Discurso del Presidente de la AMIA –
Comunidad Judía
Luis Grynwald
11º
Aniversario del atentado a la AMIA - 18 de Julio de 200
La diferencia entre la vida y la muerte, en mi caso, fue sólo de 30 minutos,
aquellos minutos de diferencia que tenía entre una cita obligatoria concertada
a las 10.30 del 18 de julio de 1994 en el viejo edificio de Pasteur con unos
proveedores a los cuales tenía que atender en mi carácter de tesorero de la
AMIA.
Pero no todos tuvieron esta suerte : Buby no esta, Kuki tampoco, Fabián
falleció y la mamá de Sergio murió caminando por Pasteur. Lo mismo ocurrió con
otras 81vidas.
El terrorismo fundamentalista , que hoy amenaza a todo el mundo civilizado
hace once años hizo volar nuestra sede, sobre cuyas ruinas levantamos este
nuevo edificio.
2 años antes con la misma autoría intelectual había sido volada la sede de la
Embajada de Israel en nuestro país.
En ambos casos, el terrorismo intentó destruir y matar la mayor cantidad de
gente posible, matar a los que estaban adentro, a los que pasaban por la
calle, a los que vivían enfrente. Pero NO ALCANZO a destruirnos.
La bomba intento destruir lo mejor que tienen las sociedades: la libertad y la
democracia, para instaurar en nuestro pueblo la intolerancia y el miedo. Pero
NO ALCANZO para doblegarnos.
Muchas veces nos preguntamos por qué fue atacada nuestra sede comunitaria,
arraigada en el país desde hace más de 110 años, realizando una ponderable
labor en el campo de la Asistencia Social, la Cultura, como así también en la
Educación.
Tenía una hermosa biblioteca, una Bolsa de trabajo, un servicio de asistencia
social. Era el centro de la vida comunitaria judía en nuestro país.
¿A que se debió este ataque?
Fue la expresión del más violento y crudo antisemitismo perpetrado por los
terroristas.
Ese mismo antisemitismo que durante años volaron micros, colegios, y lugares
de esparcimiento público en el Estado de Israel. El mismos que atentó contra
sedes judías en Paris, y también en Estambul.
El mismo terrorismo fundamentalista, que sembró el horror en Madrid, Nueva
York y recientemente en Londres.
Nuestro país es un gran mosaico de identidades y la comunidad judía es parte
del mismo y hace su aporte a partir de su propia diversidad. Es por eso, que
aquí estamos con la convicción de que la MEMORIA es una construcción cotidiana
que tiene que servir como antídoto contra la intolerancia, la xenofobia y la
discriminación de cualquier tipo y especie.
Por eso mismo, el atentado NO ALCANZO para dividirnos.
En 11 años no se ha logrado investigar y llevar a la justicia a los culpables.
Sabemos que no es fácil cuando se trata de atentados del terrorismo
fundamentalista, pero si bien sus autores intelectuales pueden estar a miles
de kms. de distancia, los explosivos no vinieron por avión, sus ejecutores
suicidas y asesinos que huyeron o permanecen ocultos, llegaron aquí;
estuvieron, se reclutaron, tuvieron cómplices y muchos de ellos seguramente
están protegidos por inmunidades diplomáticas.
La verdad, poco se sabe de ellos.
En Londres sí se sabe, en Atocha y Nueva York, sí se supo, ¿por qué en Buenos
Aires, no?
Si el atentado a la Embajada de Israel se hubiese investigado con la
profesionalidad y la profundidad que su gravedad requería, probablemente el
segundo atentado habría podido evitarse.
Año tras año vemos como al acercarse el mes de Julio se lanzan mensajes que
pretenden crear esperanza y expectativa en la búsqueda de la verdad. Pero con
un fallo que rubricó 10 años de NO investigación y de NO justicia, ¿existe
alguna palabra o promesa que pueda reemplazar a una ausente voluntad política
de llegar a la verdad?
La policía británica recopiló fotos, filmaciones, e-mails, entre otras pistas
para analizar el último atentado.
Subleva e indigna ver cómo en la Argentina, no se encuentran los cassetes con
las escuchas telefónicas y otras pistas que alguna vez estuvieron.
La verdad, se perdieron 10 años en que se investigó la causa AMIA, para luego
ser declarado todo nulo, con todos absueltos.
Con la condena al Comisario Castañeda, NO NOS ALCANZA.
Por eso estamos hoy aquí, los familiares de las víctimas, la comunidad judía
toda y la sociedad en general. Desolados y decepcionados, con rabia y dolor.
El juicio que duró años, ha contribuido a aumentar estas sensaciones.
