Discurso en nombre de Familiares y Amigos
Dr. Luis Czyzewski
12º
Aniversario del atentado a la AMIA - 18 de Julio de 200
Hoy se cumplen 12 años del Atentado a la AMIA, 12 años
desde que estalló la bomba, 12 años en que la muerte dijo presente en esta
cuadra, 12 años en que la bomba se llevó consigo 85 vidas.
Hoy quedan en nuestra memoria los sueños de Agustín que soñaba con un viaje que
nunca pudo hacer y los de Yanina de ser traductora, abogada y madre de muchos
hijos, los sueños de Jaime de ser mejor educador de lo que era y los de Andrea
de seguir dando amor como maestra jardinera, los de Christian, que soñaba que
debía luchar por tener una sociedad mas justa y los de Rita de ver realizados a
sus hijos, los sueños de Fabián de tener una familia grande y los de Andrés de
diseñar el edificio mas lindo de Buenos Aires, los sueños de Sebastián de entrar
al primer grado y los de Paola de ser abogada y de tener dos hijos a los que ya
les había dado nombre.
Dicen que la vida sigue y los seres humanos se sobreponen o aprenden a vivir de
otra manera después de las desgracias.
Sin embargo en estos 12 años han sucedido innumerables episodios que hicieron
que todos los argentinos de bién tengamos la sensación de que la
bomba no solo destruyó vidas y bienes, sino que también destruyó dos derechos
básicos que debe tener el ser humano, el derecho a la verdad y a la
justicia.
Ustedes y nosotros sabemos perfectamente de que estamos hablando y lo pueden
leer en el cartel que está sobre este palco. Hace 12 años que estamos
buscando justicia y solo encontramos impunidad.
Esa impunidad que se consagró cuando los jueces del Tribunal Oral dictaron el
fallo hace más de un año y medio.
Cuando escuchamos ese fallo pasaron por delante de nuestros ojos algunas cosas
de ese juicio que merecen ser recordadas y que nos dejaron con una
sensación de bronca e impotencia.
Hoy podemos analizar esas cosas con más claridad.
Como por ejemplo lo que paso cuando se permitió que declaren funcionarios de la
SIDE.
Todos pudimos observar que los interrogatorios a esas personas giraron casi
exclusivamente sobre el ilegal pago de los cuatrocientos mil dólares.
Nosotros nos preguntamos ¿Era lo único importante que tenían para decir?
¿O hubo un pacto para no hablar de otras cosas?
Resultó sumamente curioso que en esas declaraciones se hablara con lujo de
detalle sobre el tema del pago mientras que las preguntas sobre cualquier
otro tema eran invariablemente contestadas de la misma manera, no se, no me
acuerdo o yo no fui.
Dr. Lijo, Usted es el encargado de investigar las irregularidades que su colega,
el Dr. Bonadío, en cuatro años no quiso hacer.
También debe investigar los encubrimientos y las irregularidades en que
incurrieron otros personajes del menemismo en los años 90.
Usted no se debe quedar con la parte del fallo del Tribunal Oral cuando habló de
que la prueba se construyó pretendiendo satisfacer intereses de
gobernantes inescrupulosos, sin dar sus nombres.
Todos sabemos que el Tribunal Oral solo mencionó los nombres de Corach y
Anzorregui cuando se debieron mencionar también los nombres de Franco,
Antonietti, Ruckauf y sobre todo el nombre MENEM. Repito: Franco, Antonietti,
Ruckauf y sobre todo MENEM, ESE es el apellido que el Tribunal
Oral no quiso nombrar, y todos sabemos porque.
Todos ellos deben ser investigados a fondo.
Los familiares queremos ser claros con otro nombre, no deje de investigar a
fondo a Beraja, hágalo, porque no solo hay que reclamar que no haya
impunidad afuera. Tampoco debe haber impunidad dentro de la Comunidad Judía.
Doctor Lijo: Ud. no solo debe indagar a los que ya citó para hacerlo, no se
quede ahí. Indague a Menem y a Corach.
Tenga la fuerza y el coraje que todo juez debe tener para investigar a todos los
que deba investigar.
Si no lo hace Usted también puede terminar siendo responsable de consagrar la
impunidad de los poderosos. No queremos que se transforme en un Bonadío más y
tiene la oportunidad de hacerlo.
Cuando pronunciamos el nombre del Juez Bonadío no podemos dejar de mencionar que
pasó después de que la Cámara ordenó sacarle la causa sobre las irregularidades.
Leyendo los argumentos que tuvieron en cuenta los Camaristas cuando
fundamentaron esa decisión, observamos que las imputaciones que le hacen al
Juez Bonadío son de una gravedad manifiesta.
