No al olvido

Mariano Burstein 

( Texto pronunciado en el recital por la reconstruccion de la AMIA) 

El 18 de julio comenzó como un día normal, uno mas. Me levante, me bañe, me vestí y me fui a trabajar, un poco mas temprano porque tenia un curso.
Una vez en el seminario que se dictaba en el mismo banco en que yo trabajo, estaba hablando y de repente se abrió la puerta; era un compañero de trabajo, un amigo, que me dijo: "Hubo un atentado en Pasteur al 600, conoces a alguien que trabaje por ahí ?". Me quede duro, no lo podía creer; enseguida supe que nunca mas iba a ver a mi mama, que la explosión se la había llevado. Salí corriendo hasta donde trabajaba mi vieja y lo único que vi fue un agujero.
Era inentendible.
Pasaban las horas, comenzaban a dar los nombres de las personas que estaban en los hospitales, y el nombre de mi vieja no aparecía. Y empezaban a venir mis amigos y mis familiares, y cada vez la desesperación crecía mas. Hasta que luego de tres días eternos nos confirmaron que habían encontrado el cuerpo de mi vieja, lo mas importante que tenia, la persona que pensaba que iba a estar conmigo toda la vida; ya no cabía duda, mi mamá había muerto, me la habían arrancado. 
Y vino el velatorio, y el entierro, y no caía; las cosas parecían ficticias, no me entraba ni me entra en la cabeza como puede existir gente tan hija de puta, al punto de cagarse en su propia vida, y no podía entender porque le había tocado a ella.
Y vino la marcha y la necesidad de ir a remover escombros, como manera de descargarme y de solidarizarme con la gente que todavía no sabia que era de sus seres queridos, y me sirvió, me hizo sentir útil.
Pero el duelo, un duelo diferente, con los medios de comunicación hablando todo el tiempo, con la gente que con la mejor onda te apoya, inclusive gente que no conocía, pero que necesitaba hacerle sentir a alguien que perdió a alguien, su dolor y su solidaridad. 
El tiempo paso, ya no se habla tanto. Pero esta en nosotros acordarnos de lo que paso y no dejar que nadie olvide. Por respeto a los fallecidos, por respeto a nosotros y por el no al olvido.