el 24 de Kislev del calendario judío, correspondiendo este año 2010, al anochecer del miércoles 1 de Diciembre, y se extiende por 8 días consecutivos.
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B”H
Queridos amigos, tengo el agrado de llegar a ustedes hoy por medio de este mail y, con la ayuda de di-s, por medio de muchos mas.
Bueno, me encantaría compartir con ustedes una experiencia única que me toco muy de cerca este último tiempo (gracias a di-s: b”h). A través de un noviazgo religioso conocí bs”d a mi futuro marido. Es increíble como se puede llevar a cabo una relación “amorosa”, sin necesidad del contacto físico, solo conociendo a la otra persona en profundidad, escuchando, prestado atención en cada detalle. Porque seamos objetivos y pensemos un instante que nos aporta un abrazo, por ejemplo: el contacto despierta en nosotros un torrente de químicos a nivel molecular que son los encargados de la reacción de placer que solemos experimentar y que resulta tan eficaz a la hora de consolar a una persona. Ok, que hay de negativo en esto? absolutamente nada, justamente ese es el punto…es tan gratificante que hace las veces de velo hasta llegar al punto de cegar a la persona, anularla completamente, no es capaz de sopesar racionalmente el carácter del otro. En este caso, obviamente, me estoy refiriendo a una pareja.
Ahora, cuando casi por arte de magia, te diste cuenta quien es la persona que tenes a tu lado, una persona no solamente con virtudes sino también con defectos, tratas de justificar sus actitudes, o pensas que tal vez algún día pueda llegar a cambiar, error!! las personas rara vez pueden llegar a mejorar sus malas costumbres.
Cual es su relación familiar?, como se dirige hacia a sus padres? como trata al resto de las personas?, es una persona alegre? agradecida? bondadosa? esta dispuesto a ceder cuando la situación lo amerita? me transmite seguridad?, compartimos las mismas expectativas?, me gustaría tener hijos con esta persona?….son algunas de las preguntas que debemos autocuestionarnos a la hora de elegir una pareja
Nuestra historia es muy larga y emocionante, todos los caminos se dispusieron b”h de tal manera que desembocaron en lo que hoy somos, viendo en retrospectiva, nada estuvo de mas ni de menos, tal cual asi tenia que pasar. A partir de nuestro noviazgo empezamos a crecer juntos.
La ausencia de contacto también me permitió conocerme a mi misma, hablar y escuchar mis palabras y sorprenderme de lo que oía, porque si bien no era del todo algo nuevo para mi, todo resultaba novedoso, digamos que me redescubrí. Ahora se en donde me encuentro y hacia donde voy.
Respeto y admiro al hombre a mi lado, no siempre estoy calmada (pero eso es mas por mi personalidad), confío plenamente en el, y pienso que las dificultades que puedan llegar a surgir bs”d las vamos a poder sobrepasar. Todo lo que hace o dice es para nuestro beneficio. Existen cosas que me molestan y también a el, tratamos de ponerlas sobre la mesa, aunque a mi me cuesta expresar mis emociones. El esta emocionalemte dispuesto a mi.
Nuestras fuentes hablan de una única alma que se dividió en dos partes en el cielo. En este mundo cada una de ellas anhela encontrar su otra mitad. Tengo certeza que bs”d el es mi otra mitad.
De las enseñanzas del Rebe de Luvabitch (en Alegría Eterna):
Es costumbre bendecir a la pareja para que produzcan “un edificio duradero”. Antes de construir un edificio uno debe colocar sus cimientos; toda la fuerza y la perfección del subsecuente edificio depende del primero y antes que nada de la fuerza de sus cimientos.
…establecer un hogar judío sobre la base de Tora y mitzvot. Cuando el hogar judio es establecido con la parte interior de la Tora: Torat Hajasidut, la posibilidad de confundir luz con oscuridad y oscuridad con luz es minimizada.
…el matrimonio es el comienzo de una unión, en la que ambas partes verdaderamente se vuelven uno, unidos de por vida.
Espero haber llegado a ustedes y haberles despertado muchos interrogantes que, con ayuda de Di-s podré responder yo misma y/o a través de la consulta con un Rabino conocedor.
Gmar jatima tova.
Hasta la próxima!!
Pedir disculpas
No importa si estoy en lo correcto o si mi insulto fue intencional o no. Lo cierto es que si herí los sentimientos de alguien, por esa razón tengo que pedir disculpas.