Luego tuvimos oportunidad de apreciar el comportamiento que tuvo el Consejo de
la Magistratura cuando le tocó analizar el caso Bonadío, lo congeló.
Señores Consejeros, parece que también Ustedes están ocupados en cosas más
importantes que ésta. No deben dejar que la sociedad sospeche que el Dr. Bonadío
tiene protección o tratamiento especial.
Esto no le hace bien ni al Consejo de la Magistratura, ni al Poder Judicial, ni
al país.
Pero no solo corresponde hablar de la Justicia.
Creemos que llegó el momento de la autocrítica y los Familiares la estamos
haciendo.
Al cabo de estos 12 años hemos tenido aciertos pero también hemos cometido
muchos errores.
Muchas veces no fuimos claros ni consecuentes con nuestras denuncias. Muchas
veces fuimos débiles en nuestras demandas a los gobernantes de turno y
también fuimos ingenuos cuando creíamos en las promesas que después no se
cumplían. Muchas veces confiamos en los que investigaban y nos defraudaron.
A partir de hace un tiempo no permitimos que nadie se nos acerque a darnos
explicaciones de lo bien que está trabajando, porque cuando lo permitimos
nos fue mal. Esperamos que cada uno de los que le tocó ser parte de esta
historia haga lo mismo y que todos asumamos nuestros propios errores y hagamos
nuestra propia autocrítica.
Es hora de que todos dejemos de tener la soberbia del que piensa que es el dueño
de la verdad y el único que hace las cosas bien. Solo así en el futuro
podremos trabajar todos juntos en el reclamo de justicia.
Hoy estamos acá como desde el primer año, no solo para repudiar la falta de
justicia y denunciar la impunidad que nos degrada como sociedad, sino
también para volver a repudiar al terrorismo asesino.
Ese que ataca con bombas para sembrar la muerte y el caos.
Que quede claro, no matan en nombre de Dios, matan en nombre de un
fundamentalismo asesino, matan para darles poder a los que dirigen las
Organizaciones Terroristas y mayor espacio a los países que los apañan.
Queremos ser claros en un concepto que ya dijimos muchas veces y que hoy
queremos repetir.
No existe terrorismo bueno y terrorismo malo, según sea a quién ataca. Todos son
asesinos, repito todos son asesinos.
Tampoco es una lucha entre débiles y poderosos, ni entre oprimidos y opresores,
solo son acciones de asesinos que buscan imponer sus creencias
por medio de la muerte.
En ese sentido debemos denunciar una vez más a Irán, cuyo gobierno no tuvo
ningún empacho en decir que hay que borrar del mapa al Estado de Israel y no
conforme con ello insultó al mundo civilizado al negar la existencia del mayor
crimen cometido en la historia del mundo como fue el holocausto.
Esas declaraciones nos irritaron pero no nos sorprendieron. El mundo sabe quien
es Irán.
También el mundo debe saber que es Hezbollah. Es una organización terrorista
disfrazada de partido político.
El mundo debe entender claramente que en ninguna democracia puede haber un
partido político que tenga un brazo armado dedicado a actividades
terroristas.
Eso también debe entenderlo el Gobierno Argentino en forma inmediata, si todavía
no lo hizo.
Hoy también queremos referirnos a los que tienen en sus manos la responsabilidad
de seguir investigando el Atentado a la AMIA.
Señores Fiscales: ya no nos alcanza con escuchar que Ustedes están trabajando
mucho. Queremos tener resultados que hoy no tenemos. Queremos
dejar de tener la sensación de que no se avanza lo suficiente y ustedes son los
encargados de hacerlo. Hoy todavía faltan respuestas.
Señor Presidente:
La justicia y Ud. tienen la gran tarea de reconstruir la dignidad y romper el
manto de impunidad que irradia la causa AMIA.
El Estado es el encargado de reconstruir los valores de verdad y justicia y hoy
está en deuda con eso.
A Usted Señor Presidente le decimos:
Después de tres años de gobierno ya no alcanza con decir que la causa AMIA es
una vergüenza nacional, que la investigación es una cuestión de estado y que
dispone de todos los recursos que pidió.
Tampoco alcanza con firmar un decreto por el que se asume la responsabilidad del
Estado de haber violado los derechos humanos a la vida y a la verdad.
Ya no alcanza con que Usted se comprometa ante los requerimientos que le
llevamos cada vez que tenemos una reunión y que luego muchos de esos
compromisos se pierdan en la burocracia estatal.
Señor Presidente:
En su discurso del 25 de Mayo Usted dijo textualmente “hemos recuperado el valor
de la memoria y el valor de la justicia”.
