Discurso Dr. Hercman - Presidente DAIA
18 de julio de 2002
A esta misma hora, hace 8 años, terminaron abruptamente los sueños y las esperanzas de 85 seres humanos, judíos y no judíos, argentinos y extranjeros, hombres mujeres y niños vilmente masacrados por terroristas fundamentalistas, con la activa y seguramente entusiasta complicidad de sus secuaces locales.
Una vez mas, nos hemos congregado para ejercer el sagrado compromiso de la memoria, para honrar a los mártires.
Cada uno de ellos tiene nombre y apellido, familiares dolientes, proyectos frustrados.
Cada uno de ellos constituye por derecho propio un símbolo de la perversa crueldad del terrorismo.
A lo largo de la investigación, permanentemente jaqueada por obstrucciones, desvíos deliberados, encubrimientos y mentiras, se han puesto en evidencia nichos de corrupción publica y privada, que al ser rozados en la búsqueda de la verdad, reaccionan alterando el curso de la investigación.
Cuantas veces nos hemos preguntado si se estaba protegiendo a cómplices del atentado o se estaban amparando negocios delictivos, que nada tenían que ver con la cuestión de fondo.
La lista es interminable, y hemos podido comprobar, profundamente asqueados, cómo la causa AMIA ha desnudado la dimensión que el cáncer de la corrupción ha adquirido en nuestro país.
En este contexto nos ha provocado estupor la decisión de la Jueza María Servini de Cubría, quien ha sobreseído a funcionarios policiales de alto rango, responsables de la desaparición de 60 cassettes de escuchas telefónicas, valiosos elementos de prueba, señalando que ha habido “impericia”, cuando es evidente que se trata de delitos graves.
Los encubrimientos deben ser debidamente investigados, determinar fehacientemente porqué y para favorecer a quién, se llevaron a cabo y los culpables de los mismos debidamente castigados.
Le exigimos a la magistrada que cumpla con su deber sin dilación, que investigue y sancione como corresponde, que no estamos distraídos, ni lo estaremos.
Nos encontramos en pleno desarrollo del juicio oral y público contra partícipes necesarios en el ataque a nuestra sede. Afirmamos categóricamente que los testimonios recogidos y los elementos de pruebas acumulados corroboran la tesis sostenida por nuestra querella respecto a Ribelli, Telleldin y sus cómplices.
Hace pocos días tuvimos la oportunidad de observar, como en un espejo, la conducta de un subordinado de Ribelli, el comisario Franchiotti, quien también, al igual que Ribelli, además de negar toda responsabilidad en los crímenes de Avellaneda, exhibe su historial de distinciones y condecoraciones, como si ello fuera un certificado de inocencia: la única diferencia entre uno y otro es que lamentablemente no disponemos de imágenes y fotografías de Ribelli entregando la camioneta a los terroristas.
Las defensas de los acusados constantemente introducen chicanas dilatorias que alargan innecesariamente el juicio. Queremos que se aceleren los tiempos, para que cuanto antes reciban la condigna condena.
Ratificamos que está sometida a juicio solo una pequeña parte de lo ocurrido, y que el juzgado de instrucción puede y debe continuar investigando todo lo que sea necesario, aun cuando tenga vinculación con los imputados.
Así lo debe entender el Tribunal Oral, pues está en juego un bien superior.
Hay un derecho esencial que debe ser protegido, y es el de las víctimas, es el derecho a saber toda la verdad, a determinar todas las responsabilidades.
Algo sustancial ha cambiado a partir del 11 de Septiembre de 2001.
Nos encontrábamos casi en soledad, durante años, denunciando la amenaza del terrorismo fundamentalista y el riesgo que representaba para los ciudadanos de todo el mundo, sin distinción de credos.
Vemos ahora una mejor comprensión, que se trasunta en mayor colaboración de algunos gobiernos que están atendiendo requerimientos formulados tiempo atrás por la justicia de nuestro país.
Por otro lado reiteramos nuestro reclamo para que aquellos países que aun no han respondido, lo hagan sin mas dilación. El compromiso de la lucha contra el terrorismo no puede ser meramente retórico.
A comienzos de junio, la Asamblea General de la OEA aprobó la Convención Interamericana contra el Terrorismo, un instrumento valioso por el cual hemos bregado durante años, y que incluye disposiciones que permitirán una mucho más eficaz prevención para evitar crímenes como el que hoy nos convoca. Reclamamos que dicho instrumento sea rápidamente ratificado por el gobierno argentino, y por todos los gobiernos del hemisferio, para que sea puesto en vigencia sin demoras.
Próximamente debe comenzar otro juicio oral que tiene significativa importancia para nuestra causa, en el cual está imputado por falso testimonio el brasileño Wilson Dos Santos. Actuaremos con la mayor dedicación en esta nueva instancia que se abre, para tratar de lograr que Dos Santos diga todo lo que sabe con respecto al atentado, que estamos convencidos es sustancial.
Durante años habíamos reclamado al Estado nacional que se arbitren las medidas necesarias para coordinar las tareas de todos los organismos de seguridad e inteligencia, involucrados en la investigación del atentado, y como resultado de ello fue creada la Task Force, bajo la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación. Señalamos hoy, con profunda preocupación, que dicho organismo no esta funcionando, que no se reúne, y que desconocemos si existe el imprescindible intercambio de información y esfuerzo conjunto que ésta investigación requiere.
Exigimos que se reactive con urgencia la Task Force, dotándola de los recursos humanos y materiales adecuados para que pueda cumplir la misión que tiene asignada.
Se nos pregunta con frecuencia si estamos satisfechos con los resultados obtenidos hasta el presente. La respuesta es un rotundo no.
No podemos estar satisfechos cuando tantos ámbitos del Estado son ineficaces en su accionar, lentos hasta la exasperación, o cuando albergan en su seno a funcionarios corruptos que usurpan la función publica en su propio beneficio.
No podemos estar satisfechos cuando la mayoría de los responsables de este crimen atroz caminan libres, mientras 85 familias viven presas del dolor.
No podemos estar satisfechos hasta que todo sea
investigado, hasta que toda la verdad sea conocida.