Discurso en nombre de Familiares y Amigos
Marina Degtiar
10º
Aniversario del atentado a la AMIA - 18 de Julio de 200
“ASÍ ESTAMOS, DIEZ AÑOS
DESPUÉS, CON NUESTROS MUERTOS, LA VERDAD Y LA JUSTICIA, AÚN BAJO LOS ESCOMBROS”
Durante estos 10 años los Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la
AMIA en los sucesivos aniversarios dijimos entre otras cosas: Dejen de hacer la
plancha., yo acuso, estamos hartos, nos dan asco...
Hoy podríamos repetir todos y cada uno de estos dichos ya que a la fecha nada ha
cambiado, así nos sentimos, ASI ESTAMOS.
ASI ESTAMOS: destruidos…. hechos pedazos... fragmentados… desolados… impotentes…
desorientados…
ASI ESTAMOS… vacíos y diez años después con nuestros muertos y la VERDAD Y LA
JUSTICIA aÚn bajo los escombros.
ASI ESTAMOS, porque esta imagen que está aquí arriba, no sólo refleja la
destrucción de la AMIA, sino que también es el espejo de la destrucción de la
sociedad argentina.
ASI ESTA NUESTRA SOCIEDAD: destruida…. hecha pedazos... fragmentada… impotente…
desorientada…
ASI ESTÁ NUESTRA SOCIEDAD, vacía de VERDAD y JUSTICIA de tantos hechos impunes,
aún bajo los escombros.
A lo largo de estos 10 años vimos crecer la injusticia, vimos como prosperaba la
deshonra y vimos como crecía día a día el poder de delincuentes disfrazados de
gobernantes.
En los primeros instantes de ocurrido el atentado todos nos preguntábamos ¿cómo
pudo repetirse un hecho similar a dos años y cuatro meses de la masacre en la
Embajada de Israel?
La respuesta es muy sencilla, en nuestro país no solo se inventó el dulce de
leche, el colectivo, la birome... también aquí se descubrió la fórmula para que
quienes hacen culto de la muerte puedan ejecutar un atentado, matar sin
impedimento y, lo que es clave para ellos, quedar impunes.
Para ello se debe contar con servicios de inteligencia inoperantes y distraídos,
rayanos en la complicidad, con gobernantes preocupados por robar más que por
conducir un país, con una justicia inoperante con marionetas como jueces, con
policías que son parte de la delincuencia que se protegen entre sí bajo un
espíritu de cuerpo que es una vergüenza y, por último, se debe contar también
con dirigentes comunitarios obsecuentes.
POR ESO EN ARGENTINA SE PUDO y ustedes y nosotros conocemos muy bien quiénes son
los responsables de que en Argentina se pudiera.
Hoy, al cumplirse 10 años del atentado, que marcan una nueva década infame en la
historia de la Argentina, podríamos hacer un discurso durísimo, pero no vamos a
hacerlo, porque no hay nada más duro que la VERDAD.
Y la VERDAD es que ellos ya no están y nos duele, nos duelen hace diez años los
jóvenes sueños frustrados de Mónica, de Ileana, de Eugenio, de Juan, de Mariela,
de Silvia, de Fabián, de Pablo. Sueños que nunca dejaran de ser sueños,
proyectos que nunca se volverán realidades, porque ellos ya no están.
Pero quien sí está es ESE delincuente, prófugo de la justicia, que fue muy
rápido para hablar de dinero para los familiares de las víctimas y todos
aquellos que habían sufrido heridas o daños por el estallido. Con ese
pensamiento propio de un miserable, pretendió mitigar el dolor con dinero,
pensando que compraba voluntades tal como era y es su costumbre.
No lo logró, por eso ustedes y nosotros estamos aquí exigiendo saber la verdad,
¡¡¡exigiendo justicia!!!
ESE delincuente jamás se preocupó por hacer algo para que la verdad saliera a la
luz. Por el contrario, a sabiendas permitió que todo quedara enterrado bajo los
escombros, de esa manera se cubría él y muchos de los que estaban a su lado y
que tenían vinculación con el atentado.
Es por esto que para nosotros, el Dr. Carlos Menem, es CULPABLE.
Repito, ESE delincuente es CULPABLE.
Para nosotros no hay nada más honroso y a la vez más vergonzoso y humillante que
tener que buscar la verdad y la única VERDAD que encontramos es que ellos no
están.
Ya no están y nos duele, nos duele hace diez años la ternura de Juan Carlos, de
Susy, de Rita, de Silvana, de Mónica, de Naum, de Andrés, de Graciela, que ya no
está. La ternura de mamá que calmaba cualquier dolor con su abrazo, la presencia
de papá que nos daba seguridad.
Pero quienes sí están son los agentes de la SIDE, organismo encargado de
prevenir y de velar por la seguridad de todos nosotros, seguridad que nunca
brindaron aún teniendo mucho antes del atentado datos e informes que por desidia
o complicidad no se preocuparon en analizar. Lo que permitió que la masacre
fuera realidad.