Nosotros queremos corregirlo. Falta recorrer mucho camino para considerar que la
Argentina recuperó el valor de la justicia, porque si sería como
Usted dice, hoy estaríamos acá solo derramando una lágrima y recordando a los
que murieron y no hablando de impunidad y falta de esclarecimiento.
Señor Presidente:
Ud. nos prometió que el Poder Ejecutivo iba a estudiar los pasos a seguir para
considerar delitos de lesa humanidad los Atentados a la Embajada y a la
AMIA y consecuentemente que sean imprescriptibles. La imprescriptibilidad no es
un tema menor para el país y debería ser tomado como una verdadera
cuestión de estado, no en las palabras suyas y de sus ministros, sino en los
hechos.
No solo deben ser imprescriptibles las causas que involucran al Terrorismo de
Estado que sufrimos todos los Argentinos, las de los Atentados también
deben serlo.
Sabemos que es un tema que involucra tanto a los Poderes Legislativo y Judicial
como al Poder Ejecutivo y nuestras acciones en el próximo año van a
estar dirigidas a lograr la declaración de imprescriptibilidad de ambos
atentados.
Vemos algunos avances en las acciones destinadas a prevenir y reprimir el lavado
de dinero, pero también observamos que nuestro país no produjo ningún avance en
sancionar leyes que penalicen la financiación de organizaciones terroristas.
Hoy en Argentina es legal aportar dinero blanco destinado a financiar directa o
indirectamente a organizaciones terroristas, lo cual es gravísimo
para nuestra sociedad.
Señores Senadores y Diputados:
La misma fogosidad y empeño que ponen en discutir si la Argentina necesita o no
una Ley de Superpoderes, deberían ponerlas para sancionar una Ley que castigue
el financiamiento de organizaciones terroristas.
¿O este no es un tema importante para el país?
Junto con eso observamos sorprendidos y mal, que el hoy postergado anteproyecto
de Código Penal elaborado por un selecto grupo de juristas no
habla ni una sola palabra sobre terrorismo.
Señores Juristas, Ustedes parece que no se enteraron que la Argentina fue blanco
de dos ataques terroristas.
Nosotros creíamos que ustedes iban a introducirse en un tema que sabemos que es
complicado, pero resolvieron el tema haciéndose los distraídos. Como es un tema
jurídicamente difícil, que se ocupe otro.
Creemos que llegó la hora de que en la Argentina sea discutido jurídicamente el
tema terrorismo y no seguir esperando que la comunidad internacional se
ponga de acuerdo para después actuar.
¿No puede ser nuestro país el que se ponga a la vanguardia en este debate?
¿Por qué esperamos que lo hagan otros?
¿No somos adultos y capaces de liderar este debate?
Hagamos un debate nacional sobre legislación antiterrorista. No tengamos miedo
de hacerlo, no guardemos más la suciedad bajo la alfombra.
Hoy todos los que estamos acá y los que están con nosotros a la distancia
estamos tristes, dolidos y con bronca porque en la Argentina otra vez la
impunidad esta ganando la batalla.
Hoy los argentinos sentimos mucha vergüenza por no poder explicarle al mundo que
sigue sin entender que nos pasa, porque vivimos en un país con tanta
impunidad.
Pero no todo esta perdido, si nosotros, ustedes y toda la ciudadanía argentina,
todos juntos, exigimos saber la verdad, exigimos que se haga
justicia.
Nada estará definitivamente perdido mientras todos juntos luchemos por tener un
país mejor.
Un país con verdad y justicia, sin excluidos y que conserve la memoria de las
tragedias que sufrimos para que no nos vuelvan a pasar.
Debemos luchar para que la impunidad, la corrupción y la falta de justicia no
nos ganen más.
Tenemos que luchar todos juntos para dejar de sentir la frustración de que somos
treinta y nueve millones de víctimas de la impunidad.
Las ruinas de la Embajada, las ruinas de la AMIA, los desaparecidos en los años
70 y la degradación moral y ética que nos dejó el menemismo, deben
servir para edificar una sociedad mejor y más justa.
La memoria de muchos muertos que aun no descansan en paz es la que sostiene esa
demanda.
Debemos luchar todos juntos por JUSTICIA Y MEMORIA para que de una vez por todas
logremos tener el país que todos los argentinos merecemos, sin distinción de
raza, credo o condición social.
Solo así podremos decirle al terrorismo, a la impunidad y a la falta de
justicia, algo que los Argentinos tenemos grabado de nuestro pasado reciente
y que nunca debemos olvidar
NUNCA MAS.
Fuente: AJN