Hay dos enfoques que la gente utiliza, la “disculpa sincera”, y la “disculpa egoísta”.
El enfoque sincero es corto y amable, y suena así:
“Siento haberte lastimado. En el futuro me preocuparé de que no vuelva a suceder”.
Limpio, directo, sin excusas. Si alguien te hubiera herido, ¿no te sentirías mejor después de recibir una disculpa como esta?
Luego viene la “disculpa egoísta”. Que es algo así:
“Te pido disculpas. Pero no lo hice a propósito. Tuve un día muy duro y no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Igual, de todos modos, no deberías ser tan sensible”.
Esta persona ha verbalizado una “disculpa”, pero es una disculpa vacía ya que no hay arrepentimiento. La verdad es que la persona siente que no es su culpa y que en realidad no hizo nada malo.
Este tipo de disculpa no sólo no apacigua a la persona que resultó herida, sino que en realidad empeora las cosas. ¿Por qué? Debido a que esta “disculpa” está en efecto diciendo:
“El hecho de que mis acciones te hayan herido no es realmente mi problema. Y como no me arrepiento de mis acciones, no voy a hacer un esfuerzo por cambiar. Por lo tanto, si una circunstancia similar ocurre en el futuro, voy a actuar de la misma manera, ¡lastimándote nuevamente!”.
Lo que viene disfrazado de “disculpa” en realidad se convierte en un gran insulto.
Pedir disculpas puede ser una experiencia difícil y humillante. Es posible que nos sintamos vulnerables, bajos.
Pero no tiene que ser de esta manera…
Imagina que tu chaqueta se mancha. Por supuesto que debes llevarla a la tintorería. Pero, ¿te sientes deprimido cuando tu ropa está manchada? ¡Por supuesto que no!, tú sabes que una mancha no es algo permanente en el tejido.
El judaísmo dice que es lo mismo cuando cometemos un error. Nuestra alma es la prenda que se mancha. Y tenemos que limpiarla. ¡Pero cometer un error no significa que soy inherentemente una mala persona! De hecho, el Talmud (Yevamot 79) dice que el sentimiento de vergüenza es esencial para la naturaleza de un judío.
Una distinción debe hacerse entre culpabilidad “insalubre” y culpabilidad “saludable”. Culpabilidad insalubre es cuando uno se siente como una mala persona. Culpabilidad saludable es cuando uno mantiene en mente que es una buena persona, y al mismo tiempo reconoce que ha juzgado equivocadamente y que ha cometido un error.
Recuerda una ocasión en la que te hayas disculpado. ¿Cómo te sentiste después? ¡Limpio! Sacarlo afuera es una liberación expansiva, catártica, liberadora. Limpiamos la mancha y recapturamos esa pureza perdida. Rectificamos los errores del pasado y avanzamos.
La parashá de esta semana comienza así: “Ustedes están todos hoy aquí de pie ante Dios” (Deuteronomio 29:9). Alegóricamente, esto se refiere a Rosh Hashaná, el día en que todo judío está de pie ante el Todopoderoso y hace una introspección para ver realmente quién es.
Esta es la época del año para comprometernos a corregir nuestros errores. Dios está cerca en este momento, y como dice el verso en la parashá de esta semana: “Dios eliminará las barreras de sus corazones” (Deuteronomio 30:6)
(Extraido de aishlatino.com)
En la parashá de esta semana, Moisés le recuerda al pueblo judío los milagrosos eventos que ellos mismos experimentaron mientras estuvieron en Egipto y en el desierto. Y luego de reiterar todo lo que había ocurrido, Moisés agregó:
“Pero Dios no te dio un corazón para entender, u ojos para ver, u oídos para escuchar hasta el día de hoy”. (Deuteronomio 29:3)
A pesar de que el todo el pueblo judío había experimentado personalmente todos los fenómenos milagrosos en primera persona, Moisés declaró que ellos no habían entendido, visto o escuchado nada sino hasta el día de hoy. La razón por la cual Moisés dijo esto puede ser una poderosa lección para nuestras propias vidas.
¿Cuántas veces miramos hacia atrás con asombro e incredulidad y no entendemos cómo pudimos haber actuado de tal o cual manera? Así como hemos visto una fotografía del colegio y hemos exclamado: ¿En qué estaba pensando con ese peinado?