El fallo del tribunal Oral no fue al fondo de la cuestión. Por eso lo
apelamos, recurso que sostenemos y ratificamos.
Por eso exigimos a la Cámara Nacional de Casación Penal que se aboque al
estudio del caso de inmediato; una causa de semejante trascendencia debe ser
revisada en una segunda instancia, por un Tribunal Superior.
Por otro lado, vemos con profunda preocupación, que la causa no experimenta
avance alguno. No han surgido nuevas pistas, ni se han profundizado las ya
existentes.
El fiscal Nisman, a cargo de la investigación y con una fiscalía
especializada, no ha exhibido a la fecha, ningún resultado.
A él y al juez Canicoba Corral, les exigimos que cumplan con su obligación de
investigar y esclarezcan el atentado a nuestra institución.
En cuanto a la unidad especial a cargo del Dr. Rúa, que depende del Ministerio
de Justicia, a más de 4 años de gestión, no ha producido avance alguno en la
pesquisa; ni ha aportado un solo elemento de valor.
En este sentido, es necesario recordar, que dicha unidad fue creada para
coordinar los esfuerzos de investigación de las distintas fuerzas de
seguridad. Dicha unidad deber colaborar con la investigación y encaminar sus
esfuerzos al esclarecimiento del caso. Sin embargo con el paso del tiempo, lo
único que queda en claro, es que no ha cumplido con este cometido.
Por eso, la tarea de los Dres. Nisman, Rúa y Canicoba Corral, tampoco NOS
ALCANZA....
Es importante investigar las negligencias y encubrimientos en la
investigación. Es importante identificar y lograr la captura de los asesinos y
sus cómplices.
Queremos que se establezca la verdad sobre los que planearon, organizaron y
ejecutaron el atentado.
Esta investigación debe estar al margen de los vaivenes de la política y sus
derivaciones. Por eso esperamos que el Poder Ejecutivo realice todo lo
necesario para reestablecer los pedidos de captura internacional de los 14
iraníes, pedido que duerme en Cancillería.
También que instruya a las fuerzas de seguridad e inteligencia que retomen la
investigación que se encuentra abandonada.
Mas allá de las indudables muestras de buena voluntad del Poder Ejecutivo
actual, asumir las culpas, sin hallar a los culpables, NO NOS ALCANZA.
Hoy, 11 años después, compete a este gobierno, esclarecer definitivamente cómo
y quiénes perpetraron el atentado a la AMIA.
Compete a este gobierno, no repetir los errores de pasado y arbitrar todos los
medios, para que tengamos una investigación clara, concreta y justa que
permita conocer la verdad. Sino, esta impunidad que hoy tenemos, es el mejor
estímulo para el terrorismo y para un próximo atentado. Además de no
permitirnos enterrar definitivamente a nuestros muertos.
Por eso NO NOS ALCANZA...
NO NOS ALCANZAN 11 años de discursos y estar a fojas cero.
NO NOS ALCANZA porque nos es difícil mirar la cara de los familiares y
recordar a las victimas y no tener una explicación para darnos.
NO NOS ALCANZA que debamos aceptar como natural, lógico y obvio que nuestros
colegios, clubes y templos permanezcan protegidos por murallones y pilotes de
hierro.
NO NOS ALCANZA los esfuerzos para que la comunidad judía deje de ser objetivo
del terror y permanentes blancos fijos asociados al riesgo.
NO NOS ALCANZA con lo que tenemos. Necesitamos una respuesta digna y
convincente.
NO NOS ALCANZA, con que hoy el Estado Argentino se declare culpable y
reconozca no haber adoptado medidas idóneas y eficaces para prevenir el
atentado.
NO NOS ALCANZA que se declare que éste fue un crimen de lesa humanidad.
Exigimos una ley que lo consagre expresamente.
NO NOS ALCANZA, que el atentado a la AMIA, el más grande de los atentados
terroristas antisemitas perpetrados en la Argentina en toda su historia, y la
más grande agresión contra la comunidad judía, cometida desde la 2da Guerra
Mundial, esté impune.
Todo esto, Sr. Presidente NO NOS ALCANZA.
No me alcanza, Sr. Presidente, no tener una respuesta para poder mirar de
frente a mis hijos y contarles que fue lo que pasó el 18 de Julio de 1994. Que
hay culpables en libertad, que se han destruido pruebas y no se han
considerado las existentes para condenar a quienes actuaron impunemente.
Sr. Presidente, muchos de sus gestos han abierto en nosotros, una gran, gran
esperanza. Necesitamos y exigimos JUSTICIA.
De Ud., y de los Poderes del Estado DEPENDE.