Discurso en nombre de Familiares y Amigos

Dr. Luis Czyzewski

12º Aniversario del atentado a la AMIA - 18 de Julio de 2006

Hoy se cumplen 12 años del Atentado a la AMIA, 12 años desde que estalló la bomba, 12 años en que la muerte dijo presente en esta cuadra, 12 años en que la bomba se llevó consigo 85 vidas.
Hoy quedan en nuestra memoria los sueños de Agustín que soñaba con un viaje que nunca pudo hacer y los de Yanina de ser traductora, abogada y madre de muchos hijos, los sueños de Jaime de ser mejor educador de lo que era y los de Andrea de seguir dando amor como maestra jardinera, los de Christian, que soñaba que debía luchar por tener una sociedad mas justa y los de Rita de ver realizados a sus hijos, los sueños de Fabián de tener una familia grande y los de Andrés de diseñar el edificio mas lindo de Buenos Aires, los sueños de Sebastián de entrar al primer grado y los de Paola de ser abogada y de tener dos hijos a los que ya les había dado nombre.
Dicen que la vida sigue y los seres humanos se sobreponen o aprenden a vivir de otra manera después de las desgracias.
Sin embargo en estos 12 años han sucedido innumerables episodios que hicieron que todos los argentinos de bién tengamos la sensación de que la bomba no solo destruyó vidas y bienes, sino que también destruyó dos derechos básicos que debe tener el ser humano, el derecho a la verdad y a la justicia.
Ustedes y nosotros sabemos perfectamente de que estamos hablando y lo pueden leer en el cartel que está sobre este palco. Hace 12 años que estamos buscando justicia y solo encontramos impunidad.
Esa impunidad que se consagró cuando los jueces del Tribunal Oral dictaron el fallo hace más de un año y medio.
Cuando escuchamos ese fallo pasaron por delante de nuestros ojos algunas cosas de ese juicio que merecen ser recordadas y que nos dejaron con una sensación de bronca e impotencia.
Hoy podemos analizar esas cosas con más claridad.
Como por ejemplo lo que paso cuando se permitió que declaren funcionarios de la SIDE.
Todos pudimos observar que los interrogatorios a esas personas giraron casi exclusivamente sobre el ilegal pago de los cuatrocientos mil dólares.
Nosotros nos preguntamos ¿Era lo único importante que tenían para decir?
¿O hubo un pacto para no hablar de otras cosas?
Resultó sumamente curioso que en esas declaraciones se hablara con lujo de detalle sobre el tema del pago mientras que las preguntas sobre cualquier otro tema eran invariablemente contestadas de la misma manera, no se, no me acuerdo o yo no fui.
Dr. Lijo, Usted es el encargado de investigar las irregularidades que su colega, el Dr. Bonadío, en cuatro años no quiso hacer.
También debe investigar los encubrimientos y las irregularidades en que incurrieron otros personajes del menemismo en los años 90.
Usted no se debe quedar con la parte del fallo del Tribunal Oral cuando habló de que la prueba se construyó pretendiendo satisfacer intereses de gobernantes inescrupulosos, sin dar sus nombres.
Todos sabemos que el Tribunal Oral solo mencionó los nombres de Corach y Anzorregui cuando se debieron mencionar también los nombres de Franco, Antonietti, Ruckauf y sobre todo el nombre MENEM. Repito: Franco, Antonietti, Ruckauf y sobre todo MENEM, ESE es el apellido que el Tribunal Oral no quiso nombrar, y todos sabemos porque.
Todos ellos deben ser investigados a fondo.
Los familiares queremos ser claros con otro nombre, no deje de investigar a fondo a Beraja, hágalo, porque no solo hay que reclamar que no haya impunidad afuera. Tampoco debe haber impunidad dentro de la Comunidad Judía.
Doctor Lijo: Ud. no solo debe indagar a los que ya citó para hacerlo, no se quede ahí. Indague a Menem y a Corach.
Tenga la fuerza y el coraje que todo juez debe tener para investigar a todos los que deba investigar.
Si no lo hace Usted también puede terminar siendo responsable de consagrar la impunidad de los poderosos. No queremos que se transforme en un Bonadío más y tiene la oportunidad de hacerlo.
Cuando pronunciamos el nombre del Juez Bonadío no podemos dejar de mencionar que pasó después de que la Cámara ordenó sacarle la causa sobre las irregularidades.
Leyendo los argumentos que tuvieron en cuenta los Camaristas cuando fundamentaron esa decisión, observamos que las imputaciones que le hacen al Juez Bonadío son de una gravedad manifiesta.
