Discurso en nombre de Familiares y Amigos
Marina Degtiar
16º
Aniversario del atentado a la AMIA -
16
de Julio de 20
Una vez más disfrutar de los
últimos minutos de alegría que sabemos tendremos esta mañana cuando la sonrisa
de nuestros hijos todavía entre sueños, nos reconcilia con esta vida del
después.
Mirarlos entrar a la escuela deseando de alguna forma entrar con ellos, como una
última resistencia de enfrentar lo que sabemos nos espera esta mañana, una vez
más.
Una vez más cruzar el laberinto de vallados, como tantos laberintos de dolor,
impotencia, y bronca que nos marean y nos pierden cada tanto a través de los
años.
Una vez más llegar al frío de la calle Pasteur. Esta calle que es testigo de
todas las etapas del dolor. De esas primeras pancartas que nos devolvían
imágenes tan frescas, tan cercanas en el tiempo, sostenidas por esas primeras
lágrimas también, que en una mezcla de incredulidad y conmoción, ya inundaban la
vida.
Una vez más encontrarnos con el otro. Con tantos otros que envejecieron con
nosotros 16 años de ausencia. Una vez más juntarnos con tantos miles con los que
cada año, en esta misma calle, escribimos historia.
Pasan los años pero no pasamos nosotros, todos nosotros de pie, frente al
horror, gritando al mundo sus nombres. Artífices de esta convocatoria, que
sostenida en el tiempo, es única en el mundo.
Y a las 9:53: la sirena. La sirena no suena una vez más. La sirena suena siempre
por primera vez. Nos despierta de la letanía de angustia. Nos enfrenta cada vez
por primera vez al último suspiro del ayer. O al primer segundo de esta vida del
después. Nos trae el olor de los escombros, la desesperación primera, nos clava
al asfalto como aquel 18 de julio del horror.
Una vez más decir sus nombres, gritarlos, traerlos a la vida. Rescatarlos de su
lugar como víctimas, y devolverles su calidad de seres humanos, tan amados y tan
vivos en nosotros. Una vez más gritar al mundo y a nosotros mismos, que están
presentes, siempre presentes, más que nunca presentes.
Una vez más el reclamo, y la denuncia que como un eco, nos devuelve las mismas
palabras dichas en el mismo lugar durante tantos años. Con esperanza pero sin
respuestas. Una vez más.
Entonces nos surge la pregunta casi inevitable.
Por qué estamos hoy acá, como todos los años, una vez más?
Qué venimos a escuchar, qué es lo que necesitamos decir? A qué venimos?
Somos miles de personas que nos convocamos, después de 16 años, todos los años.
Hay quienes piensan que pueden embarrar esta gesta, difamando y ensuciando el
verdadero sentido de este acto, atacando a los familiares, intentando ser los
protagonistas, cuando acá los únicos protagonistas son Rita, Moisés, Diego,
Erwin, Martín, Andrea, que no pueden decir presente.
Alguien vio una manifestación en este planeta plagado de atentados terroristas
de todo tipo, 16 años después con miles de personas convocadas?
Si esto se sostuvo en el tiempo es porque no hicimos ni queremos hacer política
ni fotos de compromiso. Hoy vinimos como todos los años, una vez más a recordar
a Gregorio, Félix, Marisa, Mirta, Naum, Vivi, Gabriel, Norberto.
Pero no nos tomen por tontos, por nostálgicos, o ingenuos. Recordar, evocar,
encender una vela, congregarnos, no nos quita a ninguno la responsabilidad de
seguir exigiendo justicia.
No nos quita la posibilidad de acusar a estados que financian y sostienen al
terrorismo, como Irán, que está detrás de la muerte de mi hermano, de tu amigo,
de tu vecino y que, así como niega este atentado, niega el holocausto, e incluso
amenaza con borrar a un país del planeta y se arma nuclearmente con el
consentimiento de Rusia y Brasil, país hermano, cada vez más lejano.
Mientras tanto, se dan la mano con países como Venezuela, que lejos de mostrar
solidaridad con nuestro reclamo, nos da la espalda apañando a un estado que
sembró la muerte y el odio en nuestro país.
A que venimos más de una década y media después? Venimos a erigirnos como
soldados de la memoria, y como garantes de que con lo mas humano de nuestro ser,
en democracia, libremente y de manera absolutamente pacifica pedimos que las
naciones del mundo se unan en contra del flagelo que hoy nos azota, que es el
terrorismo fundamentalista.