Es por esto que para nosotros los agentes de la SIDE son CULPABLES.
Sigue siendo VERDAD que ellos ya no están y nos duele, nos duele hace diez años
el vacío que se instaló en nosotros desde que Viviana, David, Paola, Agustín,
Cristian, Yanina, Fabián, Carlos, ya no están. Desde que nos falta ese hermano
confidente con quien compartir mates y secretos. Ese hermano del alma con quien
viajar a la infancia acariciando recuerdos.
Pero quienes sí están son Duhalde y Ruckauf, protagonistas preponderantes de
esta década infame, componedores de las tramas más siniestras que la mente
humana puede elucubrar, utilizando a nuestros muertos con el fin de obtener
réditos políticos o poder, pretendiendo hacerse los distraídos cuando son
responsables de la masacre. Como así también son responsables de crear y
encubrir a esa maldita policía, de la cual aún hoy todos somos victimas.
Estos artífices de la impunidad que nos degradó como país y que hoy duermen en
paz cuando pesan sobre sus hombros tanto horror y destrucción, sin ninguna duda,
para nosotros son CULPABLES.
Es doloroso que la mentira y la corrupción tengan más fuerza moral que la
verdad, porque la VERDAD es que ellos ya no están y nos duele, nos duele hace
diez años la soledad de no tener a Marta, a Germán, a Kuki, a Hugo, a Leonor, a
Jaime, a Félix, ese compañero de la vida que nos falta, esos besos que ya no
son, ese generoso ruido de llaves que ya no llega al final del día.
Pero quienes sí están son Corach, Hugo Franco, Anzorreguy, Piotti, Pelacchi y
muchos otros funcionarios que fueron parte de ese sistema corrupto en donde la
impunidad y la corrupción eran moneda corriente.
Nunca podremos olvidar cuando ellos se nos presentaban con gestos de
comprensión, haciéndonos saber que compartían nuestro dolor con la hipocresía
propia de aquellos que no tienen moral ni principios.
Pero la realidad era que cuando nos daban la mano esas manos estaban empapadas
de la sangre de nuestros muertos ya que para nosotros quienes ocultaron o
encubrieron la verdad, son cómplices y por eso son CULPABLES.
Es muy difícil continuar nuestras vidas cuando pesa tanto la ausencia, porque la
VERDAD es que ellos ya no están y nos duele, nos duele hace diez años la eterna
juventud de Gabriel, de Andrea, de Gustavo, de Fabio, de Danilo, que congelaron
sonrisas e ilusiones en una imagen joven, por siempre joven.
Pero quien sí está con nosotros es el Juez Galeano, una vergüenza como juez y
como persona, un hipócrita, quien bastardeó, ensució y desacreditó la causa y
nos puso al borde del desastre.
En lugar de profundizar pruebas genuinas para poder acusar a quienes estamos
convencidos que son responsables como partícipes necesarios, lo que logró fue
contaminar la prueba más importante que teníamos en contra de ellos.
Mediante la ilegalidad pretendió llegar a un resultado al que se hubiese
arribado de todos modos por el camino correcto y fue el motivo que originó
nuestro pedido de juicio político.
Es por eso que para nosotros Galeano es CULPABLE.
Y porque todos los que nombramos, para nosotros son CULPABLES no los queremos
más de presidentes, ministros, diputados, senadores o jueces, menos aún en sus
hogares disfrutando de la vida. ¡Los queremos juzgados y pudriéndose en la
cárcel!
La VERDAD es que los nuestros ya no están y nos duele. Nos duele hace diez años
la ausencia de Dora, de Rebeca, de Berta, de Maria Luisa, de Esther, de todas
las abuelas que nos dejaron sin ese abrazo que necesitamos, las que ya no
cocinan aquello que nos alimentaba el cuerpo y también el alma.
Todos sabemos que son muchos los países que pactan con el terrorismo, apañándolo
y encubriéndolo, como si de esta manera quedaran cubiertos de no sufrir
atentados dentro de sus fronteras. Día a día la historia nos demuestra lo
contrario.
Y justamente porque existen países que lo permiten, quien sí está es Irán que
junto al Hezbollah fueron los ideólogos y el brazo ejecutor de la masacre, con
un desprecio total por lo más preciado del ser humano que es la vida, con el
único fin de imponer sus ideas por medio de la muerte, el horror, la sinrazón y
la extorsión.
Es por esto que para nosotros Irán y el Hezbollah también son CULPABLES.
Nada estará definitivamente perdido mientras tengamos ilusión y luchemos por
JUSTICIA Y MEMORIA.
Somos concientes que nadie nos puede devolver a nuestros muertos, pero jamás
bajaremos los brazos en nuestra lucha, mientras tengamos encendida una llama de
esperanza.