Luego tuvimos oportunidad de apreciar el comportamiento que tuvo el Consejo de la Magistratura cuando le tocó analizar el caso Bonadío, lo congeló.
Señores Consejeros, parece que también Ustedes están ocupados en cosas más importantes que ésta. No deben dejar que la sociedad sospeche que el Dr. Bonadío tiene protección o tratamiento especial.
Esto no le hace bien ni al Consejo de la Magistratura, ni al Poder Judicial, ni al país.
Pero no solo corresponde hablar de la Justicia.
Creemos que llegó el momento de la autocrítica y los Familiares la estamos haciendo.
Al cabo de estos 12 años hemos tenido aciertos pero también hemos cometido muchos errores.
Muchas veces no fuimos claros ni consecuentes con nuestras denuncias. Muchas veces fuimos débiles en nuestras demandas a los gobernantes de turno y también fuimos ingenuos cuando creíamos en las promesas que después no se cumplían. Muchas veces confiamos en los que investigaban y nos defraudaron.
A partir de hace un tiempo no permitimos que nadie se nos acerque a darnos explicaciones de lo bien que está trabajando, porque cuando lo permitimos nos fue mal. Esperamos que cada uno de los que le tocó ser parte de esta historia haga lo mismo y que todos asumamos nuestros propios errores y hagamos nuestra propia autocrítica.
Es hora de que todos dejemos de tener la soberbia del que piensa que es el dueño de la verdad y el único que hace las cosas bien. Solo así en el futuro podremos trabajar todos juntos en el reclamo de justicia.
Hoy estamos acá como desde el primer año, no solo para repudiar la falta de justicia y denunciar la impunidad que nos degrada como sociedad, sino también para volver a repudiar al terrorismo asesino.
Ese que ataca con bombas para sembrar la muerte y el caos.
Que quede claro, no matan en nombre de Dios, matan en nombre de un fundamentalismo asesino, matan para darles poder a los que dirigen las Organizaciones Terroristas y mayor espacio a los países que los apañan.
Queremos ser claros en un concepto que ya dijimos muchas veces y que hoy queremos repetir.
No existe terrorismo bueno y terrorismo malo, según sea a quién ataca. Todos son asesinos, repito todos son asesinos.
Tampoco es una lucha entre débiles y poderosos, ni entre oprimidos y opresores, solo son acciones de asesinos que buscan imponer sus creencias por medio de la muerte.
En ese sentido debemos denunciar una vez más a Irán, cuyo gobierno no tuvo ningún empacho en decir que hay que borrar del mapa al Estado de Israel y no conforme con ello insultó al mundo civilizado al negar la existencia del mayor crimen cometido en la historia del mundo como fue el holocausto.
Esas declaraciones nos irritaron pero no nos sorprendieron. El mundo sabe quien es Irán.
También el mundo debe saber que es Hezbollah. Es una organización terrorista disfrazada de partido político.
El mundo debe entender claramente que en ninguna democracia puede haber un partido político que tenga un brazo armado dedicado a actividades terroristas.
Eso también debe entenderlo el Gobierno Argentino en forma inmediata, si todavía no lo hizo.
Hoy también queremos referirnos a los que tienen en sus manos la responsabilidad de seguir investigando el Atentado a la AMIA.
Señores Fiscales: ya no nos alcanza con escuchar que Ustedes están trabajando mucho. Queremos tener resultados que hoy no tenemos. Queremos dejar de tener la sensación de que no se avanza lo suficiente y ustedes son los encargados de hacerlo. Hoy todavía faltan respuestas.
Señor Presidente:
La justicia y Ud. tienen la gran tarea de reconstruir la dignidad y romper el manto de impunidad que irradia la causa AMIA.
El Estado es el encargado de reconstruir los valores de verdad y justicia y hoy está en deuda con eso.
A Usted Señor Presidente le decimos:
Después de tres años de gobierno ya no alcanza con decir que la causa AMIA es una vergüenza nacional, que la investigación es una cuestión de estado y que dispone de todos los recursos que pidió.
Tampoco alcanza con firmar un decreto por el que se asume la responsabilidad del Estado de haber violado los derechos humanos a la vida y a la verdad.
Ya no alcanza con que Usted se comprometa ante los requerimientos que le llevamos cada vez que tenemos una reunión y que luego muchos de esos compromisos se pierdan en la burocracia estatal.
Señor Presidente:
En su discurso del 25 de Mayo Usted dijo textualmente “hemos recuperado el valor de la memoria y el valor de la justicia”.