Que venimos a hacer hoy acá, que venimos a decir como todos los años, una vez
más?
Hay quien recibe jubilación de privilegio, juega al golf y se postula a cuanto
cargo aparezca sin importarle estar procesado, ni las sospechas que la justicia
y todos nosotros tenemos sobre él. Y sobre otros: jueces, fiscales, dirigentes,
policías, funcionarios públicos, imputados en esta causa y en tantas otras.
A todos ellos, y a quienes aún los siguen designando en cargos públicos, les
queremos decir, que todas estas miles de personas y toda la sociedad argentina
va a seguir cada año en este día en este lugar y todos los días en todos los
lugares, condenándolos socialmente y denunciándolos dentro del marco de la ley.
Por Silvana, por Jorge, por Yanina, Jacobo, Faiwel, por Alberto, Adhemar, por
Paola, y por todos nosotros.
Hay quienes creen que desde este palco nos metemos y hablamos de internas
políticas favoreciendo a tal o cual sector. Nosotros no vamos a entrar en esa
trampa. Es una locura. Sepan que no lo haremos ni hoy ni nunca. La única interna
en la que estamos inmersos es en la sensación interna de dolor por la perdida de
Sebastián, de Carlos, de Rebeca, Ramón, Mónica, de Naón, Ingrid, Kuki que hoy no
vuelven a casa.
Nosotros no estamos de ninguna manera, del lado de una letra ni de la anti
letra, estamos del lado de la M de Mónicay Mauricio, de la E de Emiliano, la R
de Romina, la S de Susy y Silvia, la L de Leonor y Liliana.
Nos manejamos siempre con la verdad, afecte a quien le afecte, le duela a quien
le duela. Y queremos que se entienda, no estamos ni de un lado ni del otro.
Porque nuestro lugar esta del lado de Fabián, Buby, Mariela y Graciela, de
Eugenio y Juan, de Isabel y Gustavo, personas comunes, que trabajando, caminando
por la calle o desayunando en sus casas, se quedaron sin destino.
Hay quienes, siendo dirigentes comunitarios y abogados querellantes, privilegian
su amistad y siguen en contacto con procesados en las causas de encubrimiento.
Pese a las pruebas que existen, los defienden públicamente con la excusa de que
son causas políticas inventadas por gobiernos de turno.
Para ellos nuestra denuncia y condena, como también para todo aquel que se
oponga o interfiera en nuestra lucha. No importa quien, sea quien sea.
Nuestro reconocimiento será siempre para todo aquel que nos apoye y nos ayude en
la búsqueda de la verdad y la justicia.
En este sentido reconocemos lo hecho por la fiscalía, más allá de que aún quedan
muchas preguntas por responder.
Hay quienes piensan que porque pasa el tiempo las esperanzas van desapareciendo
y los compromisos van flaqueando. La Suprema Corte de Justicia reafirmó las
esperanzas más allá del paso del tiempo.
Determinó que lo que pensábamos que se había perdido por completo, no era así.
Estableció que una parte de la investigación que involucra a personas imputadas
por haber armado la camioneta que estalló en la puerta de la AMIA, deben ser
juzgadas nuevamente.
Esa esperanza seguramente será una realidad, ya que si todo sigue su curso, en
el próximo año deberían llevarse a cabo los juicios tanto de la conexión local,
como por las irregularidades en la investigación.
Todos aquellos que protegieron, desviaron, nos engañaron, acusaron a quienes
nada tenían que ver con el atentado, pagaron en forma irregular para obtener
declaraciones y destruyeron pruebas, para nosotros son parte de la conexión
local, y son responsables de la impunidad que exhibe hoy este atentado a la
Argentina.
Nosotros hoy venimos a demostrar que el tiempo nos hizo más fuertes. Pasaron 200
años de la Revolución de Mayo y en tiempos de bicentenario también hay muchas
cosas de la Argentina que nos duelen. A veces la Argentina nos duele.
Sin embargo, 200 años después de que nuestros abuelos y nuestros próceres
soñaran con esta nación, nosotros venimos a decir que estamos llenos de
esperanzas para construir la Argentina que necesitamos. Y estas miles de voces,
vienen a repetir el compromiso de lograr la sociedad que nos merecemos.
Somos la sociedad argentina, 16 años después, reivindicando Memoria y Justicia,
una vez más, por Favio, Silvia, Esther, por Danilo, Claudio, Rimar, Néstor,
Germán, asesinados por el odio terrorista.