Y cuando hablamos de esperanza, es la que tenemos respecto de la DAIA, de que no
vuelva a repetir actitudes que nos llevaron en un principio, a los Familiares y
Amigos de las Victimas, a tomar la determinación de no hacer este acto
conjuntamente con esta dirigencia. Pero finalmente priorizamos el verdadero
sentido de este acto: HOMENAJEAR A NUESTROS SERES QUERIDOS.
En reiteradas oportunidades expresaron que nuestro reclamo partía desde el
dolor, y sí, es verdad, no se equivocaron. Pero eso es legítimo, para quienes
han perdido seres queridos como nosotros.
Pasaron diez años de lucha, diez años en los que todos los que perseguimos
similares objetivos hemos tenido aciertos y errores en nuestro accionar.
Creemos que es el momento de analizar nuestros propios actos y tratar de ver y
darnos cuenta en qué nos hemos equivocado para no volver a repetir errores.
Estamos profundamente convencidos de que todos los que tienen algún rol
protagónico en esta causa también deben hacerlo, sobre todo los que tienen la
responsabilidad de alguna conducción comunitaria.
Es indispensable que los errores sean asumidos y que no se repitan, que la
soberbia sea dejada de lado para que de una vez y para siempre dejen de
anteponer intereses políticos o personales y mezquinas ambiciones de poder y
protagonismo, como las de Beraja y algunos otros dirigentes, que contaminan
tremendamente la lucha por la VERDAD y la JUSTICIA.
Tampoco queremos que se vuelvan a repetir situaciones originadas por aquellos
que desde cualquier cargo que ocupan se quieren adueñar de los buenos resultados
pero no se responsabilizan de sus fracasos, atribuyéndoselos a otros.
Y cuando hablamos de esperanza, es la que tenemos respecto a la llama que
encendió hace poco mas de un año el Sr. Presidente, Dr. Kirchner, cuando expresó
que la no resolución de los dos atentados ocurridos en nuestro país era una
vergüenza nacional y se comprometió a hacer todo lo posible para que dejara de
serlo.
Estamos convencidos de que hoy sigue pensando lo mismo, pero evidentemente,
aquellos de quienes depende que esto se vea realizado deberían estar en la misma
sintonía que el Sr. Presidente. Esto le daría mas fuerza a la llama que él
encendió.
No queremos que se repitan, luego de diez años, hechos lamentables como que el
actual juez de la causa, Dr. Rodolfo Canícoba Corral, al igual que el Dr.
Galeano hace nueve años, se pelee con el Ministerio de Justicia por un scanner o
un lugar para guardar cosas. Eso también es una vergüenza.
Esa película ya la vimos y no queremos volver a verla.
Quienes tengan alguna responsabilidad como funcionarios públicos en estas
investigaciones y no se sientan en condiciones de asumirlas, no deberían tener
vergüenza y, en un acto de humildad, deberían dar un paso al costado.
Pero también quienes investigan y sufran obstrucciones tienen la obligación de
denunciarlas con nombre y apellido. No sean sinvergüenzas, no perpetúen esta
vergüenza nacional.
Nuestro gobierno ya no está en condiciones de equivocarse nuevamente. Debe hacer
todo lo posible para que la Argentina deje de ser mirada como un país poco
serio. Por eso debemos luchar para transformarlo en otro más justo en el que
nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos podamos vivir mejor y con dignidad.
Para muchos estos 3650 días han pasado tan rápido como el viento, para otros han
sido infinitamente interminables como la eternidad.
Diez años después nos duelen los besos que necesitamos darles, los abrazos y las
charlas que nos debemos, nos duelen en lo más profundo sus ausencias, nos
desgarran el alma las vivencias que no fueron, la soledad que nos acompaña cada
día desde que no están… DESDE QUE NO ESTAN NOS DUELE TODO.
Nos duele la inocencia de Sebastián, con esa carita que miraba la vida con ojos
de juego soñando con su pelota y sus caramelos, proyectando un futuro de cuentos
con un final feliz. Ese final feliz que mentes asesinas le negaron cuando tenía
tan sólo cinco añitos.
Y hace cinco años me encontraba yo en este mismo lugar frente a ustedes, con mi
hija Meital dentro de mi vientre, sin saber como le explicaría que a su tío
Cristian, lo conocería sólo por medio de fotos.
Hoy con cuatro años fue ella quien me dio la respuesta: mamá, yo conozco al tío
Cristian, porque cuando yo vivía en tu panza, él vivía dentro de tu corazón.
Lo que no pude y no se si podré alguna vez responderle es la pregunta que
siguió: ¿cómo entró en tu corazón?
¿Cómo le explico a una criatura de cuatro años la bomba, el odio, la sinrazón,
la miseria humana, el fanatismo por la discriminación..? ¿Cómo le explico?
Sólo decirle, como a ustedes, que si miran al cielo verán que allí están con sus
rostros que no envejecen, con sus permanentes sonrisas. Son ellos, los únicos
que realmente importan en esta trama tristemente siniestra, es por ellos y nada
más que por ellos que debemos ser inclaudicables en la lucha por la verdad y la
justicia.