Nosotros queremos corregirlo. Falta recorrer mucho camino para considerar que la Argentina recuperó el valor de la justicia, porque si sería como Usted dice, hoy estaríamos acá solo derramando una lágrima y recordando a los que murieron y no hablando de impunidad y falta de esclarecimiento.
Señor Presidente:
Ud. nos prometió que el Poder Ejecutivo iba a estudiar los pasos a seguir para considerar delitos de lesa humanidad los Atentados a la Embajada y a la AMIA y consecuentemente que sean imprescriptibles. La imprescriptibilidad no es un tema menor para el país y debería ser tomado como una verdadera cuestión de estado, no en las palabras suyas y de sus ministros, sino en los hechos.
No solo deben ser imprescriptibles las causas que involucran al Terrorismo de Estado que sufrimos todos los Argentinos, las de los Atentados también deben serlo.
Sabemos que es un tema que involucra tanto a los Poderes Legislativo y Judicial como al Poder Ejecutivo y nuestras acciones en el próximo año van a estar dirigidas a lograr la declaración de imprescriptibilidad de ambos atentados.
Vemos algunos avances en las acciones destinadas a prevenir y reprimir el lavado de dinero, pero también observamos que nuestro país no produjo ningún avance en sancionar leyes que penalicen la financiación de organizaciones terroristas.
Hoy en Argentina es legal aportar dinero blanco destinado a financiar directa o indirectamente a organizaciones terroristas, lo cual es gravísimo
para nuestra sociedad.
Señores Senadores y Diputados:
La misma fogosidad y empeño que ponen en discutir si la Argentina necesita o no una Ley de Superpoderes, deberían ponerlas para sancionar una Ley que castigue el financiamiento de organizaciones terroristas.
¿O este no es un tema importante para el país?
Junto con eso observamos sorprendidos y mal, que el hoy postergado anteproyecto de Código Penal elaborado por un selecto grupo de juristas no habla ni una sola palabra sobre terrorismo.
Señores Juristas, Ustedes parece que no se enteraron que la Argentina fue blanco de dos ataques terroristas.
Nosotros creíamos que ustedes iban a introducirse en un tema que sabemos que es complicado, pero resolvieron el tema haciéndose los distraídos. Como es un tema jurídicamente difícil, que se ocupe otro.
Creemos que llegó la hora de que en la Argentina sea discutido jurídicamente el tema terrorismo y no seguir esperando que la comunidad internacional se ponga de acuerdo para después actuar.
¿No puede ser nuestro país el que se ponga a la vanguardia en este debate?
¿Por qué esperamos que lo hagan otros?
¿No somos adultos y capaces de liderar este debate?
Hagamos un debate nacional sobre legislación antiterrorista. No tengamos miedo de hacerlo, no guardemos más la suciedad bajo la alfombra.
Hoy todos los que estamos acá y los que están con nosotros a la distancia estamos tristes, dolidos y con bronca porque en la Argentina otra vez la impunidad esta ganando la batalla.
Hoy los argentinos sentimos mucha vergüenza por no poder explicarle al mundo que sigue sin entender que nos pasa, porque vivimos en un país con tanta impunidad.
Pero no todo esta perdido, si nosotros, ustedes y toda la ciudadanía argentina, todos juntos, exigimos saber la verdad, exigimos que se haga justicia.
Nada estará definitivamente perdido mientras todos juntos luchemos por tener un país mejor.
Un país con verdad y justicia, sin excluidos y que conserve la memoria de las tragedias que sufrimos para que no nos vuelvan a pasar.
Debemos luchar para que la impunidad, la corrupción y la falta de justicia no nos ganen más.
Tenemos que luchar todos juntos para dejar de sentir la frustración de que somos treinta y nueve millones de víctimas de la impunidad.
Las ruinas de la Embajada, las ruinas de la AMIA, los desaparecidos en los años 70 y la degradación moral y ética que nos dejó el menemismo, deben servir para edificar una sociedad mejor y más justa.
La memoria de muchos muertos que aun no descansan en paz es la que sostiene esa demanda.
Debemos luchar todos juntos por JUSTICIA Y MEMORIA para que de una vez por todas logremos tener el país que todos los argentinos merecemos, sin distinción de raza, credo o condición social.
Solo así podremos decirle al terrorismo, a la impunidad y a la falta de justicia, algo que los Argentinos tenemos grabado de nuestro pasado reciente
y que nunca debemos olvidar
NUNCA MAS.

 

Fuente: AJN