Hay quienes desde algunos medios escriben notas en las que falsean, adulteran,
corrompen lo que decimos, cuando hoy la única nota debiera ser que acá somos
miles, recordando 85 almas, 85 mundos, como el de Luis, Elena, Dora, Ricardo,
Olegario, Jesús, Ileana, Andrés, mundos destruidos por la sinrazón y el odio.
No hay que perder el foco de lo importante. Porque cuando uno pierde el foco,
saca la foto equivocada.
Hay quienes creen que es importante ver dónde o con quién se sacan la foto, vaya
uno a saber con qué intención oportunista. Nosotros, todos nosotros, les decimos
que las únicas fotos que acá importan son las que están sobre esta empalizada,
las de Cristian, Jaime, Marta, Elías, las de León, Berta, Hugo y David, que hoy
son fotos en una pared, y no el video familiar del cumpleaños de mi hija del mes
que viene. Son fotos rodeadas de amor, y no de hipocresía.
Hay quienes abusando del poder y de los aparatos con que cuentan, nos inventaron
causas para escucharnos ilegalmente.
Este fue el costo que nos hicieron pagar por reclamar al Jefe de Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires, la destitución de quien estaba a cargo de la Policía
Metropolitana, involucrado en el encubrimiento del Atentado.
Para estos nuestra condena.
Yo soy Marina Degtiar, hermana de Cristian. Y hoy soy la voz del grupo
Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA. No creo que eso deba
convertirme mañana en un blanco de ataque, que impida que pueda moverme
libremente en mi vida, llevar a mis hijos a una plaza, o seguir trabajando como
lo hice hasta ahora. Como ya ocurrió en otras ocasiones, por el sólo hecho de
haber hablado en este palco.
Nosotros venimos a hablar de Emilia, de Naum, de Rosa, de Carlos, Maria Luisa,
de Guillermo, de Analía y Carla. Esto es lo único que debe importarnos.
Acá somos miles, encendiendo una vela en memoria de Fernando, Noemí, de Fabian,
Pablo, Juan Carlos, Agustín, de Verónica. Por sus almas.
Y somos todos, Uds. y nosotros, gritando el mundo sus nombres, como única
pancarta.
Hay quienes piensan que estamos quebrados, partidos. Es de las pocas cosas en
que tienen razón. Pero nunca quebrados y partidos como quisieran o como creen.
Estamos quebrados por no tener a los nuestros. Estamos partidos pero de dolor.
Pero nunca van a lograr quebrar nuestro espíritu de lucha. Nunca van a lograr
partir nuestra voluntad ni nuestra esperanza. Porque estamos convencidos de que
un país se construye con verdad y con justicia.
Créannos que es lo que sentimos, lo que de verdad deseamos, y sabemos que es lo
que todos uds. sienten y desean. Una sociedad, un país, con debate, plural, pero
no quebrado y partido. Una sociedad diversa pero no intolerante.
Por qué venimos hoy acá, como todos los años, una vez más?
Venimos por las 85 voces que no pasan del silencio. Por las ilusiones
frustradas. Por las manos que no abrazan. Venimos por 85 sueños, que nunca
dejarán de ser sueños.
Y como todo, también esta mañana termina. Y con los primeros minutos del
mediodía, la ciudad seguramente recobre sus ruidos y colores de todos los días.
Hasta el frío será menos frío cuando todo termine.
Una vez más volver a casa que respirará distinto este día. Será buscarlos
nuevamente en los rincones, para encontrarlos sólo en fotos. Y tal vez
llorarlos. Para rescatarlos de alguna forma, y rescatarnos.
No nos regodeamos en la tristeza, pero tampoco renegamos de ella. Hoy estamos
tristes, una vez más. Pero sabemos que mañana, nuestros hijos, la familia, sus
recuerdos, y nuestra lucha, nos van a reconectar con nuestras fortalezas.
Sabemos que mañana, nos tomaremos nuevamente la licencia de renovar nuestras
esperanzas.
Sabemos que mañana retomaremos la lucha por encontrar el camino que nos permita
vivir bien, con justicia, en libertad.
Sabemos que mañana rescataremos la posibilidad de cumplir nuestros sueños, que
los incluyen.
Sabemos que mañana recuperaremos el deseo de superarnos, desde el dolor que nos
clava el alma, pero también desde la felicidad de haberlos tenido, disfrutado y
amado.
Pero hoy recordarlos duele.
Hoy recordarlos duele, una vez más."
Fuente: AJN