La razón por la cual existe esta diferencia entre como vemos las cosas hoy y como las veíamos en el pasado, es que todas nuestras acciones del pasado estaban basadas en las experiencias de vida que habíamos tenido hasta ese momento. Por lo tanto, unos años más tarde -después de haber vivido y experimentado muchas más cosas- tenemos una marco de referencia completamente distinto sobre el cual basar nuestras decisiones. Y estas decisiones, por lo general, serán radicalmente diferentes a las que tomamos inicialmente.
Moisés quería que el pueblo judío entendiera este importante principio. A pesar de que habían atestiguado y vivido muchos milagros, en el futuro, tendrían cada vez más y más experiencias que agregar a la ecuación mental cuando reflexionaran acerca de estos recuerdos. Y esto implicaba que tendrían un nivel inferior de creencia en Dios y de convicción que lo que tenían en ese momento.
La verdad es que, cuando algo ocurre en nuestras vidas, entonces tenemos claridad absoluta y entendemos porqué ha ocurrido. Pero a medida que pasa el tiempo, recordamos aquellos eventos con una nueva perspectiva, y esto puede cambiar dramáticamente nuestra percepción de los mismos. Ahora tenemos más experiencias en nuestras vidas, y por lo tanto, observaremos estos eventos con ojos completamente distintos.
Hay veces en las que hemos visto claramente la mano de Dios en nuestras vidas. Hemos sentido como Dios está completamente en control de la situación y nos guía por el camino correcto. Pero a medida que pasa el tiempo, olvidamos nuestra sólida e inamovible creencia.
Moisés no quería que el pueblo judío recordara los milagrosos eventos que habían experimentado y que perdieran la grandiosa claridad que tenían acerca de la existencia de Dios y del amor que Él sentía por ellos.
Y ese es el poderoso mensaje. Recuerda un momento en el cual supiste que Dios estaba haciendo un milagro para ti. Y a medida que recuerdas este evento, piensa que Dios “no te dio un corazón para entender, u ojos para ver, u oídos para escuchar hasta el día de hoy”. Si es que puedes eliminar el espacio natural que hay entre tu creencia en Dios de hoy y la creencia en Dios de aquel momento, entonces estarás cumpliendo las órdenes de Moisés y podrás vivir cada día dentro de una increíble y alegre realidad espiritual.
Admitiendo los errores
La parashá de esta semana proporciona una herramienta importante para admitir nuestros errores:
“Cuando termines de separar todo el diezmo de tu cosecha… dirás delante del eterno tu Dios: he eliminado de la casa lo consagrado, y también lo he entregado al Leví, al prosélito, al huérfano y a la viuda…” (Deuteronomio 26:12-13).
La Torá nos está diciendo que para evaluar nuestro estado espiritual de manera adecuada, el ingrediente clave es hablar en voz alta. “Dirás la siguiente declaración ante Dios”, es decir, articularás verbalmente dónde has tenido éxito y dónde has fracasado.
El Majzor ArtScroll explica:
“Como un ser inteligente, pensativo, e imaginativo, el hombre tiene todo tipo de pensamientos que atraviesan constantemente su mente. Incluso los pensamientos sublimes de remordimiento y de crecimiento personal no son extraños para él, pero no perduran. Para que sus pensamientos tengan sentido y perduren en el tiempo, debe expresarlos en palabras, porque el proceso de pensamiento culmina cuando las ideas son expresadas y clarificadas”.
“Esto no es tan fácil como parece. Por lo general es intensamente difícil para las personas admitir explícitamente que han actuado mal. Tendemos a excusarnos a nosotros mismos. Nos negamos a admitir la verdad. Desviamos la culpa. Negamos lo evidente. Somos excelentes para racionalizar. Pero la persona que extrae de sí misma la desagradable verdad, “he pecado”, ha realizado un acto grande y significativo”.
Todo el mundo sabe que Adán y Eva cometieron un grave error en el Jardín del Edén. ¿Pero fue su principal error el comer de la fruta? ¡No! Una mirada a los versículos (Génesis 3:8-13) revela algo mucho más profundo:
“[Después de comer, Adán y Eva] se escondieron de la presencia del Eterno Dios entre los árboles del jardín. Dios llamó a Adán y le dijo: ‘¿Dónde estás?’”.
“Tu voz oí en el Jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo, así que me escondí”.
Dios le preguntó: “¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso del árbol que te ordené que no comieses de él, comiste?”.
Adán contestó: “La mujer que me diste para estar conmigo, ella me dio del árbol, y comí”.
Entonces Dios le dijo a la mujer, “¿Qué es esto que has hecho?”.
Y la mujer dijo: “La serpiente me incitó, y comí”.
Rashi explica la secuencia: obviamente Dios sabe lo que Adán ha hecho, sin embargo, nolo ataca con una acusación. Por el contrario, Dios entabla una conversación preguntando de manera suave, y sin ser amenazante: “¿Dónde estás?”. Él le da a Adán la oportunidad de admitir su error y de expresar su arrepentimiento.
En contraposición a esto, Adán se esconde y le echa la culpa de todo a Eva. Por otra parte, Eva le traspasa la responsabilidad a la serpiente. ¡Todos alegan no haber hecho absolutamente nada malo!
Ese fue el peor error que cometieron.
Dios sabe que no somos perfectos, Él nos creó de esta manera. Pero lo que si espera de nosotros es que asumamos la responsabilidad de nuestras acciones y que reconozcamos cuando hemos actuado mal. Ya que si no hacemos esto, no hay esperanza de que corrijamos nuestro comportamiento en el futuro.
Esta lección se puede aplicar a la crianza de los hijos. Imagínate entrar a la cocina y encontrar a tu hijo apoyado en la mesada, estirando su mano para alcanzar el tarro de las galletas. No lo culpes, no lo ataques, y no lo castigues sentándolo contra una esquina. Ya todo está hecho, la única pregunta que queda es cómo va a lidiar él con su error. Intenta preguntarle de manera casual, “Hey, ¿qué pasa con las galletas?”. Esto le dará una oportunidad de decir la verdad sin sentirse amenazado.
¿Por qué a la mayoría de las personas les cuesta admitir que están equivocadas?
Una posible explicación es que sin un estándar absoluto de lo que es correcto y lo que es incorrecto, no existe ninguna razón para admitir los errores. La revista Newsweek informa:
“Uno ingresa a los tribunales y el tipo te mira como diciendo, ¿cuál es tu problema? ¿Qué importa si maté a tu hijo?’”, dice Virginia Irick, cuyo hijo adolescente fue asesinado hace varios años atrás en Filadelfia. De las 1200 familias atendidas por un programa de asistencia, sólo 10 han visto que la persona que mató a su ser querido demuestre algún tipo de remordimiento. Eso es menos del 1 por ciento.
En la sociedad occidental, la aversión a disculparse es una enfermedad generalizada. Si alguien encierra a otra persona en el tráfico, o destruye un matrimonio, admitir la culpabilidad está fuera de moda. De hecho, la psicología pop ha hecho todo lo posible para eliminar el concepto de “culpabilidad” de nuestro léxico. Es mucho más fácil racionalizar nuestros errores y hacerlos desaparecer. Dicen que no es bueno sentir culpa, “¡suprímela!”.
Por un lado, esta supresión no es saludable. El negarse a admitir los errores, es deprimente y paralizador. El pesar se queda dentro y se infecta.
En otro nivel, esta supresión es francamente peligrosa. Cuando uno repite un acto inadecuado, eventualmente llegará a racionalizarlo como algo apropiado. El Nazi Himmler escribió que en su experiencia personal de matar judíos, el punto de inflexión llegó cuando fue capaz de dormirse por las noches sin ningún tipo de culpabilidad. Él sabía entonces que había cruzado el punto de no retorno.
Esta lección es crucial a medida que nos acercamos a los Iamim Noraim, el momento en que nos encontramos frente al espejo y vemos la cruda realidad de quienes somos verdaderamente. Maimónides explica:
“Por cada mitzvá de la Torá que una persona transgrede, necesita confesarse ante Dios… ¿En qué consiste esto? La persona debe decir: ‘Dios, he pecado ante ti; he hecho este acto específico; me avergüenzo de mis acciones, y nunca más lo volveré a hacer” (Leyes de Teshuvá 1:1).
En el judaísmo, la confesión es un asunto totalmente privado, entre tú y Dios. De hecho, la palabra hebrea para confesión – le-hit-vadot – está escrita en forma “reflexiva” que connota el actuar sobre uno mismo. Aunque le hablamos a Dios, Él ya conoce la verdad.
El problema es cuando no estamos dispuestos a admitir la verdad frente a nosotros mismos. Como el profeta Jeremías dice: “Dios nos juzgará cuando digamos: ‘No he pecado‘”.
Increíblemente, el incidente de Adán y Eva se produjo en el primer Rosh Hashaná, el día en que nació la humanidad. Rosh Hashaná es el día más oportuno para reparar aquel error.
Que estos días festivos sean un tiempo de crecimiento espiritual para todos nosotros.